Monseñor Estanislao Dowlaszewicz presidió la Solemne Misa en conmemoración a la Fiesta de Santo Domingo de Guzmán y llamó a renovar el fuego misionero de la Iglesia
Prensa CEB 10.08.2026. En el marco de la fiesta de Santo Domingo de Guzmán, la Parroquia Santo Domingo de Guzmán de la Arquidiócesis de Santa Cruz, vivió la mañana de este domingo 09 de agosto una solemne celebración eucarística presidida por Monseñor Estanislao Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de la Iglesia cruceña.
En su homilía, Monseñor Estanislao recordó que Domingo de Guzmán, nacido en Caleruega, España, alrededor del año 1170, fue descubriendo progresivamente su vocación al estudio, al sacerdocio y a la predicación. Su encuentro con las necesidades espirituales de su tiempo lo llevó a comprender que muchas personas tenían “hambre de la palabra evangélica” y que era necesario salir al encuentro de quienes buscaban a Dios.
A partir de esta experiencia, Domingo de Guzmán recorrió distintos territorios anunciando el Evangelio y, con el paso del tiempo, reunió a hombres y mujeres que dieron origen a la Orden de Predicadores.
“Han pasado 8 siglos, y Santo Domingo, con su familia Dominicana, sigue predicando como ‘sal de la tierra y luz del mundo’”, afirmó Monseñor Estanislao, destacando la permanencia de una espiritualidad centrada en la Palabra de Dios, la oración, el estudio, la vida comunitaria y la predicación.

Uno de los aspectos destacados durante la homilía fue la relación entre oración, estudio y acción evangelizadora. Monseñor Estanislao recordó que en Santo Domingo “la oración y el estudio fueron la fuerza que renovaron e hicieron siempre más fecundas sus obras apostólicas”, expresando su espiritualidad con una frase que resume su vida: “hablaba con Dios o de Dios”.
Dowlaszewicz sostuvo que Santo Domingo de Guzmán continúa recordando a la Iglesia que en su corazón debe permanecer encendido un fuego misionero capaz de impulsar a los creyentes a buscar nuevos horizontes en sus vidas, relaciones humanas y compromisos cristianos.
En la misma línea, Monseñor Estanislao recordó también una expresión característica de la espiritualidad dominicana: “contemplar y entregar lo contemplado”, como síntesis de una vida en la que la experiencia de Dios se transforma en anuncio, testimonio y servicio.
“Que la vida de Santo Domingo nos empuje a todos, y más como Familia Dominicana, a ser fervientes en la oración, valientes en vivir la fe, profundamente comprometidos con Jesús”, expresó el Obispo Auxiliar, pidiendo también a Dios, por intercesión del santo, que la Iglesia siga siendo enriquecida con auténticos predicadores del Evangelio.
Al finalizar su mensaje, Monseñor Estanislao expresó un especial agradecimiento a los Padres Dominicos y a las Hermanas Dominicas presentes en Santa Cruz y en Bolivia por su presencia y su importante labor evangelizadora



