Monseñor Aurelio Pesoa, compartir pan, vestido, techo y trabajo digno con los descartados, viéndolos como hermanos hijos del mismo Padre.
Llamado a ser sal y luz
Presa CEB 08.02.2026: En su reflexión Monseñor recordó el retorno de los judíos del exilio babilónico y el ayuno que agrada a Dios: compartir pan, vestido, techo y trabajo digno con los descartados, viéndolos como hermanos hijos del mismo Padre.
Llamó a los bautizados a ser «sal de la tierra y luz del mundo» mediante obras de reconciliación, perdón y justicia, disipando las tinieblas del mal y dando esperanza a una humanidad dañada.
Subrayó que iluminar no es juzgar, sino orientar con la verdad del Evangelio, priorizando a los pobres como preferidos de Dios, en línea con el profeta Isaías.
Mons. Aurelio Pesoa agradecio la presencia franciscana en la Catedral Santísima Trinidad tras 108 años de servicio, desde la fundación del Vicariato.
Agradeció a los frailes por su servicio y formación animándolos a continuar su misión itinerante como sembradores de paz y bien contra la injusticia y corrupción.
Recordó que la justicia bien administrada acerca a Dios y al prójimo, dejando opciones personales por solidaridad, derechos humanos, educación y defensa de la vida.


