Semana de Oración por las Vocaciones 2026

Bienvenido

Aplicación pastoral para la Semana de Oración por las Vocaciones 2026

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Con profundo gozo pastoral y gratitud al Buen Pastor que sigue llamando obreros a su mies, presento ante ustedes este valioso subsidio titulado "Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones", bajo el inspirador lema: “¡ESCUCHA AL SEÑOR, DESCUBRE TU VOCACIÓN!”. Este material que hoy ponemos en sus manos no es un simple texto, sino una invitación viva y apremiante a dejarnos alcanzar por la voz del Señor, que continúa resonando en el corazón de su Iglesia.

A través de oraciones, reflexiones y catequesis, esta aplicación desea acompañar a nuestras comunidades, familias, movimientos apostólicos, parroquias y agentes de pastoral en la vivencia de una semana vocacional intensa y significativa.

Los animamos, queridos hermanos, a hacer de este subsidio una herramienta viva de animación vocacional. Léanlo con el corazón abierto, compártanlo con creatividad pastoral y sobre todo, vívanlo como una verdadera experiencia de fe. Solo desde una Iglesia orante, discipular y misionera, brotarán nuevas vocaciones que den testimonio del Evangelio en medio del mundo.

Con mucho cariño.

Equipo de Pastoral Vocacional Bolivia

Introducción

En la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, somos invitados a escuchar la voz de Dios, que llama a cada persona a descubrir su misión y responder con generosidad.

En el camino de la vida podemos preguntarnos: «¿Para quién soy?». La respuesta nos conduce a escuchar al Señor y descubrir nuestra vocación. Somos para Dios, que nos ha dado la vida, y somos para los demás, sirviendo como Jesús.

La oración con los sentidos es un camino sencillo para encontrarnos con Dios. Aunque vivimos en un mundo lleno de distracciones, nuestros sentidos pueden ayudarnos a reconocer la presencia del Creador en nuestra vida y en la realidad que nos rodea.

Siguiendo la enseñanza de San Ignacio de Loyola, descubrimos que nuestros cinco sentidos no son un obstáculo para la oración, sino un medio para acercarnos a Dios y profundizar nuestra relación con Él.

Por eso, te invitamos a hacer de tus sentidos una puerta para encontrar a Dios y un puente para acercarte a quienes te rodean.

Este material de oración puede utilizarse:

  • Junto con el afiche de la Jornada.
  • En complementariedad con el tema musical:

Ver tema musical

  • Con los vídeos de los testimonios de este año:

Ver testimonios

Catequesis

Catequesis para Niños

1. Introducción

El propósito de esta catequesis, en el contexto de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, es ayudar a los niños a descubrir que todos tenemos una vocación y que Dios nos llama a cada uno de manera especial. A través de tres textos bíblicos, aprenderemos a reconocer cómo Dios nos habla, cómo nos invita a seguirlo y cómo nos envía a servir a los demás.

La vocación no es simplemente elegir un trabajo o una actividad, sino descubrir el propósito para el cual hemos sido creados. El plan de Dios es que el hombre sea feliz junto a él (GS 19).

Dios nos llama a cada uno de manera diferente y todos estamos llamados a descubrir nuestra vocación, sin importar la edad.

2. Objetivos

Queremos que los niños comprendan que:

  • Dios tiene un plan para cada uno de nosotros y nos invita a preguntarnos: «¿Para quién soy yo?».
  • Para descubrir nuestra vocación, debemos aprender a escuchar la voz de Dios.
  • La vocación no es solo una llamada, sino también una respuesta de amor y servicio, por eso el lema dice: Escucha al Señor, descubre tu vocación.
  • 3. Dinamica: El mejor regalo

    Para la dinámica preparamos una caja de regalo en la que en el interior estará la una estampa de jesus y oracion de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones (impresa).

    Este regalo lo tendremos visible durante toda la dinámica. Y vamos a comenzar manteniendo un diálogo:

    — Si pudieras recibir cualquier regalo, ¿qué regalo sería? ¿Cuál sería el regalo ideal para ti?

    Generamos un clima de diálogo en el que vayan compartiendo todos. Después les preguntamos:

    — Si pudieras hacerle un regalo a Dios Padre, ¿qué regalo le harías?

    — ¿Cuál crees que es el mejor regalo para él? ¿Y su favorito?

    Es probable que alguna de las respuestas sean portarse bien, rezar, ayudar a los demás. Dejamos que los niños vayan contestando sin juzgar y acogiendo todos los comentarios. Profundicemos en algunas de las ideas que seguramente irán apareciendo.

    En este momento cogemos el regalo que hemos tenido siempre presente y les invitamos a abrirlo y ver qué hay dentro.

    Descubrirán que el mejor regalo para Dios Padre es su Hijo Jesús. Les explicamos que la imagen de la estampa representa a Jesús que nos entrega su corazón, su vida, como un acto de amor.

    Dios envió a su propio hijo, Jesús, para que nos enseñara cómo vivir y nos mostrara su amor por todos nosotros. Jesús vino al mundo para ayudarnos, perdonarnos y mostrarnos el camino hacia Dios.

    Cuando celebramos la eucaristía, hay un momento muy especial que nos ayuda a entender por qué Jesús es este regalo perfecto. Al final de la plegaria eucarística, el sacerdote dice:

    “Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén”

    Este momento se llama doxología, y es cuando toda la Iglesia se une a Jesús para ofrecerle al Padre todo lo que somos y todo lo que tenemos. Es como si dijéramos:

    “Padre, aquí estamos con Jesús. Él es el mejor regalo que te podemos ofrecer, porque él lo dio todo por amor a nosotros. Ahora, nosotros nos unimos a él para ofrecerte nuestras vidas en amor y gratitud. Te amo y quiero hacer lo que me pides, quiero ser como Jesús”

    4. Reflexión a la luz de la Palabra

    La vocación es escuchar a Dios – 1 Samuel 3,1-14

    El joven Samuel servía al Señor al lado de Elí. En aquellos días era rara la palabra del Señor y no eran frecuentes las visiones. Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos habían comenzado a debilitarse y no podía ver. La lámpara de Dios aún no se había apagado y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el arca de Dios. Entonces el Señor llamó a Samuel. Este respondió: «Aquí estoy». Corrió adonde estaba Elí y dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Respondió: «No te he llamado. Vuelve a acostarte». Fue y se acostó. El Señor volvió a llamar a Samuel. Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí y dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Respondió: «No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte». Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había manifestado todavía la palabra del Señor. El Señor llamó a Samuel, por tercera vez. Se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Comprendió entonces Elí que era el Señor el que llamaba al joven. Y dijo a Samuel: «Ve a acostarte. Y si te llama de nuevo, di: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”». Samuel fue a acostarse en su sitio. El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores: «Samuel, Samuel». Respondió Samuel: «Habla, que tu siervo escucha».

    La primera clave para descubrir nuestra vocación es aprender a escuchar a Dios. A veces estamos tan ocupados con la televisión, los videojuegos o las redes sociales, el ruido del mundo, que no prestamos atención a lo que Dios nos dice. Pero Dios nos habla en la oración, en la Biblia, en las palabras de nuestros padres y catequistas, y en los momentos de silencio.

    Para saber qué quiere Dios de nosotros, primero debemos estar atentos y disponibles, como Samuel. No basta con oír; hay que escuchar con el corazón y responder con generosidad.

