Mons. Aurelio Pesoa exhorta a sembrar el bien y seguir a Cristo con fidelidad
Prensa CEB 2026.08.30. A la luz del Evangelio según san Mateo, bajo el lema: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo” (Mt 16, 21-27), Monseñor Aurelio recordó que seguir a Jesucristo supone asumir responsablemente la propia misión, renunciar al egoísmo y orientar las decisiones según la voluntad de Dios.
El bien construye y abre caminos
Al reflexionar sobre la experiencia del profeta Jeremías, Mons. señaló que la Palabra de Dios cautiva y compromete a quien la acoge. Asimismo, destacó que el amor de Dios impulsa a buscar el bien común, aun cuando este camino exija sacrificios y una profunda negación de sí mismo.
“El camino de Dios es siempre el camino del bien, por el que debería avanzar la humanidad. El bien construye, sana y abre caminos a la vida”, expresó.
En ese sentido, exhortó a los creyentes a ir más allá de las buenas intenciones y de los propósitos personales, procurando aquello que agrada a Dios: “lo bueno, lo perfecto y lo que Él quiere”.
Una misión para el bien de todos
Mons. Aurelio Pesoa también meditó sobre el anuncio de la pasión que Jesús comparte con sus discípulos en el camino a Cesarea de Filipo. Explicó que Cristo asume libremente el cumplimiento de la misión confiada por el Padre, que lo conduce a Jerusalén, al rechazo, a la entrega de su vida y a la resurrección.
A partir de este pasaje, recordó que toda persona, creyente o no, tiene una misión que realizar en el mundo. “La principal es buscar y cultivar el bien para todos”, afirmó, advirtiendo que el bien no puede estar marcado por intereses mezquinos o egoístas.
Monseñor cuestionó las rivalidades, la búsqueda de poder y las actitudes que anteponen intereses particulares al bien de los más vulnerables. Como Iglesia peregrina en Bolivia, expresó el rechazo a aquellas conductas que se convierten en obstáculos para la construcción de una sociedad orientada al bien común.
Cargar la cruz es amar y servir
Mons.Aurelio explicó que cargar la cruz no significa imponer pesos a los demás, sino asumir con amor y fidelidad las responsabilidades de la vida, enfrentar el mal sin dejarse vencer por él y arriesgar la propia vida por Jesús y el Evangelio.
En este contexto, llamó a que las decisiones personales y sociales sean meditadas y reflexionadas a la luz de la Palabra de Dios. Recordó que negarse a sí mismo implica dar a Dios el lugar que le corresponde y dejar que Jesucristo oriente el camino de cada persona.
Asimismo, afirmó que “el bien realizado nunca se pierde”, porque bendice a quien lo recibe y transforma la vida de quien lo realiza. Por ello, alentó a sembrar la semilla del bien en todo momento y con esperanza.
Retomando las palabras del Evangelio, invitó a preguntarse: “¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”. Finalmente, reafirmó que Jesús es la luz, la verdad y el camino que conduce a la vida plena.








