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Misa Crismal en la Diócesis de Coroico: El presbiterio renovó su fe y compromiso de servicio

Prensa CEB 26.03.2026. En un ambiente de oración y fraternidad, la Diócesis de Coroico celebró la Misa Crismal en la Catedral de San Pedro y San Pablo este jueves 26 de marzo. Durante la celebración, presidida por su obispo, Mons. Juan Carlos Huaygua, se vio el reflejo de una fe viva y un compromiso real con la misión diocesana.

Unidad en el Presbiterio y servicio a la Comunidad

Monseñor enfatizó que la misión de anunciar el Evangelio es posible si existe un lazo fuerte entre los sacerdotes. “La misión no es solo anunciar, sino crear una familia”, recordó durante la liturgia, subrayando que el Espíritu Santo es quien impulsa esta labor sin que nada lo detenga.

La celebración contó con la participación activa de diversas instituciones que forman el pilar educativo y social de la diócesis, entre ellas:

  • Cáritas Coroico, reconocida por su testimonio de amor.
  • La Unidad Académica Campesina (UAC) de Carmen Pampa.
  • Las unidades educativas San Pedro y Guerrilleros Lanza.
  • El internado de Kuchuna y sus voluntarios

Los Óleos: Signos de Vida y Fortaleza

Uno de los momentos centrales fue la bendición de los óleos y la consagración del Santo Crisma. Monseñor explicó el uso de estos aceites que «tocan la vida cotidiana de los cristianos»:

  1. Óleo de los Enfermos: Definido como el «aceite del consuelo», destinado a dar fuerza espiritual a los afectados por el dolor y a los ancianos.
  2. Óleo de los Catecúmenos: Simboliza la fuerza en contra del mal y el bautizado luche contra el pecado.
  3. Santo Crisma: El aceite perfumado que consagra a los bautizados como «sacerdotes, profetas y reyes», y que marca las manos de los sacerdotes para su ministerio.

Renovación Sacerdotal en un mundo desafiante

Mons. Huaygua fue empático al señalar que el cansancio y el desánimo pueden aparecer en la vida ministerial. Sin embargo, recordó que la respuesta cristiana ante estas flaquezas es el lavatorio de los pies: el mandato del amor de Cristo traducido en un servicio desinteresado y humilde hacia los demás.

«Nuestra misión es como la de Él: ser servidores, no ser servidos», enfatizó el Obispo, vinculando el sacrificio del altar con la entrega cotidiana a la comunidad.

Un pedido a la comunidad

Monseñor hizo un llamado directo a los fieles: «No nos dejen solos a los sacerdotes en nuestra misión». Instó a la comunidad a ser capaces de ver el bien que se realiza, a brindar su apoyo cercano y, sobre todo, a valorar el esfuerzo de quienes han consagrado su vida a Dios.

Asimismo, ante la escasez de jóvenes que optan por la vida religiosa en el contexto actual, el Obispo pidió intensificar la oración por las vocaciones sacerdotales: «Tenemos que motivar a nuestros niños y jóvenes para que puedan consagrar su vida a Dios de modo radical», señaló.

transmisión gentileza Parroquia de la catedral de San Pedro y San Pablo de Coroico

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