Fray Lesbert Naciv O.P. recibe la ordenación sacerdotal con un llamado a vivir la misión desde la oración y la fidelidad
Prensa CEB 20.08.2026 Con alegría y espíritu de acción de gracias, la Orden de Predicadores de la Viceprovincia de Bolivia celebró la ordenación presbiteral de Fray Lesbert Naciv O.P., en una misa realizada en el templo de Santo Domingo de Guzmán, en Potosí, que fue presidida por Monseñor Juan Carlos Huaygua, obispo de la Diócesis de Coroico, y concelebrada por Monseñor Jorge Saldías, obispo de la Diócesis de Tarija, y Mons. Renán Aguilera, obispo de la Diócesis de Potosí, junto a sacerdotes, religiosos, familiares, amigos y miembros de la comunidad que acompañaron este momento significativo para la familia dominicana y para la Iglesia.



Una vocación nacida para anunciar
Durante su homilía, Monseñor Huaygua centró su reflexión en la vocación sacerdotal como un don que nace de Dios y que requiere una respuesta generosa, fiel y perseverante. Al referirse a la misión de la Orden de Predicadores, destacó que la vida dominicana está profundamente vinculada al anuncio del Evangelio y a una búsqueda constante de Dios, recordando que para hablar verdaderamente de Dios es necesario primero aprender a escucharlo y entrar en diálogo con Él.
Uno de los ejes más significativos de su mensaje fue precisamente la relación entre oración y predicación, expresada en una idea que atravesó su reflexión: “Hablar con Dios para poder hablar de Dios”. Para el obispo, la misión del predicador no puede reducirse a transmitir palabras, sino que debe brotar de una experiencia profunda de encuentro con el Señor, cultivada en el silencio, la oración y la escucha.
La referencia a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, permitió situar la ordenación de Fray Lesbert dentro de una espiritualidad marcada por la contemplación y el anuncio. En este sentido, Monseñor Huaygua recordó que el silencio y el encuentro con Dios no son elementos secundarios, sino condiciones necesarias para que la palabra anunciada tenga raíces profundas y pueda convertirse en testimonio de vida.



“No tengas miedo, yo estoy contigo”
La homilía también presentó la vocación como un camino que puede estar acompañado por temores, incertidumbres y dificultades. A partir de las referencias bíblicas mencionadas durante la celebración, Monseñor Huaygua recordó cómo Dios llama a sus servidores y, al mismo tiempo, les ofrece la certeza de su presencia.
La expresión “No tengas miedo, yo estoy contigo” apareció como una de las claves para comprender el camino de quien responde a una vocación. No se trata, por tanto, de una misión sostenida únicamente por las capacidades humanas, sino de una tarea que encuentra su fuerza en Dios y en la confianza puesta en Él.
En esa perspectiva, el sacerdocio fue presentado no como una posición de privilegio, sino como una llamada al servicio. El nuevo presbítero fue invitado a comprender que su ministerio tendrá sentido en la medida en que permanezca cercano a Cristo y al pueblo al que será enviado, especialmente en medio de las dificultades y desafíos que acompañan la misión evangelizadora.


