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«El perdón no es un instinto, es una decisión»: El llamado de Mons. Basilio Mamani desde La Paz

Prensa CEB 13.09.2026. En el marco del Mes de la Biblia, la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles en La Paz acogió este domingo una masiva celebración eucarística presidida por Monseñor Basilio Mamani, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de La Paz. Centrando su mensaje en la parábola del rey y los dos siervos, el prelado lanzó un profundo cuestionamiento sobre la fragilidad humana ante la ofensa y la urgencia de construir vínculos libres de rencor.

El dilema del perdón frente a la ofensa cotidiana

Monseñor Mamani abrió su homilía recordando la inquietud humana más profunda reflejada en la figura de san Pedro: «¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano?». El obispo señaló que el ser humano tiende naturalmente a guardar ira y resentimiento cuando es herido, buscando muchas veces el desquite o la repetición de la agresión recibida.

Sin embargo, enfatizó que el Evangelio propone un camino opuesto y liberador. Recordó que el perdón no es un mero trámite para «estar en paz» o evitar molestias temporales, sino un acontecimiento divino capaz de restaurar relaciones dañadas y abrir horizontes de vida totalmente nuevos.

«El perdón es creación de creación, superabundancia de creación. No es simplemente decir ‘bueno, para que no moleste’, sino soltar las cadenas que nos atan y renunciar a la venganza. Jesús es el perdón.»

De la deuda impagable a la trampa de la ingratitud

Explicando la parábola evangélica, el prelado analizó la figura del siervo que debía diez mil talentos —una cifra imposible de pagar— y que, tras suplicar al rey, obtuvo la condonación total de su deuda. No obstante, lamentó que aquel mismo siervo, al salir beneficiado, se comportara de forma despiadada con un compañero que le debía una cantidad ínfima, aplicándole todo el rigor de la ley sin mostrarle la misma misericordia recibida.

«El siervo perdonado no se dejó perdonar interiormente. Apenas salió, enseguida se portó mal; el perdón recibido no le cambió el corazón», advirtió Monseñor Mamani, haciendo una analogía directa con la vida de los creyentes en las comunidades parroquiales y los hogares paceños.

Una llamada a la conversión en el Mes de la Biblia

El obispo auxiliar de La Paz exhortó a los fieles a no encerrarse en sí mismos ni en los rencores del pasado. En este Mes de la Biblia, animó a las familias, autoridades y servidores eclesiales a encarnar el corazón del Rey divino:

«Que la celebración de la Eucaristía nos dé la fuerza para soltar las amarguras del pasado, abrir las manos y ofrecer a nuestros hermanos la misma misericordia inmerecida que recibimos cada día de nuestro Creador», concluyó entre aplausos de la feligresía reunida en el templo paceño.

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