Carnaval, fe y responsabilidad: «Elegir la vida más allá del exceso», sostuvo Mons. René Leigue
Prensa CEB 15.02.2026. El arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, Mons. René Leigue Cesari, exhortó a los fieles a vivir una fe auténtica, coherente y comprometida con la dignidad de la vida, durante su homilía del Domingo VI durante el Año, celebrada el sábado 15 de febrero de 2026. A la luz de las lecturas bíblicas y, en particular, del Evangelio según san Mateo (Mt 5,17-37), el prelado invitó a profundizar el sentido de la Ley de Dios, no como una carga, sino como un camino de plenitud humana y cristiana.
La Ley de Dios como camino de plenitud
Al iniciar su reflexión, Mons. René Leigue subrayó que Jesús no vino a eliminar la Ley, sino a llevarla a su cumplimiento pleno, estableciendo una continuidad viva entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. En un contexto social donde las normas cambian según las circunstancias, recordó que la Palabra de Dios permanece firme. “No he venido para abolir la Ley, sino para darle cumplimiento” (cf. Mt 5,17), afirmó, destacando que la propuesta de Jesús no anula, sino que profundiza el sentido de la vida y de la convivencia humana.
No matarás: del acto exterior al corazón
El Arzobispo explicó que el mandamiento de no matar no se reduce únicamente al acto físico de quitar la vida, sino que alcanza las actitudes interiores que dañan al prójimo. Jesús, dijo, va más allá de la letra de la ley y apunta directamente al corazón humano. “El que se irrita, se enoja o insulta, ya está dañando la vida del otro”, señaló, invitando a reconocer cómo el odio, el rencor y la descalificación también destruyen, aunque no siempre sean visibles.
La palabra irresponsable y el daño social
Mons. René Leigue advirtió sobre el grave daño que provoca hablar sin fundamento, especialmente en un tiempo marcado por el uso indiscriminado de las redes sociales. Una palabra injusta, recordó, puede destruir la reputación y la dignidad de una persona. “Si no tenemos fundamento, mejor no digamos nada, porque caemos en la acusación”, afirmó, llamando a la responsabilidad, a la prudencia y al respeto por la verdad en la vida cotidiana.
El diálogo y la reconciliación como opción cristiana
En otro momento de la homilía, el Arzobispo insistió en la urgencia de resolver los conflictos a través del diálogo y la búsqueda sincera de acuerdos, antes de que los problemas se agraven. Recordó que muchos conflictos nacen de malentendidos que podrían resolverse conversando.
“Trata de llegar a un acuerdo con tu adversario antes de que el problema crezca” (cf. Mt 5,25), expresó, destacando que el perdón y la reconciliación son caminos evangélicos que sanan a las personas y a las familias.
Libertad verdadera y coherencia de vida
Mons. René Leigue reflexionó también sobre el sentido auténtico de la libertad, advirtiendo que no debe confundirse con el libertinaje. Dios, explicó, propone sus mandamientos como un camino de felicidad, pero respeta la libertad humana. “El Señor no obliga; nos muestra el camino y quiere que seamos felices”, afirmó,
invitando a elegir conscientemente el bien y a vivir con coherencia lo que se dice y lo que se promete: “Que el sí sea sí y el no sea no” (cf. Mt 5,37).
Carnaval, Cuaresma y el respeto por la vida
Finalmente, el Arzobispo se refirió al contexto social del inicio de la Cuaresma y los días de carnaval, señalando que la alegría no debe estar marcada por la violencia ni el exceso. Manifestó su preocupación por la realidad económica y social que viven muchas familias. “Que sean días de alegría y no de lamento después”, expresó, llamando a respetar la vida, evitar la violencia y no aumentar el dolor en una sociedad ya golpeada por diversas dificultades.
La homilía de Mons. René Leigue Cesari fue una invitación clara a vivir la fe desde el interior del corazón, a cuidar la palabra, a rechazar toda forma de violencia y a optar por el bien como camino de felicidad. En el umbral de la Cuaresma, el Arzobispo animó a los fieles a asumir este tiempo como una oportunidad para la conversión personal y la reconstrucción del tejido social desde el Evangelio.
Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz


