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La Comunidad de Taizé continúa fortaleciendo su relación con América Latina y Bolivia, promoviendo experiencias de fe, unidad y reconciliación

Prensa CEB 5.5.2026. Taizé es una comunidad de oración, reconciliación y encuentro que marca la vida de muchos jóvenes en el mundo, y cuya presencia en América Latina y en Bolivia sigue dando frutos concretos de fe y servicio. A continuación compartimos una entrevista especial a Christoph, encargado de Taizé para latinoamérica.

Un hermano suizo al servicio de América Latina

El hermano Christoph, de origen suizo, pertenece desde hace alrededor de 28 años a la comunidad de Taizé. Dentro de la comunidad, una de sus principales tareas es mantener y fortalecer los vínculos con América Latina: coordina las invitaciones de jóvenes latinoamericanos que realizan voluntariados en Taizé, gestiona la correspondencia con los contactos de la región y participa en visitas a países de Sudamérica y Centroamérica para estrechar la relación entre Taizé y la Iglesia local.

¿Qué es la comunidad de Taizé?

Taizé es una comunidad ecuménica e internacional formada por unos ochenta hermanos, provenientes de diversas Iglesias y países, comprometidos a seguir a Cristo. Su misión central es trabajar por la reconciliación y la unidad en la Iglesia y entre los pueblos del mundo, acogiendo durante todo el año a numerosos jóvenes en el pequeño pueblo de Taizé, en Francia, para vivir experiencias de oración y amistad. Al final de cada año preparan un gran encuentro juvenil en una ciudad de Europa y, en ocasiones, también encuentros en otros continentes.

La espiritualidad de Taizé: silencio, canto y encuentro con Dios

Las oraciones de Taizé se caracterizan por un estilo meditativo que conduce al encuentro con Dios en el silencio interior. En el centro de la oración siempre hay un largo momento de silencio que, aunque al inicio puede resultar extraño para muchos jóvenes, se convierte poco a poco en un espacio donde descubren que “algo importante está ocurriendo” al estar atentos a la presencia de Dios. Los cantos repetitivos, la belleza de la música y el ambiente del lugar ayudan a preparar el corazón para este encuentro, que se vive en comunidad con otros jóvenes que también buscan la presencia del Señor.

Paz y reconciliación en un mundo herido

En Taizé se viven encuentros ecuménicos e interculturales donde participan jóvenes de distintos orígenes, aprendiendo a acoger al otro aun en la diferencia. Cada oración comunitaria recuerda que todos somos hijos e hijas amados de un Dios que es amor y que no quiere el sufrimiento de sus criaturas. Estas experiencias de vida compartida y de diálogo se vuelven un signo en un mundo en el que con frecuencia falta el diálogo entre países o grupos opuestos, e incluso pueden animar a muchos a entregar su vida en favor de la reconciliación de la familia humana y de una paz verdadera.

Taizé y Bolivia: una historia de encuentros

La relación entre Taizé y Bolivia tiene ya varios años de historia, marcada por la participación de jóvenes bolivianos en voluntariados en Francia y por grandes encuentros en el país. El hermano Christoph recuerda que, desde su ingreso a la comunidad, jóvenes de Bolivia han viajado a Taizé como voluntarios, y destaca la visita de Monseñor Jesús Juárez, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Sucre, quien, cuando fue obispo de El Alto, invitó a organizar un encuentro juvenil en esta diócesis en 2004. Más tarde, en 2007, se realizó un encuentro mayor con participación internacional en Cochabamba, y en 2016 otro encuentro de Taizé tuvo lugar en Sucre, consolidando una relación estrecha entre la comunidad y la Iglesia católica en Bolivia.

Actualmente, en Taizé hay un joven hermano boliviano de Cochabamba que se prepara para su compromiso definitivo en la comunidad, y en los últimos años varios jóvenes del país, seleccionados por la Pastoral Juvenil Vocacional de Bolivia, han servido como voluntarios en los encuentros juveniles en Francia.

Jóvenes bolivianos en Taizé: alegría, misión y raíces

Para la comunidad de Taizé, la presencia de voluntarios de América Latina es muy significativa, porque contribuye a vivir concretamente la universalidad de la Iglesia. El hermano Christoph subraya que los jóvenes latinoamericanos aportan una gran alegría, un fuerte compromiso con la vida eclesial y una clara disposición a compartir su fe como discípulos misioneros. En el caso de Bolivia, muchos jóvenes mantienen lazos profundos con las tradiciones de su tierra, y compartir esa herencia cultural resulta especialmente valioso para la comunidad y para otros jóvenes del mundo.

Desafíos de los jóvenes latinoamericanos en su camino de fe

Según el hermano Christoph, muchos jóvenes comprometidos en la Iglesia en América Latina cargan con múltiples actividades: estudios, trabajo, servicio eclesial y vida en ciudades donde el transporte es complicado y la paz interior resulta difícil de encontrar. En este contexto, considera fundamental generar espacios regulares para conectar con Dios, con los amigos y con uno mismo, como lo propone Taizé a través de la oración y el silencio. Aunque la mayoría no podrá viajar a Francia, el hermano está convencido de que en América Latina existen también lugares y propuestas que ayudan a profundizar la vida interior; el reto, dice, es vincular esa vida espiritual con acciones concretas de servicio a los más necesitados, uniendo “acción y contemplación”, tema clave en la espiritualidad de Taizé.

Un mensaje de sentido, fe y esperanza para la juventud boliviana

En su mensaje final, el hermano Christoph recuerda su visita a Bolivia de hace tres años, donde observó el gran esfuerzo que hacen muchos jóvenes por acceder a una buena educación. Reconoce que esta es muy importante para la persona, la familia y la sociedad, pero advierte del riesgo de descuidar una formación más amplia, que se recibe siguiendo a Jesucristo: aprender a vivir en comunidad, escuchar el corazón y discernir en él la presencia de Dios. En una sociedad cada vez más tecnológica, señala que el progreso técnico, aunque útil, no basta para resolver los problemas de fondo y puede hacernos perder de vista lo esencial. Por eso insiste en la importancia de participar en actividades donde se pueda encontrar verdadero sentido, fe y esperanza, como camino para integrar estudio, vida espiritual y compromiso con los demás.

Agradecemos a Padre Alejandro Beltrán, sacerdote de la Diócesis de El Alto, por la gestión con esta entrevista especial.

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