El obispo de Aiquile exhorta a ser testigos auténticos del Evangelio
Prensa CEB 19.10.2026. Durante su homilía dominical desde la Prelatura de Aiquile, Monseñor Jorge Herbas Balderrama reflexionó sobre la misión encomendada por Dios a la Iglesia y a los creyentes, invitando a la comunidad a vivir con fidelidad el Evangelio y a defender la dignidad humana frente a cualquier forma de opresión.
La misión de proclamar el Evangelio y la primacía de Dios
Tomando como eje central las lecturas del día, el obispo recordó que la historia de la salvación está guiada por Dios, quien es capaz de valerse de personas que a los ojos del mundo no son consideradas dignas o poderosas para llevar adelante sus planes de liberación. Destacó el ejemplo de las primeras comunidades cristianas, quienes vivieron la fe no solo de palabra, sino a través de obras concretas marcadas por la generosidad, el amor y la firme esperanza en Jesucristo.
Dios, la libertad y la dignidad frente a los poderes temporales
Al analizar el pasaje evangélico del tributo al César, Monseñor Herbas reflexionó sobre la frase de Jesús: «Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
- El obispo explicó que, si bien los ciudadanos tienen deberes y obligaciones ante las autoridades civiles y el ordenamiento jurídico temporal, la persona humana ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, por lo que posee un carácter sagrado inalienable.
- Advirtió que ningún sistema político, autoridad o poder terrenal puede absolutizarse al punto de pisotear la libertad de conciencia, avasallar los derechos fundamentales o someter la dignidad de los hijos de Dios.
- Señaló que cuando los sistemas o ideologías se apartan de los principios divinos y buscan oprimir o instrumentalizar a las personas, la postura del creyente debe mantenerse firme en la obediencia a Dios por encima de los hombres.
Llamado a la coherencia y a la esperanza
Finalmente, el Obispo de la Prelatura de Aiquile exhortó a los fieles a ser testigos coherentes del Evangelio en su vida diaria, cultivando la caridad con los más necesitados y manteniendo encendida la esperanza. Recordó que, a pesar de las dificultades, las tentaciones o los contextos adversos, la asistencia del Espíritu Santo fortalece a la Iglesia para caminar con valentía, rectitud y amor fraterno en la construcción de una sociedad más justa y respetuosa de la vida.
Video gentileza Prelatura de Aiquile


