Este domingo la Iglesia celebra el Domingo de la Palabra de Dios
Prensa CEB 22.01.2026. Este domingo 25 de enero, la Iglesia celebra el Domingo de la Palabra de Dios, una creación pastoral del Papa Francisco en 2019 para fomentar en el Pueblo de Dios una relación más estrecha y constante con la Biblia.
La celebración se motivó con la carta apostólica publicada en formato motu proprio, Aperuit Illis ()(30 de septiembre de 2019), en la que se estableció que este Domingo se celebre en el tercer domingo del tiempo ordinario. Coincide también con la fiesta de San Jerónimo, destacado traductor de la Biblia al latín, la Vulgata.
El Papa Francisco explicó que dedicar un domingo específico a la Palabra de Dios permite recordar, sobre todo, el gesto del Resucitado que abre para la humanidad el tesoro de su Palabra, para que podamos anunciar al mundo esta riqueza inagotable.
Añadió que es fundamental que, en la vida del pueblo de Dios, nunca falte una relación decisiva con la Palabra viva que el Señor dirige a su Iglesia, para que crezca en amor y en la fe que se testifica.
El Papa Francisco indicó además que la celebración eucarística debe incluir la entronización del texto sagrado, de modo visible para la asamblea, para resaltar el valor normativo de la Palabra de Dios. En esta jomada, subrayar su proclamación y adaptar la homilia para enfatizar el servicio que se presta a la Palabra del Señor resulta especialmente pertinente.
Comentario Bíblico
«CONVIÉRTANSE POR QUE EL REINO DE LOS CIELOS ESTÁ CERCA»
Primera lectura: Isaías 8,23b-9,3. En el distrito de los paganos, el pueblo ha visto una gran luz. El texto habla de tinieblas y de angustia provocadas por la deportación y, de pronto, se anuncia la luz y el gozo. Las tribus de Zabulón y Neftali, situadas aproximadamente en el territorio de Galilea fueron las primeras en sufrir la invasión asiria. El segundo libro de los Reyes (15,29) habla de la deportación de los habitantes de estos territorios. La «tierra de sombras» son los territorios mencionados antes. Donde habia tinieblas, ahora resplandece la luz. La consecuencia es una alegría, como la que se tiene en situaciones particulares: una buena cosecha o una victoria en la guerra. La situación de los deportados es comparada a la de los animales de carga y la liberación supone la rotura de todo lo que oprime. Por otro lado, el final de la deportación recordará el día de Madián», cuando Gedeón derrotó a los madianitas gracias al Señor y a la luz de sus antorchas.
Segunda lectura: 1Corintios 1,10-14.16-17. Que no haya divisiones entre ustedes. El primer tema que san Pablo trata en esta carta se refiere a las rivalidades que se han originado en la comunidad de Corinto entre grupos que apelan a «maestros» diversos (Pablo, Apolo, Cefas, Crispo). El Apóstol se dirige a los cristianos de Corinto con firmeza, con suavidad al mismo tiempo: les habla como hermano, les pide que acaben con las divisiones, y lo hace por el Nombre de Cristo, es decir, con la autoridad de que se halla investido. San Pablo muestra lo absurdo que supone para un cristiano considerarse discipulo de un maestro que no sea Cristo crucificado. Los cristianos han sido bautizados en el Nombre de Cristo. En consecuencia, lo importante no es quien bautiza sino aquel en nombre del cual se bautiza. Finalmente, san Pablo habla de sí mismo. Él no ha bautizado, sino que ha anunciado el Evangelio. Y lo ha hecho sin recurrir a un lenguaje de sabios.
Evangelio: Mateo 2,12-23. Se retiró a Galilea para que se cumpliera el anuncio de Isaías. La actividad de Juan el bautista ha terminado. Ahora empezará la misión de Jesús. Y empieza en Galilea de los gentiles. Cafamaún era una población fronteriza, situada a orillas del lago de Genesaret, en Galilea, tierra de gentiles, alejada de Jerusalén y todo lo que significaba la capital con el Templo. Jesús comienza concluyendo la misión de todos los profetas del Antiguo Testamento: «Está cerca el Reino de los cielos». Dios se acerca, el Rey verdadero, que hace justicia a los descartados, está a las puertas. ¡Buena Noticia! La acogida: la conversión, volver a ponemos de cara a este «Reino», cambiar los esquemas para adoptar los de Dios. Después del anuncio, la acción: Jesús invita a unos varones a seguirlo. Este es el sentido del «vengan y síganme» y «lo siguieron». El discípulo es aquel que sigue a Jesús, anda su mismo camino, le tiene como único Maestro. El texto que proclamamos acaba con un «sumario» que recoge la actividad de Jesús: recorre toda Galilea, enseña en las sinagogas, predica la Buena Noticia del Reino, cura las enfermedades y dolencias del pueblo. La invitación de Jesús viene como un regalo: el regalo de este mismo Reino de gracia ya entre nosotros, y disponible para cada uno.
Fuente: Hoja Dominical «Día del Señor»

