Manos que alivian y acompañan: La labor de la Iglesia Católica y Fundase en la atención integral de enfermos en El Alto
Prensa CEB 23.10.2026. En los momentos más difíciles y vulnerables de la vida, cuando la enfermedad avanza sin una cura previsible y el dolor físico o emocional parece insuperable, la solidaridad y el cuidado humano se convierten en un refugio esencial. En la ciudad de El Alto, la Fundación Sembrando Esperanza (Fundase), es una obra social de la Diócesis de El Alto con más de 17 años de trayectoria, lleva adelante una labor silenciosa pero profunda a través de su equipo especializado en cuidados paliativos.
La Oficina de Comunicación de la Conferencia Episcopal Boliviana conversó con el doctor Javier Muñoz, coordinador médico del equipo de cuidados paliativos de Fundase, quien detalla la misión, los desafíos y el impacto de este servicio humanitario en la comunidad alteña.
Una atención integral que abarca todas las dimensiones del ser humano
Fundase opera actualmente a través de dos centros de salud: el Centro Santa María de los Ángeles y el Centro San José Obrero, estando este último directamente vinculado al equipo de cuidados paliativos.
La atención que brinda este equipo se aleja de la formalidad hospitalaria para ofrecer una mirada integral e integrativa. Según explica el doctor Muñoz, el enfoque abarca las necesidades físicas, emocionales, espirituales y socio familiares del paciente. Esta asistencia está dirigida tanto a enfermos oncológicos como no oncológicos que se encuentran en el tramo final de sus vidas, cuando los tratamientos tradicionales (como la quimioterapia o la cirugía) ya no ofrecen una respuesta curativa.
«Aproximadamente el 78% de nuestros pacientes son oncológicos, con cáncer avanzado e incurable. Llegamos a atender entre 165 y más de 200 pacientes al año, brindando soporte desde el acceso a opioides y el control riguroso del dolor, hasta el manejo de síntomas físicos, emocionales y espirituales», señala el especialista.
Acompañar el dolor y enfrentar el duelo
El trabajo del equipo multidisciplinario —integrado por médicos, enfermeras y psicólogos— no solo se concentra en el paciente, sino que se extiende de manera vital hacia su entorno. El programa incluye el acompañamiento a los cuidadores y familiares durante el proceso de enfermedad y, de forma muy oportuna, el manejo y contención del duelo tras el fallecimiento del ser querido.
Sin embargo, el camino no está exento de retos complejos. Una de las situaciones más recurrentes a las que se enfrenta el equipo al llegar a los domicilios o a las consultas es el profundo desgaste emocional de los pacientes.
«Cuando llegamos al domicilio o a la consulta, muchos pacientes desean adelantar su muerte, debido a un síntoma que se vuelve incontrolable y que genera un sufrimiento total, ya sea por dolor físico, problemas económicos o angustia espiritual», relata el doctor Muñoz.
La misión es aliviar el sufrimiento en todas sus dimensiones, garantizando la dignidad hasta el último suspiro sin recurrir a prácticas de aceleración de la muerte.
Redes de esperanza en Bolivia
La labor impulsada por la Iglesia Católica en El Alto encuentra eco en otras regiones del país. En Sucre, por ejemplo, existe un hogar-hospicio destinado a pacientes avanzados dirigido por congregaciones religiosas vinculadas a la Arquidiócesis local, además de otros consultorios que buscan mitigar el dolor en poblaciones vulnerables.
La labor de Fundase en El Alto muestra que, aun en los escenarios clínicos más complejos y con recursos limitados, el calor humano, la fe, la compasión profesional y el respeto absoluto a la vida humana siguen siendo las mejores herramientas para acompañar a quienes más lo necesitan.
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La defensa de la vida y el impulso de los cuidados paliativos
Para la Iglesia Católica, la defensa de la vida humana es un principio inquebrantable que abarca desde la concepción hasta su conclusión natural, por lo que se opone categóricamente a la eutanasia, ningún ser humano tiene la potestad de decidir sobre la vida de otra persona. Desde esta perspectiva, la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) ha emitido su pronunciamiento oficial sosteniendo que adelantar la muerte no constituye una solución ni una ayuda ante el sufrimiento, sino que vulnera el valor fundamental de la existencia.
Frente a debates legislativos recientes en el país sobre este tema, la asesora legal de la CEB, Dra. Susana Inch, advirtió que existe una profunda incompatibilidad entre este procedimiento y los cuidados paliativos. La Iglesia impulsa que el Estado y el sistema de salud garanticen una atención integral, recursos médicos y acompañamiento psicológico y espiritual para los enfermos terminales y sus familias.
Para la CEB, el verdadero desafío estructural de Bolivia radica en mejorar las graves deficiencias del sistema sanitario y asegurar que ningún paciente sufra por falta de recursos o de cuidados dignos al final de su vida. Desde esta perspectiva, «Fundase» es hoy, una alternativa valiosa para la población.