    Pistas para el diálogo:

    — ¿Cuáles son los ruidos que pueden impedirnos escuchar a Dios en nuestra vida?

    — ¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a hablar con Dios en silencio?

    — ¿Cómo podemos aprender a escuchar la voz de Dios mejor?

    La vocación es seguir a Jesús – Mateo 9,9

    Al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió.

    Llamada de seguimiento a Mateo en The Chosen:

    La segunda clave de la vocación es estar dispuestos a seguir a Jesús cuando él nos llame. A veces, podemos pensar que no somos lo suficientemente buenos para Dios o que tenemos errores que nos impiden seguirlo. Pero Jesús nos llama tal como somos y nos transforma en personas nuevas.

    Seguir a Jesús significa confiar en él, vivir según su enseñanza y buscar siempre el bien. No se trata solo de ser buenos en la Iglesia, sino de actuar con amor y justicia en la escuela, en casa y con nuestros amigos. Nuestra vocación es ser discípulos de Jesús en el mundo de hoy.

    Pistas para el diálogo:

    — ¿Qué cosas crees que Dios te pide dejar atrás para seguirlo mejor?

    — ¿Cómo puedes seguir a Jesús en tu vida cotidiana?

    — ¿Alguna vez has sentido que Jesús te llama a hacer algo especial por los demás?

    4.3. La vocación es servir a los demás – Marcos 1,40-44

    Se le acerca un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero: queda limpio». La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

    Jesús sana a un leproso en The Chosen:

    La tercera clave de la vocación es servir y ayudar a los demás. Dios no nos llama solo para nuestro propio bien, sino para que llevemos su amor a los demás. La vocación cristiana es una llamada al servicio, a ser para el Señor en los hermanos: ayudar a los pobres, consolar a los que sufren, ser generosos y dar amor sin esperar nada a cambio.

    No es necesario hacer cosas grandes para responder a nuestra vocación. Pequeñas acciones diarias, como ayudar en casa, escuchar a un amigo o ser amables con quienes nos rodean, son formas de vivir nuestra vocación.

    Pistas para el diálogo:

    • ¿Cómo puedes ayudar a los demás en tu entorno?
    • ¿Qué acciones de Jesús podemos imitar en nuestra vida diaria?
    • ¿Alguna vez has sentido la alegría de ayudar a alguien? ¿Cómo fue esa experiencia?

    5. Síntesis

    Los niños escribirán o representarán cuál ha sido el resumen de lo que han vivido hoy.

    — ¿Qué piensas de todo lo que hemos hablado?

    Es importante que los propios niños y niñas hagan la reflexión y que cada uno anote aquello que ha sentido más importante o que le ha llegado más.

    6. Compromiso

    A partir de esta reflexión compartida, invitamos a los niños a elegir un pequeño compromiso personal que puedan realizar durante la semana y que anotaremos en una tarjeta e introduciremos en el regalo para ofrecerlo en la eucaristía dominical de esta forma nos unimos al regalo que le hacemos a Dios Padre. Este compromiso será algo específico, sencillo y que nazca de ellos mismos como una respuesta de amor a Jesús: «Señor, ¿qué quieres que haga?».

    7. Oración final

    Terminamos la catequesis rezando juntos la oración de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

    Señor Jesús, Buen Pastor,
    que sigues llamando a quienes quieres
    para que te sigan más de cerca,
    te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

    Mira a tu Iglesia con amor
    y suscita en el corazón de muchos jóvenes
    el deseo sincero de entregarse totalmente a Ti,
    en el servicio del Evangelio y de tus hermanos.

    Dales valentía para responder a tu llamada,
    generosidad para dejarlo todo
    y fidelidad para permanecer siempre en tu amor.

    María, Madre de la Iglesia,
    intercede por nosotros
    y acompaña a todos los llamados
    en su camino de vocación.

    Amén.

Catequesis para Jóvenes

Objetivos

  1. Reflexionar sobre el sentido de la vocación cristiana, entendida como una respuesta a la llamada de Dios, orientada al servicio de los demás y a la santidad.
  2. Fomentar el discernimiento vocacional entre los jóvenes, ayudándoles a entender que cada vocación (laical, consagrada, ministerial) es un don y una respuesta generosa a la llamada de Dios.
  3. Descubrir las distintas llamadas que Dios hace a cada uno de nosotros —la vocación— como realización personal y servicio a los demás.

Materiales

  • Vídeos testimoniales de jóvenes, familias y consagrados disponibles en www.paraquiensoy.com
  • Cartel de la Jornada y estampa con la oración.
  • Ficha de reflexión personal y bolígrafo.
  • Fragmento del evangelio de san Juan 15,12-17 para entregar a los jóvenes.
  • Números 285 y 286 de la exhortación apostólica Christus vivit para el catequista.

Desarrollo de la catequesis

1. Motivación: preparando el corazón y la mente

Al iniciar, se entregan a los jóvenes las fichas de reflexión, la estampa con la oración del Congreso de Vocaciones y el texto del evangelio. Además, se coloca en la sala el cartel con el lema de esta Jornada: «Escucha al Señor, descubre tu vocación» con la finalidad de ayudar a los jóvenes a conectarse con el tema central de la catequesis.

El catequista comienza explicando brevemente el propósito de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, relacionándolo también con el pasado Congreso de Vocaciones.

A través del lema «Escucha al Señor, descubre tu vocación», se invita a los jóvenes a reflexionar sobre el sentido profundo de nuestra vocación cristiana: ser para Dios, al servicio de los demás.

2. La Palabra de Dios: una llamada a amar y servir

Después de haber introducido brevemente la sesión de la catequesis se invita a los jóvenes a leer en voz alta el fragmento del evangelio de san Juan 15,12-17, el cual subraya el mandato de Jesús de amarnos unos a otros como él nos ha amado, a la vez que invitamos a los jóvenes a reflexionar sobre esta llamada de Jesús a cada uno de nosotros, en el camino de discernimiento vocacional, siguiendo este esquema:

• Lee: Evangelio de san Juan 15,12-17

Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes les llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre le he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se los de. Esto les mando: que se amen unos a otros.

Después de la lectura, el catequista explica brevemente este fragmento evangélico relacionándolo con los puntos y 286 de Christus vivit. (Ayuda para el catequista).

• Reflexiona: Invitamos a los jóvenes a un breve momento de silencio para que reflexionen cómo Jesús nos llama a ser sus amigos, no solo sus siervos, y a vivir una vida de servicio y entrega a los demás.

• Responde: Después del momento de reflexión los invitamos a que respondan en su ficha a las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo puedo vivir mi vocación de manera que mi vida sea un servicio de entrega a los demás?
  • ¿Qué significa para mí ser «amigo» de Jesús?
  • ¿Cómo soy llamado a vivir este amor en mi vida diaria y en mis decisiones?

3. Testimonios: vocaciones de servicio en la Iglesia

En un segundo momento de la catequesis vamos a ver dos o tres vídeos testimoniales de jóvenes, novios, matrimonios, personas consagradas, sacerdotes, misioneros…, que encontramos en la página web de la Jornada presentando sus experiencias sobre qué preguntas se plantearon en su discernimiento vocacional y cómo concretan en su vida su «ser para Dios y para los demás».

