Seis años de Querida Amazonía: custodiar y encarnar los cuatro sueños en el corazón de la Amazonía
Prensa CEB 12.02.2025. Hace seis años, el 12 de febrero de 2020, el Papa Francisco ofreció a la Iglesia y al mundo la Exhortación Apostólica Querida Amazonía, fruto del Sínodo para la Amazonía: un horizonte espiritual y pastoral condensado en cuatro grandes sueños: social, cultural, ecológico y eclesial.
Hoy, al conmemorar este aniversario, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) reafirma su compromiso de seguir encarnando estos sueños en los territorios, acompañando a los pueblos amazónicos y promoviendo procesos sinodales que hagan visible una Iglesia con rostro amazónico.
El sueño social: una Amazonía que defiende la vida y la dignidad
El Papa soñó con “una Amazonía que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos”. Este sueño interpela a la Iglesia a ponerse del lado de quienes sufren la exclusión, el desplazamiento forzado, la violencia estructural y la explotación de sus territorios.
Seis años después, el sueño social sigue siendo urgente. La Amazonía continúa enfrentando amenazas extractivistas, economías ilegales y desigualdades profundas. En este contexto, la CEAMA, junto con REPAM y múltiples instancias eclesiales, acompaña procesos de defensa territorial, formación en derechos humanos y promoción de la justicia socioambiental.
El sueño social es una opción evangélica por la vida amenazada.
El sueño cultural: custodiar la riqueza de los pueblos amazónicos
Francisco soñó con “una Amazonía que preserve su riqueza cultural”. En un mundo que tiende a uniformar y homogeneizar, la Amazonía es un mosaico de lenguas, cosmovisiones, espiritualidades y sabidurías ancestrales.
Este sueño invita a reconocer que los pueblos indígenas no son destinatarios pasivos de la misión, sino sujetos eclesiales y protagonistas de su propia historia. La inculturación del Evangelio y el diálogo intercultural siguen siendo tareas centrales.
En estos seis años, se han fortalecido espacios de formación teológica intercultural, procesos de educación bilingüe (REIBA) y experiencias que promueven la participación activa de los pueblos originarios en la vida eclesial. Custodiar la cultura amazónica es también custodiar una forma distinta de relacionarse con la creación y con la comunidad.
El sueño ecológico: proteger la casa común
El sueño ecológico expresa el anhelo de una Amazonía que “custodie celosamente su abrumadora belleza natural”. La crisis climática y la devastación ambiental hacen que este sueño sea cada vez más apremiante.
La defensa de la Amazonía no es solo una causa regional, sino una responsabilidad global. En estos años, la Iglesia amazónica ha impulsado procesos de formación en ecología integral, incidencia internacional y articulación con movimientos sociales y organizaciones indígenas.
La CEAMA, nacida del impulso sinodal, continúa promoviendo una pastoral que integra espiritualidad, justicia ambiental y compromiso concreto. El cuidado de la casa común es parte esencial de la misión evangelizadora.
El sueño eclesial: una Iglesia con rostro amazónico
El cuarto sueño es profundamente sinodal: “una Iglesia con rostro amazónico”. Se trata de una Iglesia inculturada, ministerial, participativa y sinodal; una Iglesia que escucha, aprende y camina con los pueblos.
En estos seis años, se han dado pasos significativos: el fortalecimiento de ministerios laicales, la reflexión sobre nuevos caminos ministeriales, el reconocimiento del papel protagónico de las mujeres en las comunidades y la consolidación de estructuras eclesiales como la CEAMA, que expresan una forma nueva de corresponsabilidad.
El sueño eclesial no se reduce a reformas estructurales; implica una conversión pastoral profunda. Es la invitación a ser una Iglesia en salida, que no teme las fronteras geográficas ni existenciales, y que se deja interpelar por los clamores del territorio.
Soñar sigue siendo necesario
Seis años después, Querida Amazonía sigue siendo una inspiración para el camino de la Iglesia en la Amazonía. Sus cuatro sueños no han perdido vigencia; al contrario, se han vuelto más urgentes. La realidad amazónica continúa desafiando a la Iglesia a no resignarse ni retroceder.
Con espíritu sinodal, la CEAMA renueva su compromiso de seguir construyendo procesos que hagan visibles estos sueños en cada comunidad, y en todas las jurisdicciones eclesiásticas
de la Amazonía. Soñar, en clave evangélica, es comprometerse. Es creer que el Reino de Dios ya germina en medio de la selva, los ríos y los pueblos que la habitan.
Hoy, la Iglesia amazónica vuelve a decir: la Amazonía no es una periferia olvidada, sino un lugar teológico donde Dios sigue hablándonos. Y los sueños de Francisco continúan siendo tarea, misión y esperanza.
Fuente: REPAM

