La Iglesia aborda respuesta pastoral a migrantes en el marco del Encuentro de Obispos de triple frontera
Prensa CEB 3.09.2026. En el marco del 10º Encuentro de Obispos de la Triple Frontera (Bolivia, Perú y Chile), que se lleva a cabo en la ciudad de Cochabamba bajo el lema “Muros que separan, fe que une: Respuesta pastoral para los nuevos desafíos de integración en la Triple Frontera”, los delegados eclesiales dedicaron este segundo día de trabajo a la reflexión teológica, el análisis del acompañamiento a personas en movilidad humana y la consolidación de acciones concretas de acogida.
Una reflexión teológico-pastoral: «Acoger, proteger, promover e integrar»
Bajo la metodología eclesial del Juzgar (Iluminación Pastoral), las actividades de este miércoles comenzaron con la celebración de la Santa Eucaristía, presidida por Mons. Giovani Arana, obispo de El Alto y secretario genral de la Conferencia Episcopal Boliviana.
Tras la Misa, la mañana estuvo enfocada en el marco teológico-pastoral centrado en los cuatro verbos propuestos por el Papa Francisco: acoger, proteger, promover e integrar, con la participación de especialistas en Teología Pastoral y representantes de la red CLAMOR. Posterior a las ponencias, las delegaciones sostuvieron espacios de diálogo, concluyendo el bloque de la mañana con la presentación de experiencias prácticas desarrolladas por la congregación de los Misioneros Scalabrinianos en las Casas del Migrante de Bolivia.
Durante la tarde, la jornada continuó con una mesa de trabajo en torno a la «Acogida digna: Casas del migrante», seguida de una sesión plenaria para poner en común las conclusiones de las delegaciones de los tres países participantes.
Mons. Giovani: «Nuestra acción pastoral debe unir caridad y justicia»
En su homilía Monseñor Giovani Arana —quien encabeza la delegación boliviana en este encuentro—, ofreció una profunda alocución basada en los textos bíblicos de la jornada y el papel de la Iglesia frente a la crisis migratoria.
Monseñor Arana recordó las palabras de San Pablo, indicando que, si bien las posibilidades humanas ante desafíos tan grandes pueden parecer limitadas, la Iglesia está llamada a poner sus dones al servicio de la misión compartida.
«Llegamos a sentir que nuestras posibilidades son limitadas frente a los desafíos que son grandes y que muchas veces no podemos resolver todo lo que quisiéramos; pero el Señor no nos pide hacerlo todo, nos pide poner nuestros dones al servicio de cada obra. El importante es que cada uno asuma su responsabilidad y que sepamos trabajar juntos», destacó el prelado boliviano.
Haciendo alusión al pasaje evangélico en el que Jesús se inclina para sanar a la suegra de Pedro, Mons. Arana remarcó la importancia del involucramiento directo y la empatía con la realidad de las familias migrantes:
«Jesús no permanece distante frente al sufrimiento… Se acerca a la persona concreta, se involucra y toma interés. También nosotros estamos llamados a acercarnos a quienes viven la experiencia de la migración: a sus familias, a sus angustias, a sus miedos y esperanzas. Los migrantes buscan algo fundamental que nosotros como Iglesia estamos llamados a ofrecerles: buscan sentirse acogidos y que su dignidad sea reconocida».
Asimismo, el obispo de El Alto hizo un llamado explícito a articular una pastoral conjunta que vaya más allá del mero asistencialismo, promoviendo la integración y la defensa activa de los derechos humanos:
«Nuestra acción pastoral debe unir caridad y justicia. La caridad nos mueve a atender las necesidades inmediatas, pero la justicia nos impulsa a trabajar por las condiciones que le permitan a cada persona vivir con dignidad. Acompañar a los migrantes significa promover sus derechos, prevenir la explotación y la trata, enfrentar la discriminación y favorecer su integración. No podemos acostumbrarnos a situaciones que hieren la dignidad humana».
Finalmente, instó a la Iglesia de Bolivia, Perú y Chile a pasar de las buenas intenciones a compromisos concretos y a consolidar una «Iglesia en salida» que acuda al encuentro de las personas en las fronteras, barrios y lugares de tránsito: «A veces esperamos que las personas lleguen a nuestras parroquias, cuando quizás somos nosotros quienes tenemos que salir adonde están […] para hacer de nuestras Iglesias en Chile, Bolivia y Perú verdaderas comunidades de fraternidad donde nadie se sienta extranjero», sostuvo.
Las actividades del segundo día concluyeron con una visita programada y una cena de confraternización entre las delegaciones episcopales de los tres países. Para la jornada de cierre de este jueves 3 de septiembre, el programa contempla la plenaria de acuerdos para la construcción del Plan de Coordinación Trinacional y la lectura de la Declaración Conjunta de los Obispos de la Triple Frontera.