4. Interiorizamos: reflexión personal

Después de la visualización de los testimonios, el catequista da tiempo para que los jóvenes reflexionen de manera individual y respondan las preguntas en la ficha de interiorización. Se los anima a pensar en las preguntas fundamentales del discernimiento vocacional:

  • ¿Qué me ha impresionado de los testimonios que acabo de ver?
  • ¿Cómo puedo usar mis dones y talentos para servir mejor a los demás y a Dios?
  • ¿De qué manera vivo mi vocación en servicio a los demás?

5. Compartimos: diálogo y reflexión grupal

Se abre un espacio de diálogo donde los jóvenes puedan compartir, en un ambiente de confianza y respeto, sus reflexiones sobre las preguntas que han trabajado individualmente. Algunas preguntas para guiar la conversación pueden ser:

  • ¿Cómo me afecta la idea de «ser para los demás» en mi vida diaria?
  • ¿Qué me ha llamado más la atención de los testimonios de los vídeos?
  • ¿Estoy dispuesto a escuchar la llamada de Dios y a vivir mi vocación en servicio a los demás?

6. Oración de petición

Para finalizar la sesión, el catequista dirige un breve momento de oración e invita a los jóvenes a orar por todas las vocaciones con estas preces:

  • Para que los laicos vivan con entusiasmo su vida como respuesta a la llamada al seguimiento del Señor, siendo testigos en medio del mundo. Oremos.
  • Te pedimos, Señor, por la vocación al matrimonio, para que se viva como un horizonte de santidad por medio del encuentro fiel y fecundo entre hombre y mujer, Iglesia doméstica en medio de la sociedad. Oremos.
  • Tú, que nos envías a anunciar la buena nueva a todos los confines del mundo, haz que no falten en todos los pueblos misioneros que, con la alegría del Evangelio y la caridad, preparen los caminos para la evangelización. Oremos.
  • Tú, que por medio de los sacerdotes y de los ministerios diversos de la Iglesia, prolongas tu amor y estás a nuestro lado, concédenos abundancia de vocaciones sacerdotales. Oremos.
  • Tú, ungido para proclamar la buena noticia a los pobres, haz que no falten en tu Iglesia vocaciones consagradas al servicio de todos. Oremos.
  • Tú, que eres el amigo que nunca falla, anima en el corazón de los novios el deseo de ofrecer su vida siguiendo tu llamada en la vocación al amor, viviendo el tiempo de noviazgo como preparación a la fidelidad matrimonial. Oremos.
  • Para que los jóvenes sean generosos en su seguimiento a Jesucristo y, si Dios los llama, sean valientes y dispongan sus vidas para su servicio en el sacerdocio o la vida consagrada y para el servicio evangelizador en todo el mundo. Oremos.

Finalmente, todos juntos recitan juntos la oración del Congreso de Vocaciones, pidiendo la gracia de escuchar la llamada de Dios y de vivir su vocación con generosidad y amor.

7. Oración final

Te damos gracias, Dios Padre nuestro, por la llamada bautismal a ser tu pueblo, «asamblea de llamados».

Te respondemos otra vez con nuestro «sí», para ser fieles al Evangelio de tu Hijo, Jesucristo, y a nuestra vocación.

Danos el deseo de anunciar «la vida como vocación» y ofrecernos a tu servicio en la vida consagrada, en el sacerdocio, en el matrimonio, en la tarea misionera, y en el compromiso apostólico laical. Llena nuestros corazones con tu Espíritu de sabiduría y discernimiento para que nuestra «pastoral de la llamada», tan rica en vocaciones y carismas, sea un testimonio de tu presencia entre nosotros.

Con Santa María, Virgen Inmaculada y Madre de la Vocación, con el apóstol Santiago, amigo del Señor, y animados por la riqueza de tantos mártires y santos de nuestra tierra te decimos: «Aquí estamos para hacer tu voluntad». Amén.

8. Himno del Congreso

Podemos concluir con el tema musical Para quién soy (himno del Congreso de Vocaciones) para terminar este momento de oración y reflexión.

Cuestionario de trabajo

Evangelio según san Juan (15,12-17)

Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes les llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre lo he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se los dará. Esto les mando: que se amen unos a otros.

Para la reflexión después del evangelio

  • ¿Cómo puedo vivir mi vocación de manera que mi vida sea un servicio de entrega a los demás?
  • ¿Qué significa para mí ser «amigo» de Jesús?
  • ¿Cómo soy llamado a vivir este amor en mi vida diaria y en mis decisiones?

Para la reflexión después de los vídeos-testimonio

  • ¿Qué me ha impresionado de los testimonios que acabo de ver?
  • ¿Cómo puedo usar mis dones y talentos para servir mejor a los demás y a Dios?
  • ¿De qué manera vivo mi vocación en servicio a los demás?

¡Escucha al Señor, descubre tu vocación!

Catequesis para Adultos

1. Comenzamos rezando la oración de esta Jornada:

Señor Jesús, Buen Pastor,
que sigues llamando a quienes quieres
para que te sigan más de cerca,
te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Mira a tu Iglesia con amor
y suscita en el corazón de muchos jóvenes
el deseo sincero de entregarse totalmente a Ti,
en el servicio del Evangelio y de tus hermanos.

Dales valentía para responder a tu llamada,
generosidad para dejarlo todo
y fidelidad para permanecer siempre en tu amor.

María, Madre de la Iglesia,
intercede por nosotros
y acompaña a todos los llamados
en su camino de vocación.

Amén.

2. A continuación, vamos a ver la homilía pronunciada por monseñor Luis Argüello en la eucaristía de clausura del Congreso de las Vocaciones:

3. Nos hacemos las siguientes preguntas a partir de esta homilía:

— ¿Qué significa el ancla?

Pero a veces podemos incluso dudar nuestras fuerzas, dudar de la esperanza. Esta esperanza que en la oración colecta de este domingo hemos suplicado como gracia que viene del cielo y que tomando carne en el verbo de Dios se hace ahora ancla, ancla en el altar. El ancla es el símbolo de la esperanza para el pueblo de Dios. Es un ancla singular porque no fija la barca, pero le da seguridad ante las turbulencias y los vientos contrarios, porque es un ancla que lanza, es un ancla que mueve, es un ancla que nos mantiene firmes peregrinando, navegando. El ancla es saber que Jesucristo ha dado la vida por nosotros. El ancla es el altar donde el sacrificio de la cruz se realiza para nuestro bien. El ancla es saber que Jesucristo, muerto y resucitado, sostiene la vida de la Iglesia en el don del Espíritu Santo que brota de su costado. El ancla es saber que la vida eterna ya está entre nosotros, hermanos. El ancla es saber que Jesucristo ha vencido al pecado y a la muerte. El ancla es saber que formamos parte de esta Iglesia, de esta barca, de este pueblo, de esta asamblea de llamados que quiere tener esta forma: la forma del cuerpo de Cristo, la forma del cuerpo que se entrega, la forma del cuerpo que da la vida, porque sabe que, porque Jesucristo ha resucitado, no tenemos miedo a la muerte y podemos aventurar la vida.

— ¿Qué implica la invitación del Señor: «Duc in altum (Rema mar adentro)»?

