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Mons. Oscar Aparicio invita a vivir el gozo profundo del Adviento en el Domingo Gaudete

En la celebración del tercer Domingo de Adviento, conocido como Domingo Gaudete, Mons. Óscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, exhortó a los fieles a vivir una alegría auténtica y profunda, fundada no en lo pasajero, sino en la certeza de la salvación que viene de Dios.

Durante su homilía, el Arzobispo recordó que el término Gaudete significa “alégrense”, una invitación que atraviesa toda la liturgia de este domingo y que se expresa incluso en los signos visibles, como el color rosado de la vela y de las vestiduras litúrgicas. “Este domingo nos habla de gozo y alegría verdadera, la que nace de saber que Dios viene a salvarnos”, afirmó.

Al reflexionar sobre la primera lectura del profeta Isaías, Mons. Aparicio destacó el llamado a la alegría incluso en medio del desierto y la tierra reseca, imagen del camino del pueblo que regresa del exilio. “Aunque el desierto no florece, se nos invita a alegrarnos porque Dios viene con su salvación. Esa es la razón profunda del gozo cristiano”, señaló.

Asimismo, explicó que esta alegría no es superficial ni pasajera, como la que ofrecen algunas celebraciones o bienes materiales, sino una presencia serena de Dios que ama, perdona y da sentido a la vida. “No se trata de una alegría ansiosa o momentánea, sino de la certeza de que la salvación ha llegado a nosotros”, enfatizó.

Al comentar el Evangelio, el Arzobispo se detuvo en la pregunta de Juan el Bautista: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”, destacando el desconcierto ante un Mesías que no responde a expectativas políticas o de poder. Jesús, recordó, responde mostrando signos concretos del Reino: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los pobres reciben la Buena Noticia. “Cristo no vino a tomar los palacios, vino a sanar, a levantar, a salvar a los más frágiles”, afirmó.

Mons. Aparicio advirtió también sobre el riesgo de reducir la Navidad a un consumo que promete alegría fugaz. “No estamos llamados a buscar alegrías perecederas. El verdadero gozo es la presencia de Dios en el corazón”, dijo, invitando a preparar un pesebre vivo donde Cristo nazca en la vida personal, en la familia y en la sociedad.

Finalmente, retomando la exhortación de la carta de Santiago, animó a los fieles a vivir este tiempo con paciencia y esperanza: “No se desesperen. El Señor viene, el Señor llega y trae paz, amor y justicia. Ese es el gozo que celebramos hoy”.

El Arzobispo concluyó recordando el mensaje central del Domingo Gaudete: “Alégrense y gocen en el Señor; tengan paciencia, porque el Señor viene y vive para siempre”.

Fuente: https://boletinelmensajero.blogspot.com/

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