En Jueves Santo, Mons. Eugenio Coter animó a vivir la Eucaristía como camino de amor auténtico
Prensa CEB 2.04.2026. El Jueves Santo inicia el Triduo Pascual, conmemorando la Última Cena de Jesús, donde se instituyó la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y Jesús realizó el lavatorio de pies como símbolo de servicio. Hoy, desde El Vicariato Apostólico de Reyes, su administrador apostólico, Mons. Eugenio Coter, presidió la celebración del Jueves Santo donde compartió una reflexión sobre el sacrificio de amor que da vida.
Mons. Coter relató la historia de una compañera de curso, fallecida hace más de 30 años al dar a luz. Frente al dilema médico –salvar a la madre oa la hija–, ella eligió: «Salven a mi hija». Así, sacrificó su vida, permitiendo que su hija creciera, se convirtiera en madre generosa y comprometida, y hoy sea «una bendición para todos». «Cada vez que la veo, digo: ella vive gracias a esta amiga que nos espera en el cielo», enfatizó el obispo, vinculando este testimonio al núcleo de la Eucaristía: «Nosotros vivimos porque Jesús ganó morir».
El prelado invitó a la felicidad a reconocer en la Misa el valor de la vida entregada por amor. «Jesús no escapó esta noche que sabía que lo traicionaban; aceptó morir para protegernos», explicó, contrastándolo con políticos que «piden a sus pueblos morir por ellos». Dirigiéndose especialmente a padres y jóvenes, advirtió: «Si no aprenden a sacrificarse por otros, a lavar los pies de los demás, no entenderán la Misa. Es como pedirle a un burro que vuele».
Mons. Coter profundizó en el Evangelio de Juan, destacando el lavado de pies como gesto inclusivo: incluso a Judas, sabiendo de su traición, Jesús le lavó los pies y le dijo: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto». «Enséñame a lavar los pies a los que amo y a los que me odian», reflexionó el obispo, recordando que la Última Cena inició «un número infinito de cenas eucarísticas» que continúan en todo el mundo, hora tras hora, hasta el fin de los tiempos.
La homilía resonó en una comunidad de Reyes marcada por la sencillez y la fe profunda, invitando a vivir la Eucaristía como camino de amor auténtico. Y fue también un día de gracia para felicitar a los sacerdotes por su servicio en la Iglesia de Reyes. A continuación imágenes de la Misa Crismal celebrda el Martes Santo.