Acojamos la invitación del Señor que nos dice, duc in altum (rema mar adentro) para hacer su voluntad. Duc in altum, sube al alto de la cruz, rema y sube a la cruz, que en realidad es baja a la entrega del altar. Rema mar adentro, a configurarte cada día más y mejor con Jesucristo, cuerpo entregado y sangre derramada. Duc in altum, entra en lo profundo de este misterio de comunión que es la Iglesia. Navega en tu lugar concreto, en tu parroquia concreta, en tu comunidad, en tu asociación, en tu diócesis. Navega la comunión. Vete mar adentro en la hondura de la comunión, de este misterio de belleza, de comunión que es la Iglesia y rema adentro. Vete a la espesura de la historia, atraviesa las dificultades, anuncia el reino de Dios en tu ambiente, en tu trabajo, que las diversas redes que cada uno de nosotros tenemos, según la vocación en la que hemos sido llamados, nos permita navegar mar adentro en la espesura de la historia. En realidad, hermanos, la invitación que Jesucristo nos hace es convergente, porque si subimos a lo alto, entraremos en la hondura de la comunión. Convertidos a él seremos comunión.

— ¿Qué sucede cuando salimos a la anchura de la misión?

Si salimos a la anchura de la misión, en cada uno de sus campos, si vamos mar adentro en la misión, también creceremos en comunión y encontraremos a Jesucristo en el rostro de los pobres, de los hambrientos, que nos invitará una y otra vez a convertir nuestro corazón, a unir nuestras manos, a levantar nuestras banderas, a luchar contra lo políticamente correcto, a ofrecer una antropología de comunión frente a la antropología del Estado que cada vez quiere abrir paso, abrirse paso entre nosotros. Viviremos una presencia en la que la comunión y el encuentro superará las polarizaciones. Viviremos una presencia en el que el curar las llagas de los pobres, nos curará nuestras propias heridas como Iglesia, nuestros propios pecados de los que hemos de pedir perdón.

4. Compromiso

Compartimos entre todos cómo podemos colaborar para instaurar una cultura vocacional en nuestras comunidades, congregaciones, movimientos y asociaciones laicales.

5. Concluimos con el himno del Congreso de las Vocaciones:

Oración semanal

Oración con los sentidos

LUNES CON MI OÍDO

¡Hola, pequeño explorador del mundo de los sonidos! ¿Alguna vez te has preguntado cómo sería el mundo sin el sentido del oído? Imagina no poder escuchar la risa de tus amigos, el canto de los pájaros en el parque o las canciones que tanto te gustan. ¡Sería muy triste!

El sentido del oído es como una puerta mágica que nos conecta con todo lo que nos rodea. Nos permite escuchar las voces de nuestros papás, los cuentos que nos cuentan nuestros abuelos y los sonidos de la naturaleza.

Pero el oído no solo nos permite escuchar los sonidos fuertes y claros, también nos ayuda a escuchar los sonidos suaves y pequeños, como el susurro del viento entre las hojas o el tic-tac del reloj en la pared. ¡Hay tantos sonidos maravillosos que podemos descubrir!

Además, el oído nos ayuda a comunicarnos con los demás. Cuando escuchamos con atención, podemos entender lo que nos dicen nuestros amigos y familiares, y podemos aprender cosas nuevas cada día.

Te invito a que cierres los ojos y puedas decir cuántas cosas escuchas.

Escuchamos la Palabra

Hoy, vamos a descubrir cómo Dios también nos habla a través de lo que escuchamos. Así que prepara tus oídos y abre tu corazón, porque vamos a vivir una aventura llena de sonidos y mensajes especiales:

Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno (Mc 7,31-37).

Para reflexionar

Jesús nos dice que sus ovejas escuchan su voz. ¿Sabes qué significa eso? Que tú puedes ser una ovejita también y puedes escuchar a Jesús en tu corazón.

La voz de Jesús se puede escuchar en la Biblia; cuando nuestros papás o maestros nos cuentan historias de Jesús, o cuando escuchamos una canción que nos hace sentir felices y cerca de Dios.

Pero también podemos escuchar a Jesús en los sonidos de la naturaleza, como el viento que sopla entre los árboles o el sonido de las olas del mar. ¡Dios nos habla de muchas maneras!

Así que ¡presta mucha atención a lo que escuchas! Que tus oídos estén siempre abiertos para escuchar la voz de Jesús y para aprender de él. Y que podamos usar nuestros oídos para escuchar a los demás con amor y respeto.

  • ¿Dónde escuchas tú a Jesús?
  • ¿Qué otras voces te alejan de Jesús?

Para ver y escuchar

Mira esta historia y date cuenta de lo importante que es escuchar la voz de Jesús

«Parábola de la oveja perdida», de Valivan

Compromiso

Te invito a que en estos días puedas estar atento a lo que tus padres te piden y seas obediente.

También al final del día puedes pensar qué voces has oído que te acercan a Jesús y qué otras voces te alejan de él.

Oración

Señor Jesús, Buen Pastor,
que sigues llamando a quienes quieres
para que te sigan más de cerca,
te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Mira a tu Iglesia con amor
y suscita en el corazón de muchos jóvenes
el deseo sincero de entregarse totalmente a Ti,
en el servicio del Evangelio y de tus hermanos.

Dales valentía para responder a tu llamada,
generosidad para dejarlo todo
y fidelidad para permanecer siempre en tu amor.

María, Madre de la Iglesia,
intercede por nosotros
y acompaña a todos los llamados
en su camino de vocación.
Amén.

MARTES CON MI OLFATO

¡Huele, huele! ¿Qué es ese olor tan rico? ¿Alguna vez te has puesto a pensar en lo genial que es nuestra nariz? ¡Es como un superdetector de olores! Imagina que estás en la cocina y hueles a galletas recién hechas, mmm, ¡qué rico! O cuando estás en el parque y hueles las flores, ¡es como si la naturaleza te diera un abrazo!

Nuestra nariz nos ayuda a descubrir un mundo mágico lleno de olores. ¡Podemos oler la lluvia cuando está a punto de caer, el césped recién cortado o incluso el olor a libro nuevo! Cada olor nos cuenta una historia diferente. ¡Es como si nuestra nariz fuera una detective que descubre secretos!

Pero ¿sabes qué? No todos los olores son iguales. Hay olores que nos gustan mucho, como el de la comida de mamá, y otros que no nos gustan tanto, como cuando algo se quema. ¡Nuestra nariz nos ayuda a saber qué es bueno y qué no! Hoy, vamos a descubrir cómo Dios también usa los olores para hablarnos. ¡Así que prepara tus naricitas y abre tu corazón, porque vamos a vivir una aventura llena de olores y mensajes especiales!

Escuchamos la Palabra

Un fariseo le rogaba que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume (Lc 7,36-50).

Para reflexionar

Los olores pueden decir mucho: así como el perfume de la mujer mostraba su amor por Jesús, nuestros actos también pueden ser como «olores». Cuando somos amables, ayudamos a los demás o decimos cosas buenas, ¡es como si dejáramos un olor agradable!

El amor es como un perfume: el amor de la señora era tan grande que llenó la habitación con su «olor». ¡Nuestro amor por Jesús y por los demás también puede llenar nuestro mundo de «buenos olores»!

  • ¿Qué olores te gustan a ti?
  • ¿Qué cosas buenas podrías hacer tú para dejar un buen olor?

