Mons. Luis Durán llama a la perseverancia y la autocrítica para construir puentes de unidad
Prensa CEB 11.09.2026. En la eucaristía de clausura del Encuentro de Delegados de Ecumenismo, organizada por la Sección Ecumenismo de la Conferencia Episcopal, Mons. Luis Durán instó a los participantes a asumir con responsabilidad el mandato eclesial de buscar la unidad entre los cristianos, destacando la necesidad de una profunda revisión personal y comunitaria antes de juzgar a los demás.
Durante su homilía, el obispo recordó las enseñanzas del Concilio Vaticano II y las directrices del Papa Francisco, subrayando que la desunión histórica entre los creyentes exige un compromiso persistente y desinteresado. «Nuestra primera tarea es evangelizar sin ninguna clase de intereses, dejándonos empapar primero por el Evangelio para actuar con amor y caridad, no por mero cumplimiento», enfatizó.
Llamado a la conversión interna y la formación
Al reflexionar sobre las lecturas bíblicas, Mons. Durán enfatizó las pasajes de San Pablo y San Lucas para advertir sobre los riesgos del dogmatismo y la falta de empatía:
- Evangelización gratuita: Recordó las palabras de San Pablo («¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!») para recalcar que la misión debe nacer del servicio humilde y no de la búsqueda de reconocimientos.
- Superación del juicio y la condena: Citó el Evangelio de San Lucas («No juzguen y no serán juzgados») para pedir la eliminación de posturas rígidas que dividen, señalando que las obras verdaderas provienen de la misericordia hacia la integridad humana.
- Autocrítica y diálogo interno: A través de la parábola del ciego y la viga en el ojo, exhortó a la Iglesia a promover primero la coherencia, la comprensión y el diálogo al interior de las parroquias, familias, clero y comunidades antes de intentar guiar a otros.
Formación para los retos actuales
Finalmente, animó a los delegados a aprovechar las herramientas tecnológicas y la autoformación continua para responder a las directrices de la Iglesia y acompañar adecuadamente a las nuevas generaciones. Mons. Durán concluyó agradeciendo la jornada de trabajo e hizo un llamado a continuar construyendo «puentes de libertad, alegría y esperanza» que permitan retornar al espíritu de las primeras comunidades cristianas, respetando siempre la diversidad en el mundo actual.


