Mons. Aurelio Pesoa: “Jesús es el camino seguro frente a la murmuración y la mentira” en el V Domingo de Pascua
Prensa CEB 04.05.2026: Monseñor Aurelio Pesoa, Obispo del Vicariato Apostólico del Beni y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, presidió la Santa Misa dominical reflexionando sobre Jesús como “camino, verdad y vida” e invitando a los fieles a desterrar la murmuración, la mezquindad y el egoísmo de la vida personal y comunitaria.
Llamado a superar la murmuración y buscar soluciones
Mons. partió de la primera lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles para denunciar la murmuración como “un virus” que enferma la vida del creyente y de la comunidad. Recordó el conflicto de la Iglesia naciente, cuando algunas viudas y huérfanos no eran atendidos, y cómo los apóstoles, en lugar de quedarse en la crítica, buscaron una solución concreta eligiendo a siete hombres de probada virtud para el servicio.
El obispo advirtió que la murmuración y el “comentario descomedido” muchas veces solo repiten el problema sin generar salidas, deslizándose “como un anzuelo a ver quién lo agarra”, y llamó a asumir una actitud madura que enfrente los conflictos con responsabilidad y caridad. “Nadie está libre de la murmuración o del comentario de mala fe”, subrayó, pero insistió en que el discípulo de Cristo está llamado a vigilar el corazón y a buscar siempre el bien.
“No se turbe su corazón”: Jesús, camino, verdad y vida



Refiriéndose al Evangelio de Juan 14, 1-12, proclamado en el V Domingo de Pascua del ciclo A, Mons. Aurelio explicó que el discurso de despedida de Jesús, en el marco de la Última Cena, provoca tristeza y preguntas en los apóstoles, pero se transforma en fuente de esperanza con la promesa del Señor de volver y permanecer con los suyos.
Ante la inquietud de Tomás y Felipe sobre el camino, Jesús responde: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí”, pasaje que inspira la liturgia de este domingo en toda la Iglesia. Mons. Pesoa destacó que la esperanza cristiana se apoya en esta promesa: aunque la Iglesia atraviese turbaciones, desánimo o tormentos, “nunca será abandonada por Dios ni por Cristo”, que permanece realmente presente en medio de su pueblo.
Ser piedras vivas en la Iglesia de hoy



Mons. Aurelio afirmó que la obra de Jesucristo es la Iglesia, el rebaño confiado a Pedro, en la que Cristo continúa presente en la historia. Recordó que, a lo largo de los siglos, la Iglesia ha tenido dificultades y desaciertos, pero también ha sido continuamente asistida, acompañada y purificada por Dios en su misión de anunciar la palabra y las enseñanzas de Jesús.
En esta línea, invitó a los fieles a reconocerse como “piedras vivas” llamadas a unirse entre sí para formar el verdadero templo de Dios, construidos sobre la piedra que Él mismo ha elegido. Frente al mal y a las heridas que hieren a las personas y a la sociedad, exhortó a cultivar el bien en la vida cotidiana para expulsar todo aquello que destruye y lastima al prójimo.
Esperanza pascual para el país y el mundo


Pidió que el Espíritu de Jesús resucitado fortalezca la fe y la vida de los creyentes para perseverar en el camino hasta alcanzar la verdad y la vida, encontrando la paz verdadera y el sentido profundo de la existencia en medio de las dificultades del mundo actual. Con esta confianza pascual, la Iglesia en Bolivia renueva su misión de ser signo de esperanza, unidad y reconciliación para el país en este tiempo.