Para ver y escuchar

Te invito a ver y escuchar este relato del Evangelio:

«Jesús y la mujer pecadora»

Compromiso

Hoy te invito a agradecer todos esos olores de cosas buenas que las personas hacen por ti: la comida que te prepara tu madre, el profesor que te enseña en el cole, la colonia que lleva alguien a quien quieres y que te ayuda a identificarlo…

Oración

Señor Jesús, Buen Pastor,
que sigues llamando a quienes quieres
para que te sigan más de cerca,
te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Mira a tu Iglesia con amor
y suscita en el corazón de muchos jóvenes
el deseo sincero de entregarse totalmente a Ti,
en el servicio del Evangelio y de tus hermanos.

Dales valentía para responder a tu llamada,
generosidad para dejarlo todo
y fidelidad para permanecer siempre en tu amor.

María, Madre de la Iglesia,
intercede por nosotros
y acompaña a todos los llamados
en su camino de vocación.

Amén.

MIÉRCOLES CON MI MIRADA

¿Alguna vez te has puesto a pensar en todo lo que puedes descubrir con tus ojos?

¡Es increíble! Con ellos puedes ver los colores del arcoíris, la sonrisa de tus amigos, el amanecer, los animales, y tantas cosas hermosas que Dios creó para nosotros. Pero ¿sabías que nuestra mirada también puede decir mucho sin que usemos palabras? Con nuestros ojos podemos demostrar cariño, alegría y compasión, pero también podemos expresar enfado o indiferencia. Nuestra mirada puede ser un regalo para los demás cuando la usamos con amor.

Jesús tenía una mirada muy especial. No era una mirada cualquiera; era una mirada llena de amor y ternura, que hacía que las personas se sintieran queridas y valiosas. Hoy vamos a descubrir cómo podemos mirar como Jesús.

Escuchamos la Palabra

Jesús no solo hablaba con palabras, su mirada decía mucho. Él miró con amor al joven rico, invitándolo a seguirlo. La mirada de Jesús siempre está llena de amor para nosotros. Escuchemos con atención:

Jesús lo miró con amor y le dijo: «Ven y sígueme» (Marcos 10,21).

Para reflexionar

A veces, podemos usar nuestra mirada para hacer sentir bien a los demás:

  • Cuando miramos con ternura a alguien que está triste, lo hacemos sentir acompañado.
  • Cuando miramos con atención a nuestros amigos o maestros, les demostramos que nos importan.
  • Cuando miramos con alegría, transmitimos felicidad a los demás.

Pero también hay miradas que pueden hacer daño:

  • Cuando miramos con enfado o desprecio, podemos herir a alguien.
  • Cuando ignoramos a una persona, la hacemos sentir invisible.

Hoy Jesús nos invita a mirar como él, con amor y compasión.

  • ¿Cómo uso mi mirada con los demás?
  • ¿Miro con cariño y atención o a veces ignoro a las personas?
  • ¿Puedo ver el amor de Dios en lo que me rodea?

Para ver y escuchar

— Cara a cara. Marcos Vidal.

Compromiso

Hoy haré el esfuerzo de mirar con amor y atención a los demás. Miraré a los ojos cuando alguien me hable. Sonreiré a una persona que vea triste. Evitaré mirar con enfado o desprecio a mis hermanos o amigos. Al final del día, pensaré: ¿pude mirar con amor como Jesús?

Oración

Querido Jesús,

tú miraste con amor a todas las personas, a los niños, a los enfermos y a los que estaban solos. Dame una mirada como la tuya, llena de cariño y ternura.

Que mis ojos puedan ver lo bueno en los demás, que nunca mire con desprecio, sino con amor y alegría. Gracias, Jesús, porque cada día me miras con amor.

Que yo llegue a ser para ti, en los hermanos. Amén.

JUEVES CON MI PALABRA

Las palabras son un regalo maravilloso que Dios nos ha dado. Con ellas podemos expresar lo que sentimos, contar historias, cantar, rezar y comunicarnos con los demás. Pero ¿alguna vez te has dado cuenta de que las palabras también pueden tener mucho poder?

Algunas palabras pueden hacer que una persona se sienta feliz, amada y especial, como cuando decimos «gracias», «te quiero» o «¡qué bien lo has hecho!». Pero otras palabras pueden hacer que alguien se sienta triste o herido, como cuando gritamos, insultamos o decimos algo sin pensar.

Jesús usó siempre sus palabras para enseñar, animar y sanar. Nunca habló con rabia ni con desprecio, sino con ternura y amor. Sus palabras eran como una luz que iluminaba los corazones de las personas. Hoy, Jesús quiere que aprendamos a hablar como él.

Escuchamos la Palabra

Jesús nos invita a usar nuestras palabras para hacer el bien, para construir, para animar y para mostrar amor a los demás. Escuchemos con atención:

No digan malas palabras, sino solo palabras buenas, que ayuden a los demás y los hagan sentir mejor (Efesios 4,29).

Para reflexionar

Las palabras que decimos pueden ser como flores o como piedras:

  • Cuando decimos palabras bonitas, como «gracias», «perdón» o «te quiero», es como si estuviéramos regalando flores a los demás.
  • Pero cuando gritamos, insultamos o mentimos, es como si estuviéramos lanzando piedras que pueden lastimar a otros.

Jesús siempre usó palabras que daban alegría y paz.

  • Cuando alguien se sentía triste, él lo animaba.
  • Cuando alguien tenía miedo, él le daba valor.
  • Cuando alguien se sentía solo, él le recordaba cuánto lo amaba Dios.

Ahora pensemos un momento:

  • ¿Cómo son mis palabras? ¿Son como flores o como piedras?
  • ¿Uso mi boca para decir cosas bonitas o a veces grito y me quejo?
  • ¿Soy capaz de pedir perdón cuando mis palabras han hecho daño a alguien?

Dios nos ha regalado la capacidad de hablar, pero depende de nosotros usar nuestras palabras para hacer el bien o para hacer daño.

Para ver y escuchar

Con la boca.

Compromiso

Hoy haré el esfuerzo de usar mis palabras para hacer el bien. Diré palabras bonitas a tres personas. Evitaré gritar o decir cosas feas. Le pediré perdón a alguien si mis palabras le hicieron daño. Al final del día, pensaré: ¿mis palabras reflejaron el amor de Jesús?

Oración

Señor Jesús, Buen Pastor,

que sigues llamando a quienes quieres
para que te sigan más de cerca,
te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Mira a tu Iglesia con amor
y suscita en el corazón de muchos jóvenes
el deseo sincero de entregarse totalmente a Ti,
en el servicio del Evangelio y de tus hermanos.

Dales valentía para responder a tu llamada,
generosidad para dejarlo todo
y fidelidad para permanecer siempre en tu amor.

María, Madre de la Iglesia,
intercede por nosotros
y acompaña a todos los llamados
en su camino de vocación.

Amén.

VIERNES CON MIS MANOS

A Jesús le gustan los niños. Le encanta que se le acerquen.

— ¿Sabes por qué? Porque Jesús los conoce muy bien y sabe que los niños son buenos. Por eso, los coge de la mano y los acompaña siempre.

— A él no le molesta que lo interrumpan. Nunca te va a decir que le molestas porque te quiere más que a nadie.

— A Jesús le gustan las risas, los juegos y principalmente los ojos brillantes y el corazón de los niños.

