Mons. Pedro pide a la población un giro de 360° en relación con Dios: «Amar, perdonar y hacer el bien»
Prensa CEB 15.02.2026. Mons. Pedro Fuentes, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de La Paz, celebró la misa dominical en la Catedral Nuestra Señora de los Ángeles – San Francisco, invitando a los fieles a superar un cristianismo de “cumplimientos” y abrazar una fe auténtica basada en una relación libre y amorosa con Dios y el prójimo.

Fe que se vive en libertad
Mons. Fuentes agradeció a los fieles que llegaron “tempranito” a la misa a pesar del carnaval y del mal tiempo, subrayando que con su presencia “ponen en activo la profesión de su fe”, respondiendo a la llamada del Señor para celebrar la Eucaristía. Insistió en que la religión católica “no es una religión de cumplimientos”, repitiendo que no basta con decir “tengo que ir a misa” o “tengo que hacer esto para ser buen católico”, si antes no hay un auténtico conocimiento del Señor y una relación personal con Él. Recordó que, como seres humanos, todos tenemos incoherencias y pecado, y que precisamente por eso es necesario revisar seriamente la propia relación con Dios.


Cumplir la ley con un corazón convertido
Comentando el Evangelio, el obispo explicó que Jesús no vino a abolir la ley ni el decálogo, sino a darle “cumplimiento pleno” mediante un cambio profundo de mentalidad en la manera de relacionarnos con Dios. Ese giro, dijo, implica pasar de hacer las cosas por obligación a vivirlas desde la libertad y el amor: “A Dios se le quiere en libertad”. Advirtió sobre el riesgo de un cristianismo del “tengo que cumplir”, centrado en ritos y normas, sin un corazón verdaderamente convertido ni un amor sincero a Dios.

Servidores que dan testimonio
Dirigiéndose especialmente a quienes ejercen servicios en la Iglesia –catequistas, ministros de la Eucaristía, músicos y ministros de liturgia–, Mons. Fuentes les pidió examinar la motivación de su compromiso. Señaló que no basta que le guste cantar o estar al frente; antes que nada debe haber la convicción de que se trata de un servicio a Dios que alegra el corazón. Afirmó que los servidores están llamados a “contagiar” la fe, haciendo sentir a la gente que tiene una verdadera relación con el Señor, porque de lo contrario todo se reduce a simples formalidades.


Más que ritos: amar, perdonar y ayudar
El prelado advirtió contra la actitud de presentarse ante Dios enumerando cumplimientos, sin haber cultivado el amor: “Toda la vida te ha pasado tratando de cumplir cosas, pero no me ha amado”. En este sentido, profundizó en la palabra “amar”, muchas veces mal entendida, y subrayó que el verdadero amor cristiano se verifica en el amor al prójimo, en el perdón sincero y en el rechazo del resentimiento. Recordó que encender velas, asistir a procesiones o realizar promesas son solo una pequeña parte de la manifestación de la fe; ser cristiano es, ante todo, conocer y amar al Señor, y esforzarse por amar al prójimo “con nuestras altas y bajas”.

El ejemplo del buen samaritano
Retomando la parábola del buen samaritano, Mons. Fuentes invitó a no mirar “por encima” el sufrimiento de los demás, sin dejarse “salpicar” por sus problemas. Denunció la tentación de juzgar al otro –“él se ha buscado eso, ella es pecadora”– para justificar la falta de ayuda. Frente a esa actitud, recordó que Jesús llama a ir más allá del cumplimiento externo de la religiosidad, demostrando la fe a través del amor, el perdón, la ayuda concreta y las obras de misericordia. Ese es, afirmó, el verdadero “plan de vida” que el Señor propone a sus discípulos.
Conversión de la mirada y religiosidad popular
El obispo auxiliar explicó que seguir al Señor es un camino de libertad en el que cada uno decide: “Si quieres lo haces, si no, tú sabrás”, y subrayó que esa llamada incluye a obispos, sacerdotes, consagrados y laicos por igual. Indicó que para Jesús la ley es importante, pero “ya no ocupa el lugar central”, porque la buena nueva del Evangelio implica una conversión que cambia la mirada sobre la vida, el mundo, las personas y las cosas. En este marco, reconoció el valor de la religiosidad popular, muy presente en el contexto del carnaval y de las promesas a la Virgen del Socavón, pero advirtió que no se debe pensar que, solo por cumplir una promesa, ya se está más cerca de Dios. Esa cercanía, precisó, se da sobre todo cuando se sabe amar, perdonar y hacer el bien.
Llamados a compartir ya vivir como hijos
Finalmente, Mons. Fuentes animó a los fieles a recordar que son hijos de Dios, perdonados y amados tal como son. A la luz de la Palabra, concluyó con una invitación concreta: compartir el pan, el tiempo, las palabras, el corazón y la paciencia con los demás. Pidió aceptar la propia realidad con humildad y caminar confiados en el amor de Dios, que acompaña y transforma, para vivir una fe auténtica, libre y coherente en medio de la sociedad y tambien en este tiempo de carnaval.


