Misión Amazonía: Sena, donde la fe se construye entre el polvo y la paciencia
Prensa CEB 2026.06.18 “En Sena casi todos están enfermos de la muela, a tal punto que sus pómulos están todo el tiempo hinchados, deberían hacerse curar”, esa fue la primera impresión de padre Alejandro Castillo, religioso mexicano que administra la capilla San José Obrero, cuando llegó a este municipio, en el corazón profundo de la Amazonía pandina.

Recién llegado, mientras saludaba a la gente y trataba de entender el ritmo del pueblo, veía a hombres y mujeres con la boca hinchada y un movimiento constante de mandíbula. Su lógica fue inmediata: dolor de muela. Hasta que alguien le explicó entre risas que no era enfermedad, sino costumbre: estaban pijchando coca.
Sena —o El Sena— está en la provincia Madre de Dios, al sur del departamento de Pando. Es un municipio amazónico de más de 10 mil habitantes, donde el clima tropical húmedo mantiene una temperatura media anual de 25,5 grados centígrados y donde la tierra parece tener un color propio: el rojo intenso.
Esta tierra se adhiere a los zapatos, se levanta con el viento y las tiñe. Aquí el calor no se anuncia: se siente. El aire pesa. Se pega a la piel. El sudor baja lento por la espalda y convierte cualquier camisa en segunda piel.
Formación en Biblia, Catequesis y Liturgia
Pero esta vez, Sena no era solo escenario, era destino. Hasta este municipio llegó el equipo del Área de Evangelización de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) para continuar la formación en Biblia, Catequesis y Liturgia, una travesía que atravesaba comunidades del Vicariato Apostólico de Pando.

El salón donde se desarrolló la jornada parecía desafiar al calor exterior. Amplio, de paredes blancas impecables y recién levantadas como quien aún huele a cemento fresco. Adentro, la expectativa era evidente, llegaron catequistas, agentes de pastoral y colaboradores, quienes habían recorrido largas distancias desde comunidades vecinas. Otros llegaron en moto, otros caminando. Todos con una misma sed: nutrirse de formación.
Biblia
Durante el encuentro pastoral, Abel Maldonado, ejecutivo del Área de Evangelización y responsable de las áreas de Liturgia, Música, Arte Sacro, Piedad Popular y Doctrina y Fe, de la CEB, remarcó que leer la Biblia va mucho más allá de conocer versículos, memorizar capítulos o identificar autores y fechas. “La verdadera comprensión de la Palabra nace de una actitud de fe y apertura interior”, afirmó.
Además, explicó: “La Escritura debe ser acogida con confianza, entendiendo que Dios sigue hablando hoy a través de esos textos. Sin fe, la Biblia corre el riesgo de convertirse simplemente en un libro de estudio o en un objeto religioso sin impacto en la vida”.
Así, destacó que para leer la Biblia es necesario abrir el corazón, escuchar con humildad y dejar que el mensaje transforme la vida cotidiana.
Catequesis
Cecilia Coronel, responsable de la sección de Catequesis, Biblia y Culturas, del Área de Evangelización, inició su reflexión con un mensaje del Papa Francisco y recordó: “La catequesis no se trata solo de enseñar doctrinas o preparar sacramentos, sino de vivir un auténtico testimonio de fe”.

Se insistió en que la vocación catequética nace del Espíritu Santo y encuentra su fundamento en los sacramentos del Bautismo y la Confirmación. Los participantes fueron motivados a reconocer que su presencia en la Iglesia no es casualidad, sino una respuesta concreta a un llamado divino que exige compromiso, fidelidad y perseverancia.
La jornada permitió fortalecer la conciencia de que el servicio pastoral es una misión de vida que transforma no solo a quienes reciben la catequesis, sino también a quienes la imparten.
Liturgia
Uno de los primeros puntos abordados en la jornada de formación fue desmontar una idea muy común entre muchos agentes pastorales: pensar que la liturgia es solo un conjunto de reglas o pasos mecánicos que deben seguirse durante la misa.
Desde el inicio, Abel Maldonado, afirmó que la liturgia no puede reducirse a normas externas porque su esencia es más profunda. La definió como “un misterio vivo”, una acción sagrada donde Cristo sigue actuando en medio de su Iglesia.
Apoyado en la constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II, explicó que la liturgia es el ejercicio del oficio sacerdotal de Jesucristo. Es decir, no se trata de algo que el hombre inventó o improvisó, sino de una acción divina en la que Dios sigue comunicándose con su pueblo.
Comprender la realidad del otro
Y todo lo expuesto, en lugares como Sena, cobra un sentido especial. Aquí, donde padre Alejandro confundió la coca con un dolor de muela, la lección parece sencilla pero profunda: la misión empieza cuando uno deja de interpretar desde lo propio y comienza a comprender desde la realidad del otro.
Y quizá esa sea la mejor metáfora del Sena: un lugar donde hasta la tierra se te queda pegada para recordar que hay lugares donde la fe todavía se construye con polvo, sudor y paciencia.