— Jesús te conoce a ti, sabe cómo te llamas. Jesús te conoce muy bien, desde antes de que te conocieran tus papás, y te quiere muchísimo.

— A él le gusta que tú vayas con él y le hables al oído, porque no tiene en cuenta tus fallos. Él te perdona y cura siempre tus heridas.

Escuchamos la Palabra

Se le acercó un leproso y arrodillándose le suplicó:

— Si quieres, puedes sanarme.

Él se compadeció, extendió la mano, lo tocó y le dijo:

— Lo quiero, queda sano.

Al punto se le fue la lepra y quedó sano (Mc 1,40-42).

Para reflexionar

Jesús no quiere que estemos tristes ni tengamos dolor, ni nos sintamos solos. Esta lectura nos enseña el amor y compasión que tenía Jesús por los otros y su deseo de limpiar y cuidar a otros de sus enfermedades. La lepra era una enfermedad que lastimaba la piel y era muy peligrosa y contagiosa. Los que tenían esta enfermedad se llamaban leprosos y no tenía cura. Si tú estuvieras en el lugar del leproso, ¿cómo te sentirías? ¿Qué harías si supieras que Jesús te puede sanar?

Jesús le tocó y lo sanó, nosotros con nuestras manos también podemos acariciar, coger de la mano a otros niños, abrazarlos, cogerlos de la mano para cruzar la calle y también dejarnos abrazar y tocar por las manos de las personas que más nos quieren.

Para ver y escuchar

Compromiso

Cantar con toda mi familia Yo tengo un amigo que me ama, colgar una foto de Jesús en la pared de mi habitación y acercarte y coger de la mano a uno de tus amiguitos que hoy veas que está solo.

Oración

Jesús, amigo de los niños, sé un amigo para mí. Toma mi mano y mantenme siempre junto a ti.

Cada día enséñame a crecer en mansedumbre.
Tú fuiste niño y seguro conoces esta costumbre.

No me dejes ni me abandones, sé siempre mi fiel amigo.
Deseo que cada mañana y hasta la noche estés siempre conmigo.

Para llegar a ser para ti, en los hermanos. Amén.

Oración con los sentidos

LUNES CON MI OÍDO

El oído es la puerta de entrada esencial para nuestra conexión con Dios y con nuestros hermanos. A través de él, percibimos no solo los sonidos del mundo, sino también las voces que nos guían, nos consuelan y nos inspiran.

La escucha nos permite discernir la voluntad de Dios y comprender las necesidades de quienes nos rodean, implica una apertura del corazón, una disposición a acoger las palabras y los silencios del otro. Es en el silencio donde podemos escuchar la suave voz de Dios, y es en la conversación sincera donde podemos construir puentes de entendimiento y compasión con nuestros hermanos. Cultivar la capacidad de escuchar es un camino hacia la comunión, un medio para acercarnos a Dios y al prójimo.

Escuchamos la Palabra

Dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es, «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos» (Mc 7,31-37).

Para reflexionar

No conocemos al hombre del evangelio, solo sabemos que era sordomudo, pero podemos imaginarnos las dificultades que tendría para poder comunicarse con otros; los peligros a los que estaría expuesto al no poder escuchar; la desesperación que su estado le produciría cuando estuviera en medio de la gente y no supiera lo que estaba ocurriendo.

Jesús lo toma aparte, y este gesto podría ser por dos causas: primera, porque quizás el hombre no se sentiría bien siendo el centro de atención; y segundo, porque la curación era algo íntimo y personal. Ese hombre al que quizás nadie hace caso para Jesús es importante.

El relato de Lucas nos invita a reflexionar sobre la sordera que va más allá de la física. Jesús, al sanar al sordomudo, nos muestra que la verdadera escucha implica abrir los oídos del corazón. En un mundo saturado de ruido y distracciones, a menudo nos volvemos sordos a la voz de Dios y a las necesidades de nuestros hermanos.

  • ¿Qué significa para ti que Jesús te diga «Effetá»?
  • ¿Qué «sorderas» te impiden escuchar a Dios y a los demás en tu vida diaria (prejuicios, distracciones, redes sociales, egoísmo, etc.)?
  • ¿Cómo puedes cultivar una escucha activa y empática en tus relaciones?
  • ¿Qué crees que puedes hacer para escuchar a Dios en el silencio de tu corazón?
  • ¿Crees que Dios te habla por medio de otras personas?

Una canción para hoy

— Escucharte hablar. Marcos Witt

— No tengo miedo. Himno de Effetá

Compromiso

Te invito a que en estos días puedas estar atento a las necesidades de las personas que te rodean: familia, amigos, persona sin hogar… Ayuda a alguien en concreto que pienses que lo necesita y dedica tu tiempo a escucharla.

También al final del día puedes dedicar cinco minutos a examinar tu escucha durante el día: ¿me he implicado y he escuchado de verdad o solo he oído?, ¿me he sentido escuchado por alguien hoy? Al final de este rato puedes pedir perdón o dar gracias a Dios.

Oración

Señor, enséñame el arte de escuchar. Armoniza toda mi persona para prestar atención. Empápame de silencio para acoger los gritos de cada persona y regálame paz interior para saber dar una palabra que consuele. Dame el cuidado, la paciencia y el respeto necesarios para que los que vengan a mí se sientan escuchados. Haz que aprenda a escuchar con toda mi persona: que escuche con todo mi cuerpo, con los ojos, con mi sonrisa, con las manos, con el alma... Que no enjuicie, aconseje, interprete, dirija a las personas, sino que, simplemente, las escuche. Que mis reflejos y palabras no sean más que el fruto de otra escucha: la de tu voz que me habla en mi interior, la de tu amor, del que solamente soy un signo y un portador para quien escucho. Para llegar a ser para ti, en los hermanos. Amén.

MARTES CON MI OLFATO

El olfato es el sentido que nos abre a un mundo de experiencias que van más allá de lo evidente. Imagínate por un momento: el olor de las tostadas que tu madre te prepara por la mañana, el olor a tierra mojada después de la lluvia, el perfume de las flores en un jardín, o incluso el olor de las páginas de un libro antiguo. Cada uno de estos olores evoca recuerdos, despierta emociones y nos transporta a momentos específicos de nuestra vida.

El olfato es mucho más que una simple herramienta para detectar olores agradables o desagradables. Es un sentido profundamente conectado con nuestra memoria y nuestras emociones. Por eso, un simple olor puede desencadenar recuerdos vívidos y sentimientos intensos que creíamos olvidados. En un mundo cada vez más dominado por lo visual y lo auditivo, el olfato nos invita a detenernos, a prestar atención a los detalles sutiles que nos rodean. Nos conecta con la naturaleza, con las personas que amamos y con nuestra propia historia personal.

También podemos utilizar nuestro olfato para entrar en contacto con el Evangelio y acercarnos a la persona de Jesús, ¿quieres aprender?; hay una mujer que te puede enseñar. Escucha con atención.

Escuchamos la Palabra

Un fariseo le rogaba que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume (Lc 7,36-38).

Para reflexionar

Imagina la escena: estás en una casa llena de invitados, el aire cargado de aromas de comida, especias y perfumes. De repente, una mujer entra, una mujer conocida por su mala reputación. Ella no trae regalos lujosos, sino un frasco de perfume, un aroma intenso y costoso que llena la habitación.

