Mons. René leigue: Antes de discutir sobre la muerte, hay que resolver los problemas de la salud
Prensa CEB 19.10.2026 Al abordar el debate sobre la eutanasia, Mons. René Leigue, arzobispo de Santa Cruz, defendió el respeto por la vida como un don de Dios y cuestionó que se discuta sobre la posibilidad de ponerle fin mientras persisten deficiencias en la atención sanitaria. «No somos quién para quitar la vida. La vida es un regalo y, por lo tanto, se la debemos a Dios», expresó Mons. Leigue, quien planteó una pregunta directa: «¿Quiénes somos nosotros para quitar la vida?».
Sostuvo que corresponde a las autoridades buscar soluciones a los problemas de salud y a los legisladores prestar atención a las limitaciones de los servicios médicos. «Los servicios de salud que hay son insuficientes», advirtió, al mencionar las filas, la falta de medicamentos y las dificultades que enfrentan quienes necesitan atención.


Asimismo, cuestionó la desigualdad entre quienes pueden trasladarse a otros lugares para tratar sus enfermedades y quienes, sin recursos suficientes, no encuentran las mismas oportunidades de curación. «¿Por qué no tratar esto en vez de ver la otra parte?», preguntó. A partir de esta reflexión, el Arzobispo llamó a cuidar la vida, fortalecer los servicios de salud y evitar que las posibilidades económicas determinen el acceso a tratamientos y atención médica. Finalmente, exhortó a los fieles a mantenerse firmes en su fe y a comprometerse con las acciones que corresponden para responder a los problemas de la sociedad.
EL EVANGELIO NO JUSTIFICA EL SILENCIO: EL DIÁLOGO ES EL CAMINO ANTE LAS DIFERENCIAS
En otro momento de su homilía, el Arzobispo también cuestionó el uso de esta cita evangélica para pedir a la Iglesia que no se pronuncie sobre la realidad nacional. «En nuestro país, cuando nuestra Iglesia se ha manifestado ante los hechos que vivimos, los políticos nos dijeron: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, no se metan”», señaló. Frente a esta interpretación, el Pastor recordó que los ciudadanos tienen libertad para expresar sus ideas y posiciones, pero deben buscar caminos para superar los desacuerdos: «Nosotros somos libres, así nos creó Dios», afirmó, antes de insistir en que «el mejor camino es el diálogo».
Para Mons. Leigue, la respuesta de Jesús permite distinguir las responsabilidades humanas y las obligaciones de la fe, sin convertir las diferencias en motivo de enfrentamiento permanente. En ese sentido, exhortó a dejar atrás las discusiones sin sentido, sentarse a dialogar y asumir tanto las responsabilidades ciudadanas como el compromiso de vivir conforme a la ley divina.



