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Misa Crismal: El Alto Mando Militar y Policial acompañaron la renovación de fe de los presbíteros del Obispado Castrense

Prensa CEB 30.03.2026. En un ambiente de profunda solemnidad y espíritu de servicio, la Catedral Nuestra Señora de Luján, ubicada en la zona de Irpavi, fue el espacio en el que se desarrolló la Misa Crismal del Obispado Castrense celebrada este lunes. La ceremonia, de gran relevancia para la Iglesia Católica y las fuerzas del orden, contó con la presencia del Alto Mando Militar y el Alto Mando Policial, quienes asistieron acompañados por las asociaciones de esposas de los uniformados.

La eucaristía fue presidida por Monseñor Pedro Fuentes, Obispo Auxiliar de La Paz y Administrador Apostólico del Ordinariato Castrense, quien estuvo acompañado por el Nuncio Apostólico en Bolivia, Mons. Fermín Sosa Rodríguez, además de Obispos de la metrópoli paceña y el pueblo de Dios que colmó el espacio del templo. Durante la celebración, los presbíteros castrenses renovaron sus promesas sacerdotales, reafirmando su compromiso de guía espiritual para los fieles, también dentro de los cuarteles y guarniciones del país.


Desafíos y vocación

En una homilía marcada por la franqueza y la reflexión profunda, Monseñor Fuentes inició destacando el honor de contar con las máximas autoridades de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, subrayando la importancia de este encuentro anual.

«Esta misa es donde los sacerdotes renuevan su adhesión a la Iglesia y sus votos de ministerio. Es propio que el Alto Mando esté presente porque aquí están sus capellanes, los que sirven a lo largo y ancho de nuestra patria», afirmó el prelado.

Monseñor Fuentes señaló los desafíos actuales del Obispado Castrense, advirtiendo sobre la escasez de capellanes y la necesidad de mejorar sus condiciones de servicio, señalando que muchos operan ad honorem.

El Espíritu Santo como motor del Pastor

Dirigiéndose específicamente a los sacerdotes, el Obispo reflexionó sobre la «unción» del Espíritu Santo, citando el legado del Papa Francisco. Advirtió sobre los riesgos del clericalismo y la «mediocridad» que pueden surgir ante las crisis de fe o el cansancio del ministerio.

  • El llamado a la valentía: Instó a los sacerdotes a no tener miedo de reconocer fracasos y a transformarse de «simples seguidores» en verdaderos discípulos.
  • Servicio al prójimo: Cuestionó la labor del pastor, invitándolos a decidir si son guías del pueblo o de sus propios intereses.
  • La etapa Pascual: Definió los momentos de dificultad como oportunidades para elegir nuevamente a Cristo sobre el mundo.

Un pedido directo a los Comandantes

En un giro hacia las autoridades presentes, Monseñor Fuentes hizo un pedido para facilitar la labor de la Iglesia en las fronteras y centros de formación. Relató sus vivencias en lugares como Villamontes y la Escuela de Cóndores, donde encontró a jóvenes soldados con una profunda «hambre de Dios».

«Les ruego que nos ayuden a agilizar trámites para que los sacerdotes sean aceptados en los cuarteles. No es por la Iglesia, es por esos soldados que tal vez en el cuartel tengan la única oportunidad de escuchar de Dios y formarse en valores cristianos», exhortó.

Finalmente, el Obispo cerró la celebración agradeciendo el servicio que realizan los capellanes en las instituciones castrenses y pidió a los uniformados y sacerdotes ser «apóstoles de armonía» en una sociedad que a menudo enfrenta vacíos existenciales.

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