La presencia de la mujer podría haber llenado la casa con el «olor» del escándalo y el juicio. Los demás invitados, especialmente el fariseo Simón, probablemente sintieron un «olor» de desprecio y superioridad. Sin embargo, la mujer no se avergüenza. Sus lágrimas y el perfume que derrama sobre los pies de Jesús son un «olor» de arrepentimiento sincero y amor profundo. Ella reconoce el «mal olor» de sus pecados y busca la purificación.

Jesús, en contraste, percibe un «aroma» diferente: el «olor» de la fe y el amor de verdad. Él no se deja llevar por las apariencias ni por los prejuicios. El perdón de Jesús es como un perfume que transforma el mal olor del pecado en el buen olor de su misericordia.

El perfume de la mujer, al mezclarse con el «olor» de la misericordia de Jesús, crea un «aroma» único: el «olor» del amor y la gratitud.

Sus acciones son una ofrenda valiosa, una expresión de su agradecimiento por el perdón recibido. Nos enseña que el amor verdadero se manifiesta en acciones concretas y que la gratitud es una respuesta natural al amor.

  • Este pasaje nos invita a reflexionar sobre los «olores» que dejamos en nuestro entorno: ¿estás esparciendo el «mal olor» del juicio y la crítica, o el «aroma» del amor y la compasión?
  • Te anima a ser consciente de tus propios «olores» internos, a reconocer nuestras faltas y a buscar el «perfume» del perdón de Dios.
  • Te recuerda que el amor y la gratitud son como un perfume que hace bella tu vida y las de quienes te rodean.

Esta mujer pecadora te enseña que, así como el olfato puede evocar emociones y recuerdos, nuestras acciones y actitudes también dejan un «olor» en el mundo. Que el olor que dejas sea de amor, perdón y gratitud.

Una canción para hoy

— Perfume a tus pies. Jaz Jacob

— No hay lugar más alto. Miel San Marcos

Compromiso

Te invito a que en el día de hoy ayudes a alguien de tu clase que es despreciado por otros compañeros, que te acerques y pases un rato con él, compartiendo tu tiempo, tus deseos e ilusiones.

Al final del día puedes dedicar cinco minutos a examinar en qué momentos has dejado «buen olor» a tu alrededor: el buen olor del amor, del perdón y de la alegría. Acaba dando gracias a Dios por todas esas personas que también Jesús pone en tu camino y que llenan de perfume tu vida.

Oración

Padre bueno, gracias por la vida de hoy, y en particular por regalarnos los aromas y la posibilidad de distinguirlos y disfrutarlos.

Te agradecemos por el regalo del olfato, este sentido nos permite percibir la riqueza de tu creación, desde el aroma de las flores en un jardín hasta el olor a tierra mojada después de la lluvia.

Te pedimos que nos ayudes a usar nuestro olfato para apreciar la belleza que nos rodea y para conectarnos con los demás. Que podamos ser sensibles a los «olores» que nos rodean, tanto los agradables como los desagradables, y que podamos discernir la verdad y la bondad en cada situación.

Que nuestro «olfato espiritual» esté siempre alerta para percibir tu presencia en nuestras vidas, así como el incienso eleva su fragancia hacia el cielo, que nuestras oraciones y acciones sean un «olor grato» para ti.

Ayúdanos a ser portadores de esperanza, amor y justicia, y a dejar un «aroma» de paz y alegría en el mundo. Que podamos usar nuestro olfato para servirte y para amar a nuestro prójimo, y que nuestras vidas sean una ofrenda valiosa para ti. Para llegar a ser para ti, en los hermanos. Amén.

MIERCOLES CON MI MIRADA

Seguro que has oído decir que la mirada es el espejo del alma, que refleja todo aquello que llevamos dentro. Nuestra mirada no es neutral. ¡Dice tanto de las personas! ¡Cuántas veces nuestros ojos hablan, antes que nuestra boca!

Jesús aparece en el Evangelio recorriendo caminos, enseñando a través de parábolas, milagros y gestos y comunicándose también a través de la mirada, de su mirar-nos. ¡Es tan importante saber reconocer la mirada del Señor en nuestra vida! Jesús necesita nuestros ojos para que estemos atentos a su rostro, a sus gestos, a sus pies que se acercan y a su corazón que se inclina para abrazarnos.

Escuchamos la Palabra

Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme» (Mc 10,21).

Para reflexionar

El joven rico se acercó a Jesús con un deseo sincero: quería la vida eterna. Pero Jesús no solo le dio una respuesta teórica, sino que lo miró con amor antes de hablarle. Esa mirada no fue una mirada cualquiera:

  • Fue una mirada que acogía: Jesús lo recibió tal como era, sin desprecio ni juicio.
  • Fue una mirada que comprendía: sabía lo que le costaba desprenderse de sus bienes, conocía su lucha interna.
  • Fue una mirada que invitaba a más: no solo aprobó su esfuerzo, sino que lo llamó a dar un paso más, a confiar plenamente en Dios.

A veces, nos cuesta mirar con amor, especialmente a quienes piensan diferente, a quienes nos han hecho daño o a quienes nos resultan incómodos. Otras veces, miramos a los demás de forma superficial, sin detenernos en su verdadera necesidad.

Preguntémonos hoy:

  • ¿Cuándo fue la última vez que alguien sintió ternura y amor en tu mirada?
  • ¿Miras a los demás como Jesús mira, con amor y sin prejuicios?
  • ¿Eres capaz de mirar a los más vulnerables con atención y compasión?

Una canción para hoy

— Haz de luz. Rayden.

— Cara a cara. Marcos Vidal.

— Dicen. Clara H.

COMPROMISO

Hoy te invito a que hagas el esfuerzo de mirar a cada persona con atención y amor, sin distraerte con el móvil. Busca a alguien que pueda estar necesitando una mirada de cercanía y párate a saludarlo o preguntarle cómo está.

Oración

S Señor Jesús, Buen Pastor,
que sigues llamando a quienes quieres
para que te sigan más de cerca,
te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Mira a tu Iglesia con amor
y suscita en el corazón de muchos jóvenes
el deseo sincero de entregarse totalmente a Ti,
en el servicio del Evangelio y de tus hermanos.

Dales valentía para responder a tu llamada,
generosidad para dejarlo todo
y fidelidad para permanecer siempre en tu amor.

María, Madre de la Iglesia,
intercede por nosotros
y acompaña a todos los llamados
en su camino de vocación.

Amén.

JUEVES CON MI PALABRA

Las palabras tienen un enorme poder. Con ellas podemos construir o destruir, bendecir o maldecir, animar o desanimar. Muchas veces hablamos sin pensar en el impacto de nuestras palabras: una crítica, un comentario sarcástico, un cotilleo… pueden herir profundamente.

Jesús nos enseña que nuestra boca debe ser un instrumento de amor, de verdad y de bendición. Él siempre usó sus palabras para sanar, para perdonar, para enseñar con amor.

Escuchamos la Palabra

Malas palabras no salgan de su boca; lo que digas sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen (Ef 4,29).

Para reflexionar

¿Cuántas veces hemos dicho palabras de las que luego nos arrepentimos? Un mal comentario, una burla, un grito… pueden marcar el corazón de una persona. Al mismo tiempo, una palabra de aliento, un «gracias», un «te quiero» pueden llenar de esperanza a alguien que lo necesita.

