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Mons. Juan Gómez exhorta a vivir la esperanza cristiana con fe, paciencia y compromiso

Durante la celebración dominical en la Catedral Metropolitana de Santa Cruz, Mons. Juan Gómez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, exhortó a los fieles a vivir una esperanza activa, alimentada por la fe, la paciencia y el compromiso cotidiano. A partir de las parábolas del Reino de Dios, recordó que cada cristiano está llamado a dar buenos frutos y a colaborar con la obra que Dios realiza en el mundo.

𝐋𝐚 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐜𝐫𝐢𝐬𝐭𝐢𝐚𝐧𝐚 𝐞𝐱𝐢𝐠𝐞 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐢𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐲 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐫

Mons. Juan Gómez afirmó que la esperanza cristiana no consiste en esperar pasivamente los acontecimientos, sino en avanzar con confianza en Dios y abrir el corazón a su acción transformadora. Inspirado en la primera lectura, destacó que el Señor es un Padre misericordioso que corrige con amor y siempre ofrece una oportunidad para la conversión. «Lo importante para nosotros no es quedarnos parados, pasivos, sino mirar hacia adelante con esa esperanza y esa confianza en el Señor», expresó. Asimismo, recordó que el Espíritu Santo fortalece al creyente para reconocer sus propias faltas y cultivar las cosas que vienen de Dios.

𝐄𝐥 𝐑𝐞𝐢𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐜𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐝𝐮𝐜𝐞𝐧 𝐛𝐮𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐟𝐫𝐮𝐭𝐨𝐬

Al reflexionar sobre las parábolas del Evangelio, el Obispo auxiliar explicó que cada persona ha sido sembrada por Dios como tierra fértil, llamada a producir frutos de bondad en la Iglesia, la familia y la sociedad. Sin embargo, advirtió que esos frutos requieren cuidado, perseverancia y fidelidad al Señor. «Nosotros somos tierra fértil, porque todos somos hijos de Dios», señaló, al tiempo de invitar a cada creyente a preguntarse: «¿Qué clase de tierra estamos siendo hoy? ¿Somos tierra fértil? ¿Estamos produciendo buenos frutos?». También recordó que el crecimiento del Reino requiere respetar los tiempos de Dios, tal como enseña la parábola del trigo y la cizaña.

𝐋𝐚 𝐩𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐞𝐝𝐚𝐝 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫

Finalmente, Mons. Juan Gómez subrayó que la paciencia cristiana nunca debe confundirse con la pasividad. Al contrario, afirmó que el Reino de Dios avanza gracias al compromiso de quienes ponen sus dones al servicio de los demás. Recordó que Jesús compara el Reino con un grano de mostaza y con la levadura que transforma toda la masa, imágenes que muestran cómo las pequeñas acciones pueden generar grandes cambios. «Debemos esforzarnos más, debemos trabajar más», afirmó, antes de invitar a los fieles a pedir al Señor el don de la fe, la paciencia y la esperanza para seguir construyendo una sociedad, una Iglesia y unas familias cada vez más fieles al Evangelio.

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz

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