Pentecostés: Mons. Ricardo llama a vivir la unidad, la humildad y la fraternidad en tiempos de división
Prensa CEB 25.05.2026 En el marco de la celebración de Pentecostés, la Iglesia Católica recordó que la venida del Espíritu Santo representa el nacimiento de la Iglesia y la fuerza que impulsa la misión de Jesucristo en el mundo. Durante la reflexión compartida con la comunidad de fieles, se invitó a rezar para que el servicio pastoral, la vida apostólica y la misión evangelizadora continúen avanzando en espíritu de comunión y fraternidad.
Se destacó que la Iglesia está conformada por una gran diversidad de carismas, movimientos y servicios pastorales desarrollados por laicos, religiosos y clérigos, quienes, pese a sus distintas funciones, forman “un solo cuerpo y un solo espíritu”. En ese sentido, se exhortó a valorar la riqueza de la diversidad dentro de la Iglesia, manteniendo siempre la unidad fundada en una sola fe y un solo bautismo.
Asimismo, se reflexionó sobre la importancia de evitar actitudes de competencia, ambición y división dentro de la vida eclesial. Se recordó que, a lo largo de más de dos mil años, la Iglesia ha permanecido unida gracias a la acción del Espíritu Santo y a la continuidad de la misión iniciada por Jesucristo y confiada a los sucesores de San Pedro, hoy representada por Papa León XIV.
La homilía también resaltó el valor de la sinodalidad como camino de comunión, participación y encuentro fraterno. “Caminar juntos” fue presentado como un llamado a vivir la fe en comunidad, apoyándose mutuamente y fortaleciendo la vida de la Iglesia como familia de Dios.
Otro de los aspectos centrales de la reflexión fue la humildad como condición fundamental para preservar la unidad. Inspirados en el ejemplo de Jesucristo, quien “siendo de condición divina se hizo humano”, se invitó a los creyentes a vivir una espiritualidad de servicio, sencillez y apertura a los demás. Se advirtió que la soberbia y el orgullo son causas de división tanto en la sociedad como en las instituciones humanas.
En ese contexto, también se recordó que la Iglesia es un espacio de esperanza y reconciliación, donde nadie está excluido ni condenado definitivamente, pues siempre existe la posibilidad de la conversión y la renovación de la vida.
Finalmente, se elevó una oración por la paz y la unidad social en Bolivia, especialmente ante los conflictos que afectan a sectores entre La Paz y Oruro. Se pidió que prevalezcan el diálogo, el entendimiento y el espíritu de fraternidad, para que las familias bolivianas puedan reencontrarse en un clima de paz social y convivencia armónica.
La celebración de Pentecostés se presentó así como una oportunidad para renovar el compromiso de vivir la fe en comunidad, fortalecidos por el Espíritu Santo y llamados a construir una Iglesia unida, humilde y cercana a todos.