Jesús nos muestra un camino distinto:

  • Con su palabra perdonó: «Tampoco yo te condeno» (Jn 8,11).
  • Con su palabra sanó: «Levántate y anda» (Mt 9,6).
  • Con su palabra enseñó: «Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados» (Mt 5,4).

Hoy podemos elegir cómo usar nuestras palabras. Podemos ser fuente de vida o de dolor. ¿De qué está llena mi boca? ¿De bendición o de crítica?

Pensemos:

  • ¿Cómo hablo de los demás cuando no están presentes?
  • ¿Uso palabras que hieren o que animan?
  • ¿Soy consciente de que mis palabras reflejan lo que hay en mi corazón?

Una canción para hoy

— Tus palabras, Señor, son Espíritu y vida. Athenas.

— Tu palabra es mi delicia. Jésed.

Compromiso

Hoy te invito a hacer el esfuerzo de no quejarte ni criticar a nadie. En su lugar, busca decir al menos tres palabras de ánimo o gratitud a las personas con las que te cruces.

Oración

Señor Jesús, Buen Pastor,
que sigues llamando a quienes quieres
para que te sigan más de cerca,
te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Mira a tu Iglesia con amor
y suscita en el corazón de muchos jóvenes
el deseo sincero de entregarse totalmente a Ti,
en el servicio del Evangelio y de tus hermanos.

Dales valentía para responder a tu llamada,
generosidad para dejarlo todo
y fidelidad para permanecer siempre en tu amor.

María, Madre de la Iglesia,
intercede por nosotros
y acompaña a todos los llamados
en su camino de vocación.

Amén.

VIERNES CON MIS MANOS

¿Qué hacen nuestras manos? Gestualizar mientras dialogamos, practicar la comunicación no verbal y no consciente, expresar sentimientos, acariciar, apretar en los abrazos, cocinar, teclear móviles y portátiles, tocar música, preparar recetas, tomar el pulso a la fiebre, palpar la madurez de un fruto, rozar las mejillas, sujetar o impedir una caída, sembrar plantas, decorar los espacios habitables, sanar las heridas, servir las copas, escribir, señalar direcciones, extraer los minerales, dibujar, pintar, hacer esculturas, enviar mensajes a través de las redes, aliviar las tensiones del otro. Y mucho más.

Las manos se transforman en el alma de la actividad y la inteligencia, ofrecen más información que todo nuestro cuerpo. Nosotros las guiamos para realizar tareas necesarias y ociosas. Necesitamos las manos para la comunicación y la expresión, como herramientas de la personalidad y de nuestro yo profundo.

Escuchamos la Palabra

Jesús cruzó, de nuevo, al otro lado del lago, y se reunió junto a él un gran gentío. Estando a la orilla llegó un jefe de la sinagoga llamado Jairo, y al verlo se postró a sus pies y le suplicó insistentemente:

—Mi hijita está en las últimas. Ven e impón las manos sobre ella para que sane y conserve la vida.

Se fue con él. Lo seguía un gran gentío que lo apretaba por todos lados. Una mujer que llevaba doce años padeciendo hemorragias, que había sufrido mucho en manos de distintos médicos gastando todo lo que tenía, sin obtener mejora alguna, al contrario, peor se había puesto, al escuchar hablar de Jesús, se mezcló en el gentío, y por detrás le tocó el manto. Porque pensaba: con solo tocar su manto, quedaré sana. Al instante desapareció la hemorragia, y sintió en su cuerpo que había quedado sana. Jesús, consciente de que una fuerza había salido de él, se volvió a la gente y preguntó:

—¿Quién me ha tocado el manto?

Los discípulos le decían:

—Ves que la gente te está apretujando, y preguntas: «¿Quién te ha tocado?».

Él miraba alrededor para descubrir a la que lo había tocado. La mujer, asustada y temblando, pues sabía lo que le había pasado, se acercó, se postró ante él y le confesó toda la verdad. Él le dijo:

—Hija, tu fe te ha sanado. Vete en paz y sigue sana de tu dolencia (Mc 5,21-34).

Para reflexionar

Una mujer se abrió paso entre la multitud para tocar el borde del manto de Jesús. Ella estaba convencida de que Jesús era el único que podía liberarla de su enfermedad y de la marginación que sufría desde hacía bastante tiempo. Cuando la mujer tocó el manto, Jesús se volvió hacia ella y la miró con ternura y misericordia. Fue «un encuentro personal y de acogida, en el que Jesús alabó su fe sólida, capaz de superar cualquier obstáculo y adversidad». ¿Cuál es tu deseo de acercarte a Jesús?

«Jesús no solo cura a la mujer de su dolencia, sino que la libra de sus temores y complejos, le restituye su dignidad y la reintegra en la esfera del amor misericordioso de Dios». ¿De qué miedos sientes que te libera Jesús?

Que el ejemplo de Jesús nos ayude a salir al encuentro de quien está solo y necesitado, para llevar su misericordia y ternura, que sana las heridas y restablece la dignidad de hijos de Dios. ¿Te sientes llamado a compartir la ternura de Jesús con el que sufre?

Una canción para hoy

— La misericordia. Hakuna Group Music.

— En las manos de Dios. Jésed.

Compromiso

Te invito a que hoy intentes confiar en Jesús y te dejes tocar por él, dedícale 10 minutos de tu jornada y plantéate cómo puedes usar tus manos para servir a los demás, para abrazar o consolar y realiza varias acciones relacionadas con las manos hacia aquellas personas que se encuentren cerca de ti.

Oración

Señor Jesús, Buen Pastor,
que sigues llamando a quienes quieres
para que te sigan más de cerca,
te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Mira a tu Iglesia con amor
y suscita en el corazón de muchos jóvenes
el deseo sincero de entregarse totalmente a Ti,
en el servicio del Evangelio y de tus hermanos.

Dales valentía para responder a tu llamada,
generosidad para dejarlo todo
y fidelidad para permanecer siempre en tu amor.

María, Madre de la Iglesia,
intercede por nosotros
y acompaña a todos los llamados
en su camino de vocación.

Amén.

Subsidio Litúrgico

Puedes descargar el subsidio en PDF aquí:

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Afiche Semana de Oracion por las Vocaciones

Puedes descargar el afiche aquí:

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Oración por las Vocaciones

Señor Jesús, Buen Pastor,
que sigues llamando a quienes quieres
para que te sigan más de cerca,
te pedimos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Mira a tu Iglesia con amor
y suscita en el corazón de muchos jóvenes
el deseo sincero de entregarse totalmente a Ti,
en el servicio del Evangelio y de tus hermanos.

Dales valentía para responder a tu llamada,
generosidad para dejarlo todo
y fidelidad para permanecer siempre en tu amor.

María, Madre de la Iglesia,
intercede por nosotros
y acompaña a todos los llamados
en su camino de vocación.

Amén.

Créditos

Revisión y contextualización del documento:

Equipo de la Pastoral Vocacional.

Apoyo pastoral:

Pastoral Juvenil Vocacional de Bolivia.

Aprobación del documento:

Conferencia Episcopal Boliviana.

Documentos base:

Materiales pastorales pertenecientes a la Conferencia Episcopal Española.

Financiamiento:

Con el apoyo de la Comisión de Hermandad.