Monseñor Juan Gómez presidió la Misa Vespertina en honor a la fiesta de San Maximiliano María Kolbe
Prensa CEB 18.08.2026. En una noche marcada por la oración, la comunión y la memoria del testimonio de San Maximiliano María Kolbe, la comunidad de la Capilla San Maximiliano María Kolbe de la Parroquia San Francisco de Asís participó de la Misa Vespertina de la fiesta de su santo patrono, misma que fue presidida por Monseñor Juan Gómez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz y concelebrada por el Padre Artur Joachim Chwaszcza, párroco de la Parroquia San Francisco de Asís, y por el Padre Jacinto Ligarski.

La celebración reunió a los fieles en torno a la Eucaristía para recordar la vida de San Maximiliano María Kolbe, sacerdote franciscano, evangelizador y mártir de la caridad, cuyo testimonio continúa interpelando a los cristianos por la radicalidad de su entrega.
Es importante mencionar que San Maximiliano María Kolbe, es recordado especialmente por el gesto heroico realizado durante su permanencia en el campo de concentración de Auschwitz, donde ofreció su propia vida a cambio de la de otro prisionero condenado a muerte. Su decisión constituye uno de los testimonios más conmovedores de la capacidad del ser humano para amar y entregar la vida por otro.


En este sentido, la Misa Vespertina en la Capilla ubicada en en el extenso barrio Roca y Coronado de la zona sur de la ciudad, permitió recordar que la santidad no consiste únicamente en una práctica religiosa exterior, sino en una manera concreta de vivir el Evangelio.
«La vida de Kolbe plantea a los cristianos el desafío de preguntarse cuánto están dispuestos a servir, perdonar, acompañar y entregar por los demás», afirmó Monseñor Juan Gómez.
La celebración concluyó con una invitación a la comunidad a mantener vivo el ejemplo de San Maximiliano María Kolbe, haciendo que su testimonio no permanezca únicamente como recuerdo de una figura del pasado, sino que se convierta en inspiración para una vida cristiana caracterizada por la fraternidad, el servicio y la entrega.
Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz


