Obispos de La Paz llaman a compartir, comprometerse y construir una Iglesia cercana ante las necesidades de Bolivia
Prensa CEB 3.08.2026. En sus homilías de este domingo 2 de agosto, celebradas en la Parroquia El Rosario, el Seminario San Jerónimo y la Basílica Menor de San Francisco, los obispos auxiliares de la Arquidiócesis de La Paz, Mons. Basilio Mamani, Mons. Luis Durán y Mons. Pedro Fuentes, reflexionaron sobre la multiplicación de los panes y los peces, destacando el llamado de Jesús a compartir, asumir responsabilidades y responder con solidaridad ante las necesidades de los demás y de la sociedad boliviana.
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La Paz, 2 de agosto de 2026. – La multiplicación de los panes y los peces fue el eje de reflexión de las homilías pronunciadas este domingo por Mons. Basilio Mamani, Mons. Luis Durán y Mons. Pedro Fuentes, en la Parroquia El Rosario, el Seminario San Jerónimo y la Basílica Menor de San Francisco, respectivamente. Los tres pastores coincidieron en que el Evangelio invita a los creyentes a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento, sino a poner sus dones al servicio de los demás.
Desde la Parroquia El Rosario, Mons. Basilio Mamani destacó tres enseñanzas presentes en las lecturas: la gratuidad de Dios, el amor inquebrantable y su misericordia. A partir de la expresión de Jesús, “Denles ustedes de comer”, llamó a los fieles a asumir una participación activa en la vida de la Iglesia y de la sociedad.
En el marco del Sínodo de la Sinodalidad, Mons. Basilio subrayó que la Iglesia está llamada a caminar junta y a construir una comunidad donde todos sean corresponsables. Para ello, señaló que no basta con observar las necesidades o criticar las dificultades, sino que es necesario comprometerse y colaborar.
El Obispo también trasladó esta reflexión al ámbito familiar, destacando que pequeños gestos como escuchar, acoger, acompañar y expresar cariño pueden transformar las relaciones. “Con pequeñas cositas, con gestos tan sencillos, con actitudes tan sencillas, podemos hacer cosas maravillosas”, fue uno de los mensajes centrales de su reflexión.
Por su parte, desde el Seminario San Jerónimo, Mons. Luis Durán relacionó el Evangelio con la realidad de Bolivia, especialmente con la necesidad de administrar de manera adecuada y equitativa los bienes que Dios ha concedido.
Al iniciar el mes dedicado a la Virgen de Copacabana, patrona de Bolivia, Mons. Luis pidió encomendar al país y sus dificultades a la Madre de Dios. En su reflexión, cuestionó las desigualdades y llamó a promover una administración responsable de los recursos, recordando que la creación y sus bienes fueron entregados gratuitamente por Dios.
A partir de la multiplicación de los panes, explicó que Jesús no realiza simplemente un acto extraordinario, sino que presenta un signo que invita a compartir lo que cada persona posee. El “pan” y el “pez” que cada uno puede aportar representan también las capacidades, conocimientos y dones que deben ponerse al servicio de quienes más necesitan.
Mons. Luis llamó especialmente a fortalecer desde las familias, escuelas y universidades valores como la esperanza, la solidaridad, la caridad y la ayuda mutua, para contribuir a una sociedad más equitativa y fraterna.
En la Basílica Menor de San Francisco, Mons. Pedro Fuentes centró su homilía en la actitud de Jesús frente al sufrimiento humano. Explicó que el Evangelio no habla simplemente de “lástima”, sino de una profunda conmoción ante el dolor de los demás, que lleva necesariamente a actuar.
El Obispo invitó a los fieles a aprender de Jesús a “conmovernos” ante las necesidades de nuestros hermanos, comenzando por la propia familia. Recordó situaciones de enfermedad, dificultades económicas y otras circunstancias que requieren acompañamiento y solidaridad, y cuestionó la actitud de quienes se alejan cuando alguien necesita ayuda.
Para Mons. Pedro, la compasión cristiana no puede quedarse en un sentimiento. El sufrimiento del otro debe llevar a acciones concretas. En este sentido, retomó las palabras de Jesús: “Denles ustedes de comer”, explicando que el Señor invita a cada discípulo a poner aquello que tiene, aunque parezca poco, para que Dios pueda obrar a través de ello.
Asimismo, se refirió a la realidad de Bolivia y a las dificultades que atraviesa gran parte de la población, especialmente en sectores vulnerables. Ante esta situación, planteó una pregunta dirigida a cada creyente: “¿Qué puedo hacer para salir de esta situación y que mis hermanos y hermanas vivan mejor?”.
Mons. Pedro también llamó a mirar las necesidades más profundas de las personas. Señaló que quienes siguen a Jesús tienen hambre no solamente de alimento, sino también de comprensión, cariño, verdad y de Dios. En esta línea, destacó particularmente la situación de los jóvenes y la necesidad de acompañarlos en su búsqueda de sentido.
Las tres homilías convergieron así en un mismo llamado: la fe debe traducirse en acciones concretas. Desde la corresponsabilidad en la Iglesia planteada por Mons. Basilio, pasando por la solidaridad y la administración equitativa de los bienes señalada por Mons. Luis, hasta la compasión activa propuesta por Mons. Pedro, el Evangelio de la multiplicación de los panes se presentó como una invitación a compartir aquello que cada persona tiene y a trabajar por una sociedad más fraterna.
En este domingo, los obispos animaron a los fieles a no esperar grandes recursos para comenzar a transformar su entorno, sino a ofrecer lo que tienen —sus capacidades, tiempo, conocimientos, bienes y disposición— y ponerlo al servicio de los demás, confiando en que Dios puede multiplicar esos pequeños gestos para el bien de la comunidad.
Fuente: Arquidiócesis de La Paz


