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Obispado Castrense clausura Año Santo con llamado a la fe y a la reconciliación.

Prensa CEB 5.01.2026. La clausura del Jubileo de la Esperanza en el Obispado Castrense de Bolivia estuvo marcada por un llamado a la fe, a la reconciliación y a la madurez cristiana, en una Eucaristía presidida por el Nuncio Apostólico en el país, Mons. Fermín Sosa y concelebrada por Mons. Pedro Fuentes, Administrador Apostólico del Ordinariato Militar para Bolivia.

Mons. Fuentes presidió la Misa de clausura del Año Jubilar, subrayando que este tiempo de gracia ha sido una oportunidad para renovar la relación con Dios y con los hermanos. Durante la homilía, recordó que la Navidad no es “una mera memoria, sino un memorial sacramental” en el que la Palabra hecha carne vuelve a tocar la vida de los fieles y a iluminarla como luz en medio de las oscuridades del mundo.​

El obispo agradeció de manera especial la presencia de Mons. Fermín Sosa, Nuncio de Bolivia, así como del secretario de la nunciatura y de varios sacerdotes de la Arquidiócesis de La Paz y del propio Obispado Castrense. Señaló que la participación del representante del Papa es un signo de comunión con la Iglesia universal y con el Santo Padre.

Llamado a la Vida de Familia y a la Conversión

Mons. Fuentes felicitó a los fieles por el nuevo año y los animó a cultivar en sus hogares “tolerancia, cariño sincero y capacidad de perdón”, convencido de que, con estos elementos, las dificultades pueden afrontarse mejor. Insistió en dejar de lado el capricho, el egocentrismo y la soberbia, para vivir la fe en comunidad y no “a mi manera”, recordando que sin Dios es difícil conocer el amor auténtico y que el cristiano está llamado a ser luz en medio de los conflictos, las guerras y las injusticias que marcan la actualidad mundial.​

Sentido del Jubileo y Cierre de la Puerta Santa

El obispo castrense explicó que el Jubileo, iniciado en 2025, ofreció durante todo un año la posibilidad de peregrinar a la Catedral, atravesar la Puerta Santa, participar en la Eucaristía, en misiones y ejercicios espirituales, y alcanzar indulgencias también en favor de los difuntos. Recordó que la clausura del Año Santo, prevista inicialmente para el 6 de enero, se adelantó por razones pastorales y que el cierre de la Puerta Santa —que solo se abre cada veinticinco años— marca el final de este tiempo extraordinario de gracia.​

Gracia, Indulgencia y Envío

Antes de la bendición final, Mons. Fuentes anunció que se entregará a los fieles un documento conmemorativo del Jubileo, invitándolos a conservarlo como signo del indulto recibido y de la misericordia de Dios que perdona y renueva. Concluyó asegurando que Dios “no quiere montar un espectáculo”, sino la salvación de todos, y exhortó a los presentes a seguir acogiendo a Cristo, luz del mundo, para vivir como “gente de bien”, madurar en la fe y dejarse guiar por la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.​

A continuación, la homilía completa.

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