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Monseñor René Leigue: «Si no somos parte de la solución somos parte del problema»

Durante su homilía dominical, Mons. René Leigue Cesari, arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, reflexionó sobre el llamado del Evangelio a vivir la misericordia, evitar el juicio hacia los demás y asumir un compromiso personal para construir una sociedad más justa y dialogante. El Prelado exhortó a reconocer los propios errores, abrirse al perdón de Dios y no permanecer indiferentes frente a la crisis social que atraviesa el país.

Esforzarse por conocer más al Señor

El Pastor inició su reflexión retomando la frase de la primera lectura: “Esforcémonos por conocer al Señor”, señalando que muchas veces las preocupaciones cotidianas dificultan el encuentro verdadero con Dios. Monseñor explicó que el Evangelio del día muestra a Jesús llamando a Mateo, un recaudador de impuestos despreciado socialmente, pero a quien Cristo miró más allá de sus errores y reconoció el potencial de su corazón.

Jesús mira el corazón y no las apariencias

El arzobispo señaló que las personas suelen juzgar a otros por comentarios ajenos o prejuicios personales, olvidando que todos tienen defectos y debilidades. En ese sentido, lamentó que sea más fácil encontrar errores que reconocer virtudes en los demás. “No he venido a llamar a los justos, sino a pecadores”, recordó el Prelado, afirmando que la Iglesia está formada por hombres y mujeres en camino de conversión.

El perdón exige reconocer los propios errores

Mons. René Leigue explicó que el perdón de Dios nace cuando existe arrepentimiento sincero y voluntad de cambio. El Pastor advirtió que muchas veces las personas buscan justificar sus faltas culpando a otros, en lugar de reconocer honestamente sus errores delante del Señor. Asimismo, recordó que el amor de Dios también implica responsabilidad y compromiso de vivir coherentemente la fe.

La Iglesia no es un espacio para perfectos

El Prelado lamentó las críticas de quienes cuestionan a la Iglesia señalando las fallas de algunos de sus miembros, olvidando que Cristo vino precisamente por los pecadores. “No seamos como los fariseos hablando mal de otros y nosotros haciendo cosas peores”, expresó Monseñor, invitando a evitar actitudes de condena y descalificación hacia los demás.

El diálogo como camino frente a la crisis social

En la parte final de su homilía, el Arzobispo reflexionó sobre el deterioro social y la tensión que vive el país. “Si yo no soy parte de la solución de este problema que estamos viviendo, soy parte del problema”, afirmó el Pastor, llamando a asumir responsabilidades personales y colectivas. Finalmente, insistió en que el diálogo sincero es el mejor camino para resolver conflictos y evitar que la violencia siga profundizando las divisiones sociales.

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz

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