Mons. Aurelio Pesoa: “Todavía estamos a tiempo para volver al camino que nos presenta el Señor hacia la santidad”
En la solemnidad de Todos los Santos, el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana llamó a vivir las bienaventuranzas, recuperar el respeto por la vida y responder con un compromiso cristiano a las situaciones de violencia y sufrimiento.
CEB | 1 de noviembre de 2026.— En su homilía de este domingo, solemnidad de Todos los Santos, Mons. Aurelio Pesoa, presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, exhortó a los fieles a recorrer el camino de la santidad mediante la vivencia de las bienaventuranzas. En su reflexión, expresó su preocupación por la violencia y el debilitamiento de los valores en la sociedad, y recordó que aún es tiempo de volver a Dios y trabajar por el bien.
“La santidad no significa o no quiere decir que dejamos de ser humanos”, manifestó, al explicar que este llamado no exige una existencia extraordinaria, sino recorrer un camino cuyas orientaciones se encuentran en la Palabra de Dios. En ese sentido, presentó las bienaventuranzas como el punto de partida para comprender el Sermón de la Montaña y reconocer la identidad de quienes siguen a Jesús.
Las bienaventuranzas, un compromiso de cambio
Mons. Pesoa destacó que la pobreza de espíritu es la base de las demás bienaventuranzas, porque permite vivir con humildad, mantener un corazón limpio y trabajar por la paz. Señaló que el modelo de este camino es Jesús, a quien los cristianos están llamados a seguir de cerca en su estilo de vida.
“Entendamos que no se trata de ideales inalcanzables, sino de un camino que es necesario recorrerlo”, afirmó. Asimismo, subrayó que el Evangelio propone una conversión que debe expresarse en acciones concretas: “Las bienaventuranzas comprometen a un verdadero cambio de vida, cambio de toda situación que lastima, produce dolor, sufrimiento o muerte”.
Un llamado a recuperar el valor de la vida
Al referirse a la realidad de Trinidad, el presidente de la CEB lamentó la muerte violenta de un profesional médico ocurrida en días pasados. También recordó a quienes mueren o sufren como consecuencia de imprudencias y descuidos, y expresó su preocupación por el olvido de valores fundamentales en la convivencia.
“El valor de lo bueno se descuidó”, advirtió, al mencionar el valor de la vida, la justicia, la salud y el respeto a los demás. Recordó, además, que la Iglesia Católica ha alertado en distintas oportunidades sobre el descuido de los valores que protegen y sostienen la vida.
Frente a esta realidad, insistió en la importancia de perseverar en el bien, aunque requiera esfuerzo y sus frutos no sean inmediatos. “El bien cuesta y tarda más, pero es duradero”, expresó, destacando que incluso los gestos pequeños permanecen en la memoria de quienes los reciben.
“Dios nos espera. No hagamos esperar a Dios”
El mensaje de Mons. Pesoa estuvo marcado también por una invitación a la esperanza. “No todo está perdido. Todavía estamos a tiempo para volver al camino que nos presenta el Señor hacia la santidad”, sostuvo, al animar a los fieles a hacer de las bienaventuranzas una guía para su vida y su testimonio cristiano.
En esta solemnidad, recordó que los santos son quienes eligieron ese camino e invitó a no rechazar el llamado de Dios. “Todos estamos llamados a estar junto a Dios. Todos estamos llamados a obtener la gloria prometida. Hagámoslo, estamos a tiempo. Dios nos espera. No hagamos esperar a Dios”, exhortó.
Al concluir, pidió a Dios fortaleza y valentía para que los creyentes no se desanimen ni se acobarden ante las adversidades y dificultades de la vida.









