A la luz del Evangelio, Mons. Fuentes invitó a los fieles al pozo de la Oración, la Eucaristía y la Palabra
Prensa CEB 8. 03.2026 En el Tercer Domingo de Cuaresma, Monseñor Pedro Fuentes, Obispo Auxiliar de La Paz y Administrador Apostólico del Ordinariato Militar para Bolivia, presidió la celebración eucarística en la Basílica Menor Nuestra Señora de los Ángeles – San Francisco.
Mons. Fuentes inició su homilía agradeciendo la presencia de los fieles y destacando la belleza del Evangelio de San Juan, que relata el encuentro de Jesús con la mujer samaritana en el pozo. Invitó a los presentes a identificarse con ella: «Vos eres la samaritana. Nosotros somos la samaritana».
Simbolismo del pozo y la seda existencial
El prelado explicó el escenario del mediodía, con Jesús cansado y sediento, resaltando su humanidad divina: «No solamente es Dios, es también humano». El pozo antiguo, representa la semilla del vacío existencial que no se sacia con bienes materiales, poder o superficialidades como «lucecitas de Navidad» o fuegos artificiales. Advirtió contra prejuicios, desconfianza y superficialidad que llevan a inconformidad y egoísmo.
Llamado a la misericordia
Monseñor hizo referencia al reciente accidente aéreo en El Alto, donde la tragedia reveló «miopía espiritual»: ver al herido o muerto como estorbo por codicia e intolerancia. «Se junta la poca tolerancia, la ignorancia, la codicia y la violencia», dijo, criticando la priorización del «yo y solo yo» sobre la compasión, incluso en un país pobre pero rico en valores. Urgió detenerse en el camino cuaresmal para beber del agua viva de Jesús, que mitiga la sed espiritual.



Invitación a los pozos de gracia
Jesús ofrece agua que salta hasta la vida eterna, superando prejuicios sociales y religiosos: adorar «en espíritu y en verdad», no en lugares específicos. Mons. Fuentes invitó a tres pozos: la oración, donde Dios moldea el corazón; la Eucaristía, que fortalece al pecador; y la Palabra, que interpela personalmente. Recordó a San Pablo: Cristo murió por nosotros en nuestra condición de pecado, impulsando una relación íntima con Dios más allá de las tradiciones.
Finalizó deseando que, con la Virgen María, el Pueblo de Dios se acerque al pozo de Jesús en esta Cuaresma hacia la Semana Santa, abriendo a la frescura salvífica de su Palabra sin juicios ni chantajes. Así, la celebración, subrayó la fe como encuentro transformador.
A continuación la homilía completa.







