Mons. Ricardo Centellas: «La identidad de sacerdote en unan época de cambio: configuración constante con Cristo»
Prensa CEB 7.07.2026. En el marco de la Asamblea del Clero Boliviano, Monseñor Ricardo Centellas, Arzobispo Primado de la Arquidiócesis de Sucre, tuvo a su cargo la primera ponencia del encuentro bajo el título «La identidad de sacerdote en una época de cambio: configuración constante con Cristo». Durante su intervención, el prelado instó a los sacerdotes del país a comprender el momento histórico actual y a profundizar en su relación personal con Jesús como el verdadero eje de su ministerio.
Ante un auditorio compuesto por obispos y sacerdotes, Monseñor Centellas comenzó su reflexión aclarando que la humanidad no atraviesa simplemente un periodo de variaciones superficiales, sino un quiebre estructural. «No vivimos simplemente una época de cambios, sino un auténtico cambio de época», afirmó la autoridad eclesiástica, señalando que fenómenos como la revolución tecnológica y la inteligencia artificial están modificando no solo las herramientas de trabajo, sino las relaciones humanas, la autopercepción de las personas y la búsqueda de sentido.
Para responder a este escenario, el Arzobispo estructuró su disertación en tres ejes fundamentales: una fundamentación bíblica, un análisis a la luz de la reciente encíclica Magnifica Humanitas y una confrontación directa con la realidad pastoral boliviana.
El «estar con Jesús» por encima del hacer
Mons. Centellas recurrió al pasaje de Marcos 3, 13-14 para recordar la prioridad ontológica del ministerio. Explicó que, antes que las tareas de predicar, organizar o gestionar, la esencia del presbítero radica en «estar con Jesús» a través de la oración y la adoración. «En estos tiempos de hiperconectividad, nuestro centro de gravedad es la persona de Jesús», recalcó, diferenciando el mero «conocer» de manera intelectual a Cristo del hecho de establecer una relación viva y personal con Él.
Asimismo, citando Gálatas 2, 20 («No vivo yo, sino es Cristo quien vive en mí»), describió el sacerdocio como una experiencia de despojo y descenso, en claro contraste con la cultura del «yo digital» y la búsqueda de marca personal que impera en la sociedad. «La vida en el mundo es un ascender, pero la identidad sacerdotal es descender, despojarse, desprenderse», manifestó, apuntando al desprendimiento como el verdadero termómetro de la vida consagrada.
Desafíos frente a la cultura digital
Al analizar la identidad sacerdotal bajo las directrices de la encíclica Magnifica Humanitas, Monseñor Centellas aplicó una matriz FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) para evaluar el impacto de la era tecnológica en el clero.
Señaló como la principal fortaleza el carácter sacramental e insustituible del sacerdote: «La inteligencia artificial puede redactar una homilía perfecta, pero jamás podrá absolver un pecado, consagrar la Eucaristía o llorar con el que llora». No obstante, advirtió sobre debilidades latentes como la brecha digital, el analfabetismo funcional en nuevas tecnologías y el riesgo de un aislamiento pastoral motivado por el refugio en la burocracia parroquial.
En este sentido, lanzó una interpelación a la conciencia de los presbíteros presentes respecto al uso del tiempo: «Si queremos cuidar nuestra identidad sacerdotal, no podemos dedicar más horas al celular que a las atenciones pastorales». Subrayó la urgencia de que la Iglesia camine y habite las «calles digitales», donde hoy en día millones de personas, especialmente los jóvenes, no solo transitan, sino que desenvuelven su vida entera.
Finalmente, apoyado en el texto de Hebreos 5, 1-4, el Arzobispo Primado recordó que el sacerdote es un hombre tomado de entre los hombres y, por tanto, partícipe de la historia y las debilidades de su pueblo. Instó al clero boliviano a mantener una profunda sensibilidad humana y a dotar a cada servicio religioso del sentido de lo sagrado para cumplir su misión esencial: acercar a los hombres a Dios en esta nueva era.


