Desde Aiquile, la Iglesia exhorta a dejar los bloqueos y abrir puentes de diálogo en Bolivia
Prensa CEB 5.05.2026. Mons. Jorge Herbas, obispo de la Prelatura de Aiquile, centró su homilía del V Domingo de Pascua en Jesús como “camino, verdad y vida”, y vinculó el Evangelio con la tensa coyuntura nacional, llamando a las autoridades y a los distintos sectores a abandonar la confrontación y apostar por el diálogo como única vía razonable y cristiana para resolver los conflictos que hoy vive Bolivia.
“No se turbe su corazón”: Cristo, camino seguro
A partir del Evangelio de Juan, Mons. Herbas recordó las palabras de Jesús en la Última Cena: “No se turbe su corazón… Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Explicó que sin Cristo «camino» “nos extraviamos”; sin Cristo «verdad» “caemos en la mentira”; y sin Cristo «vida» “nos alcanza la muerte”, porque Él no solo enseña la verdad, sino que es la verdad encarnada y la vida entregada para darnos vida en abundancia. Subrayó que Jesús prepara un lugar en la “casa del Padre”, meta definitiva del cristiano, y que este camino pasa necesariamente por la cruz, la pasión y la resurrección, invitando a los fieles a un “salto de fe” que haga de Cristo luz, sendero y roca firme en medio de las dificultades.
La Iglesia, piedras vivas llamadas al servicio
Comentando la segunda lectura, el obispo recordó que Cristo es la piedra angular sobre la cual se edifica el templo espiritual que es la Iglesia, y que cada bautizado es una “piedra viva” de este edificio. Señaló que por el bautismo participamos de la misión de Cristo sacerdote, profeta y rey, por lo que “no podemos ser indiferentes” ante la vida y misión de la Iglesia en el mundo. Invitó a los fieles a ser signo de vida y no de muerte, asumiendo su lugar en este “pueblo adquirido, nación santa, sacerdocio real”, que debe transparentar la presencia de Cristo en medio del pueblo.
Conflictos, discriminación y búsqueda de soluciones: una luz para la coyuntura del país
Al reflexionar sobre la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, Mons. Herbas destacó que incluso la primera comunidad cristiana enfrentó conflictos, discriminaciones y “preferencias odiosas” entre helenistas y hebreos. Subrayó que los apóstoles no reaccionan con medidas de hecho, sino convocando al diálogo, deliberando juntos y buscando una solución que combine autoridad, participación y oración, mediante la elección de personas “sabias y llenas del Espíritu Santo”.
El obispo presentó este pasaje como una enseñanza directa para la realidad boliviana, marcada actualmente por marchas, bloqueos y paros en distintos puntos del país, donde gobierno y organizaciones sociales se encuentran tensionados. “Tenemos que dejar gobernar a los gobernantes”, señaló, recordando que su misión es analizar los problemas y buscar soluciones, pero insistió también en que el pueblo tiene el derecho y el deber de participar, proponer y elegir personas idóneas para el servicio, siempre en un clima de respeto y corresponsabilidad.
Diálogo sí, imposiciones no
Mons. Herbas fue claro al cuestionar el recurso a “amenazas, bloqueos aquí y allá” y a las medidas de hecho que cierran el paso al diálogo. Afirmó que “el diálogo es el camino” para una solución pacífica de los conflictos y advirtió que imponer decisiones por la fuerza, el capricho o la presión permanente solo agrava la crisis y fractura la convivencia. En sintonía con otros pronunciamientos recientes de la Iglesia boliviana, exhortó a las autoridades a dejarse iluminar por el Espíritu para discernir “las mejores soluciones que pacifiquen al pueblo”, y a los distintos sectores sociales a abrirse a un diálogo sincero que busque el bien común y no solo intereses particulares.
Finalmente, invitó a la comunidad a renovar su fe y su compromiso en Cristo como luz, camino y vida, para ser, en medio de la crisis social y económica que golpea al país, signos de unidad, paz y vida nueva que ayuden a reconstruir la confianza y la convivencia entre bolivianos.
Transmisión gentileza Radio Esperanza de Aiquile


