“No es multiplicación, es compartir”: Mons. Coter llama a cambiar la lógica del dinero y consumismo
Prensa CEB 3.08.2026. Monseñor Eugenio Coter, obispo del Vicariato Apostólico de Pando, llamó este domingo a los fieles a abandonar la lógica del dinero y del consumo para abrazar la lógica evangélica del compartir, al reflexionar sobre el evangelio de la multiplicación de los panes.
En su homilía, el obispo insistió en que no se trata de una “multiplicación” sino de una “división y compartir de los panes”, subrayando que el problema de la Iglesia y de la sociedad no es la falta de recursos, sino la falta de decisión para poner lo que se tiene en manos de Dios y en servicio de los demás. Criticó la frase habitual “no hay dinero”, repetida tanto en ambientes eclesiales como políticos, recordando que sí hay recursos para la guerra, para otras prioridades y hasta para el robo, mientras falta voluntad para compartir lo poco que se posee.
Economía del Evangelio
Monseñor Coter cuestionó los criterios económicos que se trasladan incluso a la vida eclesial y explicó que la lógica del Reino de Dios no se identifica ni con el capitalismo ni con el comunismo, porque ambos sistemas pueden generar pobreza cuando se olvidan de la solidaridad. Señaló que el Evangelio propone una economía basada en compartir lo poco que se tiene, construir justicia y crear condiciones dignas de vida, más allá de la mera limosna ocasional en la calle.
Llamado a familias y jóvenes
Dirigiéndose especialmente a padres, madres y jóvenes, el obispo pidió educar en la responsabilidad económica dentro del hogar, evitando que los hijos crezcan como “niños” incapaces de sostener luego su propia familia. Criticó una cultura del consumo que empuja a llenar roperos de ropa y objetos de lujo, aunque se haya obtenido el dinero honestamente, porque ese estilo de vida no da testimonio cristiano si no se comparte con quienes tienen menos.
En la parte final de la homilía, Monseñor Coter recordó que el hambre del mundo no son solo materiales: hay hambre de justicia, dignidad, esperanza y condiciones de vida posibles para todos. Comentando la frase de Jesús “denles ustedes de comer”, explicó que el mandato tiene un doble sentido: hacerse cargo de alimentar y, al mismo tiempo, ofrecer la propia vida para que otros puedan superar sus hambres más profundas.


