Mons. Sergio Gualberti: Aún en tiempo de guerra, Jesús nos invita a ver la victoria del amor sobre la muerte
Prensa CEB 8.03.2026. En su homilía dominical Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo Emérito de Santa Cruz, centró su reflexión en el éxodo del Pueblo de Israel y las pruebas que tuvieron que superar para continuar su búsqueda de libertad. Asimismo, reflexionó sobre la revelación de Jesús como el Mesías y agua de vida ante la mujer Samaritana. Finalmente valoró la celebración del día internacional de la mujer recordando que Jesús brindo un trato valeroso respetuoso.
𝐄𝐥 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐞𝐱𝐭𝐫𝐚𝐧̃𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐥𝐢𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐜𝐚𝐩𝐭𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐲 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨𝐧𝐚 𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬.
El pueblo de Israel reclamó a Moisés, ¿Por qué nos hiciste salir de Egipto solo para hacernos morir en el desierto?
En ese trance angustioso extrañan la seguridad, tenían para comer, para beber, por eso reclaman y se atreven a cuestionar a Dios.
El Señor no nos ha abandonado, sino que a través de esa prueba quiere liberarlos de la mentalidad de esclavos sumisos.
𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐝𝐞𝐣𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐨𝐬𝐭𝐫𝐚𝐫 𝐚 𝐬𝐮 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚.
Como signo de su presencia, Dios hace brotar el agua de una roca. El evangelio nos presenta Jesús sentado junto al pozo de Jacob, solo, sediento y cansado después de un largo camino, pero allí llega una mujer samaritana y Jesús le pide un poco de agua. El señor que es agua viva para toda la humanidad, se hace el que necesita el agua del pozo a esa mujer que es la verdadera necesitada del agua de vida, porque era una esclava que vivía sumisa al pecado.
𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐩𝐨𝐧𝐞 𝐟𝐢𝐧 𝐚𝐥 𝐜𝐢́𝐫𝐜𝐮𝐥𝐨 𝐩𝐞𝐫𝐯𝐞𝐫𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐬 𝐜𝐥𝐚𝐬𝐞 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐫𝐠𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬.
Jesús contraviene la norma que impide a un judío hablar con una mujer, peor aun si esa mujer era samarita, los herejes eran considerados herejes. El gesto de Jesús tiene un valor profético inestimable, el pone fin a la marginación de la mujer y a la exclusión de los pecadores, rompe el círculo perverso de toda clase de marginaciones.
𝐋𝐚 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐫𝐢𝐭𝐚𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞 𝐞𝐥 𝐚𝐠𝐮𝐚 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐝𝐚.
Si conocieras el don de Dios y quién es el que te lo pide, tu misma me lo pedirías y el mismo te hubiera dado agua viva, Y la mujer que pregunta de donde sacas esta agua, Jesús le dice el que bebe de el agua que yo le daré jamás volverá a tener sed. Jesús hablaba del agua viva.
La samaritana toma interés y le dice Señor dame de esa agua para que no vuelva a tener sed. Jesús le dice Ve y llama a tu marido, y ella dice no tengo marido, Jesús la descubre y por fin la descubre en la persona de Jesús y le dice que es un profeta.

𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐥𝐚 𝐬𝐮 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐞𝐥 𝐌𝐞𝐬𝐢́𝐚𝐬.
Las palabras de Jesús le abren los ojos y comienza a ver su vida de pecado y alejada de Dios. Por eso plantea a Jesús un tema controvertido entre samaritanos y judíos, en cuanto a en qué lugar se le debe dar culto y Jesús le dice que no hay un lugar para dar culto. Jesús considera que la samaritana está abierta a recibir la buena noticia y le revela la verdadera identidad y le dice yo soy el Mesías, que instala la nueva alianza, donde la verdadera adoración está en el cumplir la voluntad del señor y en una existencia santa, libre de mal.
Jesús tiene un trato respetuoso hacia ella, no la rechaza ni increpa, pero si le pone ante su situación de pecado. No podemos discriminar, pero si debemos cumplir con la verdad, iluminar y alertar para que no se acuda a las aguas ponzoñosas del pecado, debemos acercarnos al señor que es el Agua Viva.
𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐧𝐨𝐬 𝐢𝐧𝐭𝐫𝐨𝐝𝐮𝐜𝐞 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐩𝐥𝐚𝐧 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧.
La samaritana deja su cántaro y llama a todos para mostrar a Jesús. Jesús nos introduce en el plan de salvación y nos hace descubrir la buena noticia. Los samaritanos van donde Jesús y muchos más creyeron en el a causa de su palabra, ya no les hace falta el testimonio de la mujer. Para esa mujer y para los samaritanos es el final de su camino de fe, no solo reconocen a Jesús como el profeta sino como el salvador.
𝐄𝐧 𝐜𝐮𝐚𝐫𝐞𝐬𝐦𝐚 𝐞𝐥 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐧𝐨𝐬 𝐚𝐧𝐢𝐦𝐚 𝐚 𝐫𝐞𝐧𝐨𝐯𝐚𝐫 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐟𝐞.
Estamos invitados a recorrer en esta cuaresma el camino de la Samaritana y tomar el agua de Jesús que termina la sed, es tiempo de actuar con misericordia, sin temor a los sacrificios siguiendo el ejemplo del Señor. El encuentro con Jesús nos anima a no tener miedo a tomar el agua viva y renovar nuestra fe en dios fortalecidos por nuestra historia.
𝐀𝐮́𝐧 𝐞𝐧 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐝𝐞 𝐠𝐮𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐧𝐨𝐬 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐭𝐚 𝐚 𝐯𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐜𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞.
El guía aun en este tiempo de guerra como vemos en tantos lugares del mundo, presencia que nos hace testigos de la sinodalidad, el camino de la cruz nos lleva a la pascua. La victoria del amor sobre la muerte.
𝐉𝐨𝐫𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫, 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐛𝐫𝐢𝐧𝐝𝐨́ 𝐮𝐧 𝐭𝐫𝐚𝐭𝐨 𝐯𝐚𝐥𝐞𝐫𝐨𝐬𝐨 𝐲 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐮𝐨𝐬𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐫𝐢𝐭𝐚𝐧𝐚.
Hoy jornada mundial de la mujer nos habla del encuentro de Jesús con una samaritana, sigamos el ejemplo de Jesús que le reservo el trato respetuoso valeroso, la reprendió pero le ofreció el agua de la vida.
Que todos nosotros nos comprometamos para que no haya violencia, ultrajes y feminicidios reconociendo la igualdad de hombres y varones como hijos e hijas de Dios, Dejemos el agua del mal y bebamos del agua de vida y así no tener más sed.
Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz y Diakonia


