Monseñor Aurelio Pesoa invita en Domingo de Ramos a vivir la Semana Santa con paz, perdón y rescate de valores en las familias
Prensa CEB 28.01.2026. En la celebración del Domingo de Ramos, que da inicio a la Semana Santa, Monseñor Aurelio Pesoa, obispo del Beni, recordó que toda la Iglesia se reúne estos días para contemplar el misterio pascual de Jesucristo en su pasión, muerte y resurrección. Al comentar el Evangelio, subrayó que Jesús entra en Jerusalén como un rey pacífico y humilde, no con poder bélico ni escoltas, sino montado en un “burrito”, aclamado por la gente sencilla que lo recibe con ramos de olivo y de palma, signo de paz.
Monseñor Aurelio recalca que la muerte de Jesús en el Calvario “no es una derrota”, sino el triunfo definitivo sobre el mal, el pecado y el maligno. Invitó a los fieles a acompañar a Cristo en estos días santos, haciendo memoria de los distintos momentos de la pasión “no solo como un recuerdo de historia pasada, sino viviéndolos en primera persona”, para no volver a condenar a Dios en los hermanos.
Monseñor explicó que Cristo se entregó hasta la muerte de cruz para salvarnos, y exhortó a los cristianos a aprender la lección de “abrazar la cruz”, que significa amar al prójimo, perdonar y seguir las huellas de Cristo crucificado. “Si hiciéramos aquello, podríamos decir que somos verdaderos cristianos”..
Mirando a la realidad local, pidió que en estos días de Semana Santa cada persona se convierta en instrumento de paz, amor y perdón para sanar heridas en las familias. Sanar, explicó, supone también rescatar valores humanos y cristianos que antes fueron fundamentales en la vida de los pueblos de Mojos, como el amor al prójimo, el honor, la justicia, la tolerancia, la vida, la verdad y el diálogo, que se han ido descuidando en el entorno social y en el país.
“No dejemos que esos valores desaparezcan de nuestras vidas, de nuestras familias y de nuestro pueblo”. Animó a vivir la Semana Santa “con intensidad”, como un tiempo para meditar, reflexionar y pensar sobre la fe, el testimonio y el compromiso cristiano y católico. Finalmente, invitó a quienes no comparten la misma fe a guardar respeto por la fe de los otros, y encomendó a todos a la compañía de Dios, concluyendo con la bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo










