Mons. René Leigue: «La recompensa de Dios es un regalo y es igual para todos»
Prensa CEB 21.09.2026. En la celebración eucarística del domingo 20 de septiembre, el Arzobispo de Santa Cruz, Mons. René Leigue Cesari, reflexionó sobre la parábola de los trabajadores de la viña, proclamada en el Evangelio de Mateo 20,1-16, y llamó a la comunidad cristiana a superar la lógica humana de la competencia, la envidia y las comparaciones para comprender que la bondad de Dios se ofrece a todos por igual.
A partir de esta enseñanza, el prelado cuestionó también la actitud de quienes, después de muchos años en el camino de la fe, pueden terminar convirtiéndose en obstáculos para quienes recién llegan a la comunidad. La primera lectura, de Isaías 55,6-9, reforzó esta invitación a buscar al Señor y abandonar los caminos que se apartan de Él.
La lógica de Dios va más allá de nuestras medidas
El Arzobispo de Santa Cruz explicó que la parábola puede resultar desconcertante porque confronta nuestra manera habitual de entender la justicia: quien trabaja más espera recibir más y quien trabaja menos, menos. Sin embargo, el dueño de la viña entrega a todos un denario, comenzando por los últimos, y ante el reclamo de los primeros responde: «Amigo, no soy injusto contigo. ¿Acaso no hemos quedado en un denario? ¿No tengo derecho a ser bueno con los demás?» (Mt 20,13-15).
Para Mons. Leigue, esta respuesta permite comprender que la relación con Dios no puede reducirse a una lógica de méritos, antigüedad o recompensas humanas. «Los trabajadores somos nosotros; el dueño de la viña es Dios», afirmó, recordando que el Señor llama a todos a trabajar en su viña y que mira a cada persona por igual. La bondad de Dios, subrayó, no puede convertirse en motivo de cuestionamiento o comparación: «Él es bueno con todos».
La envidia puede convertirnos en obstáculos
El pastor cruceño advirtió que, frente a la bondad de Dios con los demás, puede aparecer la envidia, la calumnia y la tendencia a considerar que unos merecen más que otros.
«No debemos ser envidiosos por la bondad que tiene el Señor con unos y con otros», señaló, y llamó a preguntarse si quienes llevan más tiempo en la Iglesia realmente están dando los frutos que Dios espera, mientras que otros que recién llegan pueden estar respondiendo con mayor entrega. En este sentido, retomó la enseñanza de Jesús: «Muchos serán los últimos» (Mt 20,16), porque Dios mira los actos, el corazón y la manera de ser de cada persona.
Por ello, planteó una pregunta directa a quienes forman parte de la comunidad: «¿Estoy por estar o soy un miembro de la viña, o soy un obstáculo?». El obstáculo aparece, explicó, cuando no se permite que otros entren o cuando se hace difícil la vida a quienes llegan después. «Yo los quiero a todos por igual. A todos los espero dentro de mi viña. Todos están invitados», recordó.
Buscar al Señor y dar fruto en la comunidad
Finalmente, Mons. René Leigue invitó a los creyentes a mirar su propio compromiso antes que juzgar el de los demás. «¿Cuántos años estoy en la viña? ¿Soy un obstáculo? ¿No estoy haciendo nada en la viña?», planteó, vinculando esta reflexión con el mandato de Jesús a sus discípulos: «Vayan y hagan discípulos» (Mt 28,19).
Para el Arzobispo, no corresponde reclamar una recompensa por el tiempo transcurrido si no existe un verdadero servicio a la comunidad. Por eso exhortó a abandonar las calumnias, el hablar mal de los demás y la pretensión de sentirse mejores que otros: «Lo importante es que estoy ahí y hago lo que me corresponde».
En sintonía con la primera lectura, llamó finalmente a «buscar al Señor» y recordó las palabras del profeta Isaías: «Búsquenlo mientras está cerca» (Is 55,6). La vida cristiana, concluyó, debe expresarse en el respeto, el amor y el servicio: «Dios es bueno y quiere que nos respetemos, nos amemos».


Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz


