La luz de Cristo no puede apagarse ante el abandono de los niños. Mons. Stanislaw Dowlaszewicz, O.F.M. Conv.
Prensa CEB 25.01.2026. En el marco del Domingo de la Palabra de Dios, Mons. Stanislaw Dowlaszewicz, O.F.M. Conv., recordó que la fe cristiana no se reduce a escuchar la Escritura, sino a dejar que la Palabra de Cristo transforme la vida y el compromiso con los más vulnerables, especialmente con los niños abandonados.
La Palabra que debe habitar, no solo escucharse
El prelado recordó la invitación del Papa Francisco a que “la palabra de Cristo habite en ustedes”, subrayando que la Escritura debe configurar la vida del creyente y hacer creíble su testimonio en medio del mundo.
Jesús, la luz que vence las tinieblas
Al reflexionar sobre el Evangelio de Mateo, destacó que Jesús es la luz prometida por los profetas: “El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz” (cf. Is 9,1-3). Seguir a Cristo significa dejar que esa luz ilumine las zonas oscuras de la vida personal y social.
Una fe que no admite divisiones

Mons. Dowlaszewicz advirtió que las divisiones políticas e ideológicas destruyen la comunión y no construyen el Reino de Dios, recordando el llamado de san Pablo a vivir “un solo espíritu y una sola mente” (1 Cor 1,10).
Convertirse es cambiar de vida
El anuncio central de Jesús sigue vigente: “Conviértanse, porque el Reino de los cielos está cerca” (Mt 4,17). La conversión implica asumir los valores del Reino, vivir las bienaventuranzas y abandonar las falsas seguridades.
“Sígueme”: una invitación que incomoda
Seguir a Jesús exige dejar las redes, superar el miedo y confiar. El obispo señaló que muchas veces preferimos quedarnos cómodos, pero el discipulado auténtico transforma la vida y repara las heridas más profundas.
Los niños: los olvidados del sistema
Con tono firme y crítico, el obispo denunció el abandono que sufren los niños de los hogares: “Los niños de los hogares no me van a perdonar si no lo digo ahora”. Recordó que cerca de mil niños son atendidos por la Iglesia, mientras las autoridades municipales incumplen sus obligaciones.
La luz de Cristo exige responsabilidad
Mons. Dowlaszewicz concluyó señalando que la fe no puede convivir con la indiferencia. La luz que es Cristo obliga a mirar de frente el sufrimiento de los niños abandonados y a exigir responsabilidad a quienes tienen el deber de protegerlos. Callar ante esta realidad sería apagar la luz del Evangelio.
Fuente: Campanas y Diakonía Santa Cruz

