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“El Resucitado camina con su pueblo y renueva la esperanza en medio de la vida” Mons. Sergio Gualberti

Prensa CEB 19.04. 2026. En el marco de la Jornada Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera, Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo Emérito de Santa Cruz, presidió la celebración eucarística del tercer domingo de Pascua, invitando a los fieles a reconocer la presencia viva de Cristo en el camino de la vida y a dejarse transformar por la experiencia del Resucitado, que renueva la esperanza incluso en medio del desconcierto y la dificultad. La celebración fue concelebrada por Mons. Robert Flock, obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco y P. Oswaldo Peña, Vicario de la Catedral de Santa Cruz.

El encuentro con el resucitado en el camino humano
Reflexionando sobre el pasaje del Evangelio de los discípulos de Emaús, Mons. Gualberti recordó que la resurrección de Jesús no fue presenciada directamente, sino descubierta en la experiencia viva del encuentro. En ese caminar marcado por la tristeza y la desilusión, Cristo se hace cercano, aunque no siempre reconocido: “se pone a caminar con ellos, pero sus emociones les impiden reconocerlo… Él se hace compañero de camino, y se hace también compañero de nuestro camino hoy”
El relato evidencia también la crisis de fe de los discípulos, atrapados en el desconcierto y la frustración. Frente a ello, Jesús los conduce a una comprensión más profunda del misterio, iluminando su realidad con la Palabra: “les explica todo lo que se refería al Mesías, haciendo resaltar que su muerte en la cruz era el paso necesario para liberarnos”

La cruz y las cegueras del corazón
El Arzobispo subrayó que la cruz, lejos de ser un escándalo, es el camino hacia la vida plena, el cumplimiento de la esperanza: “no es un escándalo la cruz, sino el cumplimiento de las esperanzas anunciadas”.
Sin embargo, advirtió que muchas veces los creyentes, al igual que los discípulos, permanecen incapaces de reconocer a Cristo debido a sus propios temores y apegos: “nuestros temores, nuestras distracciones y nuestros apegos terrenales muchas veces nos impiden descubrirlo”. Esta realidad invita a una revisión profunda de la vida personal y de la manera en que se vive la fe.

Del desánimo a la esperanza: “quédate con nosotros”
Uno de los momentos centrales de la reflexión fue la súplica de los discípulos: “quédate con nosotros, ya es tarde y el día se acaba”, una expresión que, según Mons. Gualberti, sigue vigente en la vida de los creyentes, especialmente en momentos de fragilidad.
Este encuentro transforma el corazón: de la desolación a la consolación, del desaliento a la esperanza. La presencia de Cristo no elimina las dificultades, pero las ilumina desde dentro, devolviendo sentido al camino humano.

La eucaristía, lugar del reconocimiento de Cristo
La homilía destacó que el momento decisivo del reconocimiento de Jesús ocurre al partir el pan, gesto que remite directamente a la Eucaristía: “toma el pan, pronuncia la bendición, lo parte y se los entrega… recién en ese momento los ojos de los discípulos se abren y lo reconocen”.
En este sentido, se recordó que la vida cristiana se alimenta de la Palabra y del Pan de Vida, fuente de la verdadera comunión con Dios y con los hermanos.

Cristo vivo, conversión y misión
Mons. Gualberti enfatizó que, aunque Jesús desaparece de la vista, permanece presente en la vida de la Iglesia y del mundo: “Jesús no nos ha dejado; se ha quedado en los caminos del mundo”.
Este encuentro con el Resucitado impulsa a la conversión y a una vida centrada en Dios: “convertirse significa hacer converger nuestra vida en Dios”. Así, los discípulos pasan del desánimo al compromiso, regresan a la comunidad y comparten su experiencia, convirtiéndose en testigos de la alegría pascual.

Comunidad, solidaridad y testimonio
La reflexión concluyó con un llamado a vivir una fe comprometida, capaz de hacerse cercana a quienes más sufren. En palabras del Arzobispo, se trata de caminar junto a los demás, siendo signos de esperanza: “que seamos solidarios con los hermanos y hermanas… estamos llamados a ser compañeros de camino”.
Este compromiso se traduce en una Iglesia que acompaña, escucha y actúa frente al dolor humano, dando testimonio concreto del amor de Cristo.

Cumplamos nuestra obligación ciudadana
Finalmente, en un contexto de responsabilidad social, Mons. Gualberti recordó que este domingo 19 de abril se celebra la segunda vuelta de las elecciones departamentales, exhortando a la participación consciente de todos los ciudadanos: “que todos participemos, cumpliendo nuestra obligación ciudadana”.
De este modo, la vivencia de la fe se proyecta también en el ámbito social, como expresión concreta del compromiso con el bien común y la construcción de una sociedad más justa.

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz

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