Rinden homenaje al Padre Pepe Fuentes: Una calle en España, ahora lleva su nombre
Prensa CEB 19.03.2026. Hay calles que son mucho más que un tramo de asfalto; son puentes entre continentes. Así quedó sellado hoy en Blanca – España, donde el pueblo que le vio nacer, homenajeó al Padre Pepe Fuentes Cano, cuya vida ha transcurrido entregada a la misión en la ciudad de El Alto, Bolivia.
Bajo los acordes del himno nacional y con la presencia de personeros municipales, amigos y familiares, se descubrió una placa que es, en sí misma, un mapa de vida. En ella no solo figura el nombre del sacerdote, sino también la silueta del Illimani, la montaña guardiana de La Paz, y los escudos de las comunidades misioneras que el Padre Pepe ha fundado y liderado.


Un «Pesebre» en el corazón de Blanca
El alcalde de Blanca, en un discurso de profunda cercanía, recordó cómo el ejemplo del Padre Pepe marcó su propia infancia. «Decir una cosa y hacer lo mismo en tu vida es algo muy complejo; el Padre Pepe piensa como vive y vive como piensa», afirmó la autoridad edil.
Destacó además la humildad del misionero, quien al ser invitado a elegir cualquier vía del municipio, escogió un rincón sencillo. «No pude dejar de pensar en el pesebre, el mayor símbolo de humildad para los cristianos», añadió el alcalde, subrayando que la enseñanza del sacerdote queda marcada «en el corazón de todos los blanqueños».
De la huerta murciana a las cumbres andinas
Visiblemente emocionado, el Padre Pepe Fuentes, sacerdote de la diócesis de El Alto y rector nacional de la Universidad Católica Boliviana, tomó la palabra para agradecer un reconocimiento que calificó de «inesperado». Durante su intervención, desgranó el significado de los símbolos presentes en su placa:
- Raíces y Fe: El escudo de Blanca, donde nació su vocación.
- Misión y Entrega: La comunidad de Salesianas Misioneras y Misioneros de Cristo Pastor, frutos de su labor pastoral bajo los carismas de San Francisco de Sales y Santa Teresa de Jesús.
- Bolivia: La parroquia Jesús Obrero de El Alto y la Fundación Sembrando Esperanza, desde donde ha servido a niños en riesgo, personas con discapacidad y familias en desventaja social durante más de tres décadas.
«He vivido una vida plena y ha sido gracias a Dios, que me sacó de mis planes para hacer lo que Él tenía pensado para mí», sostuvo el Padre Pepe ante sus paisanos.
Un legado de Dios
Con este acto, Blanca no solo nombra una calle, sino que abraza oficialmente la labor social y espiritual de su misionero, recordando que, aunque miles de kilómetros separen a Murcia de Bolivia, el compromiso con el prójimo no conoce fronteras.



