Arquidiócesis de Cochabamba lanza la Feria de Acción Social para visibilizar el servicio que brinda la Iglesia a personas en situación de vulnerabilidad, exclusión y necesidad
Prensa CEB 2026.07.28 La Feria de Acción Social de la Iglesia Católica se realizará el viernes 31 de julio, en la plaza 14 de Septiembre de Cochabamba, con el lema ‘Unidos por la fe y el amor, construimos esperanza’. La iniciativa, impulsada por la Pastoral Social Cáritas de la Arquidiócesis de Cochabamba, reunirá a obras sociales, centros de acogida y proyectos eclesiales para compartir sus experiencias, exhibir productos elaborados por sus beneficiarios y dar a conocer el servicio que la Iglesia brinda a personas en situación de vulnerabilidad, exclusión y necesidad.
La actividad contará con el apoyo de la Alcaldía de Cochabamba y buscará acercar a la ciudadanía al trabajo cotidiano de las instituciones que acompañan a niñas, niños, adolescentes, personas adultas mayores, mujeres, migrantes, estudiantes y personas privadas de libertad. La feria también pondrá en evidencia el valor de las manualidades, el arte, la creatividad y el emprendimiento como herramientas de formación, terapia y construcción de dignidad.
Acción social que evangeliza
El arzobispo de Cochabamba, monseñor Óscar Aparicio, destacó que la Feria de Acción Social permite mostrar una dimensión esencial de la misión eclesial: la evangelización vivida mediante el servicio solidario. Para la autoridad eclesial, la transmisión del Evangelio se expresa en la catequesis, la Palabra de Dios, los sacramentos y la acción pastoral, pero también en la atención concreta a quienes atraviesan mayores necesidades.
Monseñor Aparicio explicó que la pastoral evangelizadora y la pastoral social son “los dos pies” con los cuales camina la Iglesia. En esa perspectiva, la acción solidaria no es una tarea secundaria, sino un brazo operativo de la Arquidiócesis que hace visible la fe a través de la cercanía, la acogida y el compromiso con las personas más vulnerables.
Un camino compartido
“No tanto es mostrar lo que se hace, sino compartir la experiencia, un camino compartido junto a personas que viven situación de exclusión y vulnerabilidad”, expresó el delegado episcopal de Pastoral Social Cáritas Cochabamba, Germán Sánchez, y añadió que la feria será una oportunidad inédita para compartir el recorrido de las obras sociales de la Arquidiócesis. Aunque muchas de ellas tienen una larga trayectoria —algunas cercana a los cien años—, esta será la primera vez que se presenten de manera conjunta ante la población.
Sánchez informó que en la Arquidiócesis existen cerca de 90 obras sociales, de las cuales 12 sostienen su labor con grandes esfuerzos. Estas iniciativas atienden a personas adultas mayores, niñas, niños y adolescentes, mujeres, migrantes, estudiantes, personas en centros de acogida y hermanos y hermanas privados de libertad.
Las piezas de artesanía y manualidades que se expondrán en la plaza no solo reflejarán capacidades y destrezas; también expresarán historias de superación y una forma de sostener los servicios sociales. La feria busca mostrar que detrás de cada producto hay procesos de acompañamiento, formación y búsqueda de oportunidades para quienes enfrentan situaciones complejas.
El delegado episcopal también remarcó que las obras de la Iglesia coordinan sus acciones con las instituciones del Estado, respetando las responsabilidades propias de cada instancia. Desde esa lógica de corresponsabilidad, la Iglesia procura acompañar la vida de las personas y contribuir al bien común desde su misión solidaria.
Dignidad que se construye
“Nadie escoge la vida de vivir en un centro de acogida”, manifestó la hermana Bruna Pierobón, responsable del Hogar Wasinchej, de Sacaba, y recordó que muchas personas llegan a centros de acogida por circunstancias que no eligieron. Por ello, destacó que estos espacios deben estar llenos de ternura, amabilidad, educación y respeto, de modo que cada niña, adolescente, adulto mayor o persona con discapacidad pueda crecer con dignidad e identidad.
La religiosa explicó que el Hogar Wasinchej acoge a niñas de entre 5 y 18 años y mantiene el acompañamiento incluso después de que alcanzan la mayoría de edad, hasta que puedan avanzar hacia una profesión u obtener herramientas para construir un proyecto de vida. En ese proceso, las manualidades, el reciclaje, las actividades deportivas y el arte cumplen una función formativa y terapéutica.
“¿Quién soy yo? ¿Y quién quiero ser yo?”, planteó la hermana Bruna al referirse a la importancia de que cada persona descubra sus capacidades. Para ella, las actividades creativas que se desarrollan en los hogares no son un simple pasatiempo: ayudan a fortalecer la autoestima, enseñar habilidades, despertar iniciativas de emprendimiento y abrir caminos hacia una vida más autónoma.


