Monseñor Coter: Es necesaria una administración de justicia guiada por la sabiduría para proteger a los más vulnerables
Prensa CEB 2026.07.27 La necesidad de construir una justicia guiada por la sabiduría, capaz de distinguir el bien del mal y de proteger especialmente a los más vulnerables, fue el llamado que realizó este domingo monseñor Eugenio Coter, obispo del Vicariato Apostólico de Pando, durante la celebración de la Eucaristía dominical, en la que exhortó a las autoridades, administradores de justicia y a toda la sociedad a actuar con rectitud, recordando que las decisiones humanas tienen profundas consecuencias sobre la vida de quienes más sufren.
En el contexto del Evangelio de este domingo, la Iglesia invitó a los fieles a vivir un discernimiento auténtico que permita reconocer el bien y rechazar aquello que conduce a la injusticia y al sufrimiento. La liturgia también presentó la figura del rey Salomón como ejemplo de quien pide a Dios el don de la sabiduría para gobernar con justicia.
“La primera lectura de hoy es una invitación a esta sabiduría que sabe distinguir el bien y el mal. Cuando construimos un país sin justicia, el pueblo queda al desamparo. Entonces, la situación de la gente queda en el sufrimiento”, afirmó monseñor Coter.
A partir de esta reflexión, advirtió que no basta exigir rectitud a quienes ejercen responsabilidades públicas si, como sociedad, se ocultan intereses personales detrás de discursos aparentemente correctos. “No podemos exigir a los administradores de justicia que sepan distinguir el bien del mal si nosotros escondemos detrás de unas palabras bonitas sentimientos negativos que no expresan lo mejor de nuestra humanidad”, expresó.
El Obispo dirigió también una llamada de atención a todas las personas que, de manera directa o indirecta, tienen la responsabilidad de administrar justicia, recordando que este servicio implica un profundo compromiso moral con los más pobres y desprotegidos.
“Quiero poner esta llamada de atención a todos quienes están llamados a administrar la justicia. Démonos cuenta de que un día Dios nos pedirá cuenta por desamparar a los más pobres”, manifestó y finalmente, elevó un deseo que trascendió el ámbito judicial para convertirse en una invitación dirigida a toda la sociedad: que la sabiduría de Salomón inspire los hogares, las instituciones públicas, las oficinas y los tribunales, para que cada decisión contribuya a edificar un país donde la justicia sea garantía de dignidad, esperanza y protección para todos, especialmente para quienes más necesitan ser escuchados.


