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Monseñor Stanislaw: “Señor, ayúdame: la fe que no se rinde ante el silencio de Dios»

El Obispo Auxiliar de Santa Cruz, en su homilía dominical, invitó a los fieles a revisar su manera de pedir a Dios, vivir con humildad, cumplir lo prometido y permanecer junto a Cristo incluso cuando no reciben una respuesta inmediata.

La mujer cananea y una fe que se pone a prueba
En la celebración eucarística de este domingo, XX del Tiempo Ordinario, Mons. Stanislaw Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de Santa Cruz de la Sierra, reflexionó sobre el Evangelio según san Mateo (15, 21-28), que presenta el encuentro de Jesús con la mujer cananea. La liturgia estuvo acompañada por las lecturas del profeta Isaías (56, 1. 6-7) y de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (11, 13-15. 29-32). A partir del clamor de la mujer —“¡Señor, ayúdame!”— , el Obispo destacó que la fe también se pone a prueba cuando Dios parece guardar silencio.

Permanecer junto a cristo cuando no comprendemos su respuesta
Mons. Stanislaw relacionó el clamor de la mujer cananea con el de Pedro en el Evangelio del domingo anterior: “¡Señor, sálvame!” . Aunque ambos se encuentran en situaciones de desamparo, la enseñanza central, explicó, está en permanecer junto a Cristo incluso cuando no se comprende su respuesta. “El Evangelio de hoy no es simplemente una historia sobre la perseverancia al pedir; se trata de si puedo mantenerme firme junto a Cristo incluso cuando no comprendo su respuesta” , afirmó. En este sentido, invitó a los fieles a preguntarse con qué actitud presentan sus necesidades ante Dios y si su oración nace de la humildad o de la exigencia.

No nos gusta cumplir lo prometido
Uno de los cuestionamientos centrales de la homilía estuvo dirigido a las promesas que muchas veces se hacen a Dios en momentos de necesidad y que posteriormente no se cumplen. “Está en nuestra naturaleza hacer promesas… pero ¿cuántas de esas promesas hemos cumplido?” , preguntó. Mons. Stanislaw insistió en que Dios no busca una relación basada en el intercambio, sino el corazón de la persona: “No des porque quieras algo de Mí; da desinteresadamente, incluso si no respondo a tu oración, tu pedido. Solo eso es amor; lo demás es simplemente una transacción comercial” . Desde esta perspectiva, recordó que la oración debe estar acompañada por una vida coherente, por la conversión, la misericordia y una relación auténtica con Dios.

La fe conduce a la esperanza, la misericordia y la perseverancia
Finalmente, el Obispo invitó a los fieles a aprender de la mujer cananea no solo a acudir a Jesús cuando todo lo demás falla, sino también a permanecer junto a Él cuando parece guardar silencio. Señaló que la misericordia, la reconciliación y la superación de las divisiones forman parte de esa relación con Cristo. “Que el amor nos conduzca a la fe, la fe a la esperanza y la esperanza a la perseverancia” , exhortó. De este modo, la mujer cananea se convierte en testimonio de una fe humilde y perseverante que, frente a las dificultades, no se rinde y continúa clamando con confianza: “¡Señor, ayúdame!”

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz

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