NOTICIAS

Monseñor René Leigue llama al diálogo y advierte que Bolivia «habla el mismo idioma, pero no se entiende»

Prensa CEB 2026.05.24 En la solemnidad de Pentecostés, el Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, Mons. René Leigue Cesari, reflexionó sobre el significado del Espíritu Santo como fuerza de unidad, esperanza y entendimiento entre los pueblos, en medio de la difícil situación social que atraviesa Bolivia. Durante su homilía, el prelado recordó que Pentecostés representa el nacimiento de la Iglesia y una invitación a dejar atrás el miedo y las divisiones humanas. En la celebración también estuvo presente Mons. Javier del Río, a quien el pastor saludó y agradeció por su visita antes de su retorno a España. Inspirado en las lecturas de Hechos 2, 1-11 y del Evangelio de Juan 20, 19-23, Mons. Leigue remarcó que el Espíritu Santo permite que las personas se entiendan incluso en medio de las diferencias: “No hay cosa que impida que se pueda entender cuando viene el Espíritu Santo”, expresó.

𝐋𝐚 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐞 𝐚𝐪𝐮𝐞𝐥𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐳 𝐝𝐞 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨 𝐛𝐮𝐬𝐜𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐭𝐚𝐮𝐫𝐚𝐫

Al profundizar en el sentido espiritual de Pentecostés, el Arzobispo señaló que la paz que ofrece Cristo es distinta a la lógica de violencia que muchas veces domina las relaciones humanas y políticas. Recordando las palabras de Jesús: “La paz sea con ustedes” (Jn 20,19), Mons. Leigue afirmó que el perdón y la reconciliación son condiciones indispensables para reconstruir la convivencia social. “La paz que ofrece Jesús es diferente. Para que haya paz tiene que haber perdón, tiene que haber reconciliación”, sostuvo el prelado, advirtiendo además que el odio y el deseo de hacer desaparecer al otro solo profundizan las heridas sociales. En ese contexto, invitó a acercarse incluso al enemigo no para humillarlo ni amenazarlo, sino para recuperar la fraternidad perdida

𝐔𝐧 𝐩𝐚𝐢́𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐢𝐝𝐢𝐨𝐦𝐚, 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐩𝐢𝐞𝐫𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐩𝐚𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫𝐬𝐞

En otro momento de su reflexión, el pastor manifestó su preocupación por el clima de confrontación que vive Bolivia, especialmente por las dificultades que atraviesa la población debido a los conflictos y bloqueos registrados en distintas regiones del país. “Aquí en Bolivia hablamos el mismo idioma, pero no nos entendemos” , lamentó Mons. Leigue, haciendo referencia a la falta de diálogo real entre los sectores enfrentados. El Arzobispo describió con preocupación el sufrimiento de las familias que padecen la escasez de alimentos y medicamentos, especialmente en La Paz, y cuestionó que intereses particulares terminen imponiéndose sobre las necesidades de la población más vulnerable. “Hay gente inocente que está sufriendo, que no tiene nada que ver en todo esto”, enfatizó.

𝐋𝐚 𝐟𝐚𝐥𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐧𝐬𝐢𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥 𝐭𝐞𝐫𝐦𝐢𝐧𝐚 𝐠𝐨𝐥𝐩𝐞𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐚𝐬 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐥𝐢𝐜𝐭𝐨

Mons. Leigue pidió a quienes impulsan medidas de presión pensar también en sus propias familias y en el sufrimiento que la crisis genera dentro de los hogares bolivianos. El prelado insistió en que el Espíritu Santo debe iluminar la conciencia de las personas para recuperar la sensibilidad frente al dolor ajeno y evitar que la violencia siga agravando la situación del país. “Dejémonos iluminar por el Espíritu, para que Él sea quien nos llene de sensibilidad”, afirmó. Asimismo, insistió en que solo un diálogo sincero permitirá encontrar soluciones verdaderas y duraderas: “Siempre el diálogo es lo que debe prevalecer”, recordó el Arzobispo.

𝐋𝐚 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐜𝐨𝐥𝐞𝐜𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐩𝐨𝐥𝐢́𝐭𝐢𝐜𝐚 𝐲 𝐡𝐮𝐦𝐚𝐧𝐚

En su mensaje final, Mons. Leigue exhortó a la población a orar por quienes tienen en sus manos las decisiones del país y pidió que prevalezca la voluntad de construir acuerdos antes que profundizar las divisiones. “Creo que para todos los problemas hay salida”, afirmó el pastor, subrayando que la solución solo será posible si existe voluntad sincera de diálogo y compromiso con el bien común. Asimismo, animó a no perder la esperanza y a continuar trabajando desde los distintos espacios sociales y laborales para construir días mejores en Bolivia.

𝐄𝐥 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐧𝐭𝐞𝐧𝐝𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐧𝐚𝐜𝐞 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐝𝐞𝐣𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐞𝐧𝐞𝐦𝐢𝐠𝐨

Finalmente, el Arzobispo invitó a dejar que el Espíritu Santo guíe las palabras y las decisiones humanas, especialmente en tiempos de tensión social y política. Recordando la enseñanza de san Pablo en 1 Corintios 12, 12-13 sobre la unidad en la diversidad, Mons. Leigue llamó a reconocerse mutuamente como hijos de Dios y a reconstruir relaciones basadas en el respeto. “Respetémonos entre nosotros. Solo así habrá vida en abundancia”, concluyó el prelado, reafirmando que el verdadero camino cristiano no puede separarse de la reconciliación, la escucha y la defensa de la vida.

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz

Author

Canal de WhatsApp CEB