Mons. Antonio Reimann envía mensaje de fe y esperanza desde Santa Cruz
Prensa CEB 30.09.2026. En el marco de la Jornada Nacional de la Biblia, celebrada bajo el lema «Dios es Luz, Dios es Amor» eel pasado domingo, el Obispo del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, Mons. Antonio Bonifacio Reimann, OFM, dirigió un mensaje lleno de aliento y cercanía a toda la comunidad eclesial.
Inspirado en las palabras del Evangelio —“Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt 12,50)—, el prelado expresó su reconocimiento a quienes acogen y transmiten la Palabra de Dios en sus hogares y parroquias.

Un llamado al perdón y a la conversión
Durante su comunicación, Mons. Reimann invitó a los fieles a reflexionar sobre la respuesta cotidiana al llamado del Señor, recordando que, incluso ante las debilidades humanas, la misericordia divina permanece siempre abierta. Animó a los fieles a acudir al sacramento de la reconciliación y a aprovechar la gracia del perdón divino.
Actualidad pastoral y salud del Obispo
El Vicario Apostólico aprovechó la ocasión para actualizar a la comunidad sobre su estado de salud, informando que actualmente se encuentra en San Antonio recibiendo sesiones de fisioterapia térmica, y adelantó que Dios mediante espera retornar al Vicariato durante el transcurso de esta semana.
Asimismo, extendió una cálida bienvenida a los representantes de la Semana Nacional de la Hermandad, quienes compartirán sus vivencias de fe en las parroquias de San Julián, Santa Clara e Inmaculada Concepción.
Sentidas condolencias por Mons. Ricardo
Al concluir su mensaje, Mons. Reimann se unió al dolor y a la esperanza cristiana de todo el Pueblo de Dios por el fallecimiento del Arzobispo Mons. Ricardo Centellas Guzmán, expresando sus condolencias a los familiares, al clero y a la vida consagrada de la Arquidiócesis de Sucre.
«Por intercesión de la Virgen Inmaculada, Madre del ‘Sí’, el Señor les bendiga y proteja de todo mal» concluyó el Obispo, despidiéndose fraternalmente de su comunidad.
A continuación el mensaje completo gentileza del Mensajero Ñuflo de Chávez:
«Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre » (Mt 12,50).
Queridos Hermanos y Hermanas en él Señor
Saludos desde Santa Cruz.
Hoy, en la Jornada Nacional de la Biblia, con su lema: «Dios es Luz, Dios es Amor», felicito, y agradezco a todos, quienes dóciles al Espíritu Santo, acogen, vivien, y transmiten la Palabra de Dios en sus familias, y en sus parroquias.
Doy gracias a Dios por todos los que día a dia dicen «Si» al Señor, y trabajan en su Viña, que es nuestro Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez.
Y si un día ha faltado el «Si», y apareció el «No» (cfr. Mt 21, 28-31), clamemos al Señor, como lo hizo el salmista hoy: » Acuérdate, Señor, de tu ternura, y de tu amor, porque son eternos. De los pecados de mi juventud no te acuerdes, por tu bondad, Señor, acuérdate de mí según tu fidelidad» (Sal 25,6).
No dudemos, que el Señor nos escucha y nos espera con su bondad y misericordia en el sacramento de la reconciliación para que tengamos los mismos sentimientos que hay en Cristo Jesús ( cfr Flp 2,5). Aprovechemos esta gracia del perdón.
Y en los dias difíciles de nuestra vida, juntamente con San Francisco de Asis, cuyo Jubileo celebramos, oremos:
«Ilumina Señor las tinieblas de mi corazón. Dame fe recta, esperanza cierta, caridad perfecta;
acierto y conocimiento, oh Señor, para cumplir tu Santo y veraz mandato».
Al final de este mensaje quiero también dar gracias por acompañarme con sus oraciones por mi salud. Actualmente es necesaria todavía la fisioterapia térmica acá en San Antonio.
Dios mediante en esta semana pueda llegar al Vicariato.
Ya desde acá doy la bienvenida a los representantes de la Semana Nacional de la Hermandad, quienes compartirán en esta semana su fe y vivencias en nuestras parroquias de San Julian, Santa Clara, e Inmaculada Concepción.
Finalmente nos unimos en el dolor, y en la esperanza cristiana con los familiares del Arzobispo, Mons. Ricardo Centellez Guzmán, y con todo el Pueblo de Dios, que peregrina con sus Pastores y la Vida Consagrada en la Arquidiocesis de Sucre. Que El Señor lo tenga en su Reino.
Por intercesión de la Virgen Inmaculada, Madre del «Si», el Señor les bendiga y proteja de todo mal.
Fraternalmente, Mons. Antonio Bonifacio Reimann, OFM


