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Cuando el liderazgo divide: la Iglesia advierte sobre falsos pastores y llama a la coherencia. Homilia de Mons. René Leigue

PRENSA CEB 2026.04.26: Vocaciones Sacerdotales. “Tenemos pocos sacerdotes… oren por las vocaciones… este aporte económico va para ayudar a la formación de los seminaristas.”

En el marco del Domingo del Buen Pastor, la Iglesia reflexionó sobre el llamado a vivir una fe firme, comprometida y orientada al servicio, destacando la responsabilidad de todos pastores, autoridades y fieles de guiar con rectitud en medio de los desafíos actuales, así como la urgencia de fortalecer las vocaciones sacerdotales y acompañar su formación.

Saludo eclesial y comunión en la fe
La celebración inició con un saludo cercano e inclusivo, que extendió la comunión más allá del templo hacia quienes siguen la Eucaristía a través de los medios de comunicación, especialmente los enfermos y quienes no pueden participar presencialmente, recordando que la Iglesia es una sola familia que ora unida: “Saludamos a los presentes y a los que nos siguen por los medios de comunicación, especialmente a los que están delicados de salud… nos unimos con ellos en oración.” Asimismo, se valoró el aporte cultural y espiritual de la música barroca, como expresión de fe viva en comunidad.

Cristo, el Buen Pastor y la firmeza en la fe
A la luz del Evangelio, se profundizó en la figura de Jesucristo como el Buen Pastor que guía con verdad y entrega, en contraste con quienes confunden y dispersan. En este sentido, se exhortó a los fieles a fortalecer su identidad cristiana para no dejarse llevar por propuestas que desorientan: “Si estamos firmes en nuestra fe… escuchamos al Señor y seguimos en la religión donde estamos; si no es así, seremos presa fácil para que nos lleven por aquí y por allá.”

Liderazgo como servicio y responsabilidad de las autoridades civiles
La reflexión subrayó que el llamado a ser buenos pastores no es exclusivo del ámbito eclesial, sino que alcanza también a quienes ejercen responsabilidades sociales y políticas. Se hizo un énfasis particular en las autoridades civiles, llamadas a trabajar por el bien común con honestidad y sentido de servicio: “A todos nos invita a ser buenos pastores… también a las autoridades que están delante de una nación, de una región o de un grupo.” Guiar sin dividir, sin intereses personales y con responsabilidad es el camino propuesto.

El testimonio cristiano en medio de la adversidad
Ser buen pastor implica enfrentar dificultades, críticas e incluso injusticias. Sin embargo, el modelo de Cristo invita a responder con serenidad y verdad, evitando la confrontación destructiva: “Jesús estaba frente a sus acusadores en silencio… no respondió porque no eran cosas ciertas lo que decían.” Se destacó que reaccionar impulsivamente puede agravar los conflictos, mientras que el testimonio coherente fortalece la misión.

Iglesia en salida y camino sinodal
En sintonía con el llamado de la Iglesia a ser misionera, se recordó que todos los bautizados están invitados a asumir un rol activo en la evangelización desde su propia realidad, caminando juntos en espíritu de comunión: “El Señor nos invita a que todos seamos como Él, como ese buen pastor.” Esta perspectiva refuerza una Iglesia en salida, cercana a la gente y comprometida con el discernimiento comunitario.

La promesa de vida plena en Cristo
El mensaje central reafirmó que seguir a Cristo conduce a la vida verdadera y abundante, una vida que responde al anhelo profundo del ser humano: “Yo soy la puerta por la que deben entrar a la vida eterna.” Permanecer en Él es garantía de plenitud, mientras que apartarse implica perder el rumbo.

Vocaciones: urgencia, escasez y compromiso comunitario
Finalmente, se hizo un llamado urgente a orar por las vocaciones sacerdotales y religiosas, ante la evidente escasez que enfrenta la Iglesia, así como a apoyar concretamente la formación de quienes han respondido a este llamado. Se recordó que los seminaristas atraviesan diversas necesidades materiales, por lo que la solidaridad de la comunidad es fundamental: “Tenemos pocos sacerdotes… oren por las vocaciones… este aporte económico va para ayudar a la formación de los seminaristas.”

Compromiso, responsabilidad y generosidad
La jornada concluyó con una invitación a renovar el compromiso personal y comunitario de vivir como verdaderos discípulos del Buen Pastor, fortaleciendo la fe, sirviendo con responsabilidad y acompañando el crecimiento de la Iglesia con oración y generosidad.

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz

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