Monseñor Ignacio Ducasse en la Clausura del Encuentro Triple Frontera: «No nos cansemos de lanzar las redes en bien de tantos hermanos migrantes»
Prensa CEB 3.09.2026. Durante la décima edición del Encuentro de Obispos de la Triple Frontera (Bolivia, Perú y Chile), organizado por la Pastoral Social Cáritas Bolivia, se celebró este jueves en la ciudad de Cochabamba la Misa de clausura presidida por el Arzobispo de Antofagasta (Chile), Monseñor Ignacio Ducasse Medina, quien ofreció una homilía centrada en la esperanza, la generosidad y la constancia pastoral frente al cansancio y los desafíos en el acompañamiento a las personas migrantes.
Tomando como base el Evangelio de la pesca milagrosa y la figura de Simón Pedro, el prelado reflexionó sobre la generosidad de Cristo y la respuesta de fe exigida a los agentes de pastoral ante escenarios complejos.
Volver al agua en momentos de cansancio
En sus primeras palabras, Monseñor Ducasse abordó la experiencia del apóstol Pedro tras una noche infructuosa de trabajo en el mar de Galilea, relacionándola directamente con la labor que realiza la Iglesia en las fronteras.
“Tras una noche de trabajo, de fatigarse inútilmente, regresa a la orilla cansado, con un fuerte olor a fracaso… ¿Cuántas veces nos descubrimos cada uno de nosotros como otros Pedros en nuestro trabajo, en nuestra vida? No vemos los frutos, nos sentimos cansados, la ilusión original se desvanece, nuestros esfuerzos parecen sin sentido”, expresó Mons. Ducasse.
Sin embargo, enfatizó que, frente al desaliento, la respuesta del cristiano debe ser confiar nuevamente en la palabra de Jesús: “La generosidad de Cristo nos invita a volver al agua, a mirar nuevamente las redes, a confiar en su palabra y en su presencia. Pedro tuvo fe, confió, fue generoso… Y Dios bendice la generosidad”.
Lanzar las redes del servicio da su propio fruto
Refiriéndose al cierre de los tres días de trabajo en Cochabamba entre las delegaciones episcopales de Bolivia, Perú y Chile, el Arzobispo de Antofagasta animó a los obispos y equipos pastorales a renovar sus esfuerzos y regresar a sus respectivas diócesis con el corazón fortalecido.
“Este Evangelio de hoy, finalizando nuestra jornada, puede ser ciertamente un estímulo para volver al agua de nuestra vida ordinaria, de nuestro apostolado, de nuestro servicio en bien de tantos hermanos migrantes. Llevar de nuevo las redes al agua y mar adentro, confiar más en la palabra del Señor”, instó.
Mons. Ducasse hizo hincapié en que la labor pastoral en favor de la dignidad humana es una tarea continua cuyo fruto se extiende más allá del trabajo individual:
“Por ello, hermanos y hermanas, no nos desanimemos, tengamos la confianza en el Señor y lancemos una y otra vez las redes de la palabra que abrirá corazones y oídos de personas e instituciones. Las redes del servicio darán su propio fruto. No nos cansemos de lanzar las redes; esa es nuestra misión en la Iglesia hoy día. Otros recogerán los peces y tal vez otros los disfrutarán, y así hasta el final de la historia humana”.
La celebración eucarística presidida por Mons. Ducasse marcó el inicio de la sesión final del encuentro trinacional, en la cual las delegaciones concluyeron la redacción de sus acuerdos de cooperación y la presentación de la Declaración Conjunta de los Obispos de la Triple Frontera.


