Monseñor Estanislao Dowlaszewicz, llama al Pueblo de Dios a seguir el ejemplo de San Lorenzo y reconocer a los pobres como los verdaderos tesoros de la Iglesia
Prensa CEB 11.08.2026. En el marco de la Santa Misa por la Solemnidad de San Lorenzo, celebrada la noche del lunes 10 de agosto, Monseñor Estanislao Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, realizó un profundo llamado a mirar la vida del Santo Patrono como un testimonio concreto de servicio, entrega y amor a Cristo.
Durante su homilía, Monseñor Estanislao recordó que San Lorenzo fue uno de los siete diáconos de la Iglesia de Roma y que su ministerio estuvo profundamente vinculado al servicio de la comunidad, de la Palabra de Dios, de la liturgia y, especialmente, de las obras de misericordia.
Monseñor Estanislao explicó que, cuando el prefecto de Roma exigió a Lorenzo entregar los tesoros de la Iglesia, esperando encontrar oro y plata, el diácono presentó delante de él a los pobres, enfermos, viudas y mendigos, afirmando: “Estos son los tesoros de la Iglesia”.
Para el Obispo Auxiliar, aquella respuesta de San Lorenzo no fue simplemente una ocurrencia ante la autoridad romana, sino una auténtica profesión de fe, porque el santo comprendía que la verdadera riqueza de la Iglesia está en las personas, particularmente en aquellas que muchas veces son ignoradas por la sociedad.
“La mayor riqueza de la Iglesia reside en las personas”, recordó Monseñor Estanislao, retomando el testimonio del mártir, y señaló que San Lorenzo supo reconocer como tesoro precisamente a quienes el mundo suele pasar por alto.
En ese sentido, el Obispo Auxiliar invitó a los fieles a revisar la escala de valores que orienta sus propias vidas. Frente a una sociedad que fácilmente puede medir el valor de una persona por el dinero, el estatus o el éxito, San Lorenzo propone una mirada completamente diferente.
Es importante mencionar que San Lorenzo, diácono y mártir, es el Santo Patrono de la Catedral Metropolitana, del Seminario y de los Diáconos de la Iglesia cruceña.
Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz


