Jóvenes, familias y escuelas en el centro de los nuevos mapas de esperanza
Prensa CEB 15.04.2026. En la CXVIII Asamblea de Obispos de Bolivia, el área de Educación de la Conferencia Episcopal Boliviana presentó la carta pastoral “Diseñar nuevos mapas de esperanza”, poniendo el foco en la misión educativa de la Iglesia en el contexto actual. La exposición estuvo a cargo de Jorge Fernández, secretario ejecutivo del área, quien recordó que “educar es un acto de esperanza” y que la tarea educativa de la Iglesia busca formar buenos cristianos y buenos ciudadanos en medio de una realidad marcada por cambios acelerados, fragmentación y desafíos digitales y culturales.
Fernández explicó que en la exposición de la carta pastoral se inspiró de manera particular en el capítulo 7 de Amoris Laetitia, que define a la familia como “la primera escuela de los valores humanos” y subraya su misión insustituible en la educación del corazón. A partir de esa base, la presentación desarrolló cinco ejes: formar la conciencia (no solo controlar, sino ayudar a interiorizar el bien y educar para la libertad responsable), asumir la gradualidad en el crecimiento, impulsar una educación afectiva y sexual integral, equilibrar autoridad y libertad con límites claros y razonables, y fortalecer la dimensión espiritual de la educación como cultivo de la libertad y de las virtudes.
El secretario ejecutivo detalló que estos contenidos tienen implicaciones pastorales muy concretas: promover escuelas para padres, ofrecer formación afectiva integral, brindar acompañamiento personalizado y hacer de la parroquia una verdadera “familia de familias” que sostiene procesos educativos y no solo actividades aisladas. En esa misma línea, vinculó la carta pastoral con el Pacto Educativo Global promovido por el apa Francisco, destacando principios como poner a la persona en el centro, escuchar a las jóvenes generaciones, responsabilizar a la familia como primera educadora, educar para la acogida y cuidar la casa común desde una perspectiva de ecología integral.
Fernández también abordó los desafíos contemporáneos: la fragmentación del conocimiento, el impacto ambivalente de la digitalización, la pérdida de sentido y las profundas desigualdades educativas y sociales. Frente a ello, la carta propone que las instituciones educativas católicas sean comunidades vivas que integren fe y razón, promuevan pensamiento crítico, inclusión, justicia social y un uso responsable de la tecnología, con educadores que sean testigos coherentes y acompañen procesos, no solo transmitan contenidos.
En la parte conclusiva de la presentación, se subrayó que la educación, vivida desde la fe, es una herramienta para transformar el mundo y construir una sociedad más cristocéntrica, donde solidaridad y justicia nazcan de un encuentro profundo con Cristo. Fernández invitó a sacerdotes, educadores y agentes pastorales a releer en oración el capítulo 7 de Amoris Laetitia y la carta pastoral educativa, y dejó abiertas preguntas para la reflexión de los Pastores de la Iglesia que en esta semana reflexionan sobre el tema de la Familia.


