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Donde dos ríos no se mezclan, la fe sí une: la formación en Biblia, Catequesis y Liturgia llega a Puerto Rico, corazón del norte amazónico

Las aguas de los ríos Tahuamanu y Manuripi avanzan juntas durante varios kilómetros, pero extrañamente no se mezclan. Una corriente conserva un tono más oscuro, la otra mantiene un color más transparente. Viajan lado a lado, separadas por una línea visible que desafía la lógica de quien las contempla por primera vez. Sin embargo, más adelante ambas terminan uniéndose para dar origen al río Orthon, uno de los cursos de agua más importantes de la región amazónica.

Este escenario natural forma parte del municipio de Puerto Rico, al norte del departamento de Pando, donde se desarrolló el tercer encuentro de formación en Biblia, Catequesis y Liturgia, impulsado por el Área de Evangelización de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB).

La imagen resulta inevitablemente simbólica porque, así como los ríos avanzan conservando inicialmente sus particularidades hasta encontrarse en una sola corriente, catequistas, agentes pastorales, religiosas, padres de familia y niños llegaron desde distintos lugares para compartir una misma fe y una misma misión. Puerto Rico se convirtió por un día en un punto de encuentro donde las diferencias de edades, experiencias y procedencias confluyeron alrededor de un encuentro de formación.

Un pueblo pequeño que sorprende en medio de la Amazonía

A simple vista, Puerto Rico parece uno de esos pueblos amazónicos donde el tiempo avanza sin prisa.

Las calles de tierra rojiza son una constante. El color del suelo domina el paisaje urbano y rural, tiñendo zapatos, motocicletas y vehículos que recorren diariamente la zona. Aunque la jornada amaneció nublada, la humedad amazónica hizo sentir su presencia desde las primeras horas. No era necesario que el sol apareciera con fuerza para percibir el calor que caracteriza a esta región, donde la vegetación parece respirar junto con quienes la habitan.

Aquí la naturaleza no es un elemento decorativo, es parte de la vida cotidiana.

Niños, una guitarra, canciones y sonrisas para comenzar

Aquí todavía se conserva con fuerza la costumbre familiar de caminar juntos. El «cazulo», como se conoce al hijo menor de la familia, suele acompañar a sus padres a todas partes. Es el más pequeño, el más protegido, el más mimado. Por eso no sorprendía ver pequeños brazos aferrados a sus madres mientras la formación avanzaba.

Antes de las exposiciones llegó el momento de la integración. Con una guitarra entre las manos, una religiosa animó a los participantes mediante cantos acompañados de movimientos corporales y dinámicas grupales. Lo que inicialmente parecía una actividad sencilla terminó transformando completamente el ambiente.

Los asistentes saltaban, seguían los movimientos, levantaban los brazos y marcaban el ritmo de las canciones con una naturalidad contagiosa. Algunos sonreían tímidamente al principio, otros terminaban participando con entusiasmo. En cuestión de minutos el salón se había llenado de risas, aplausos y gestos de complicidad entre quienes apenas comenzaban a conocerse.

Biblia

La jornada continuó con las exposiciones de formación.

Abel Maldonado, ejecutivo del Área de Evangelización y responsable de las áreas de Liturgia, Música, Arte Sacro, Piedad Popular y Doctrina y Fe, de la CEB, presentó la historia del pueblo de Israel como un espejo en el que los creyentes pueden reconocer sus propias fortalezas y debilidades. A través de diversos pasajes del Antiguo Testamento, los participantes analizaron cómo Dios acompañó a su pueblo incluso en los momentos de infidelidad y alejamiento.

También recordó que pese a haber sido liberado de la esclavitud en Egipto, el pueblo de Israel experimentó constantes momentos de duda, queja y rebeldía. Estas situaciones, lejos de ocultarse, fueron conservadas en las Escrituras como parte de una historia auténtica de relación entre Dios y la humanidad.

Los participantes coincidieron en que esta enseñanza mantiene plena vigencia en la actualidad. La experiencia de Israel recuerda que la fe no consiste en la perfección, sino en la capacidad de volver a Dios, confiar en su misericordia y continuar caminando incluso después de los momentos de fragilidad.

Catequesis

Cecilia Coronel, responsable de la sección de Catequesis, Biblia y Culturas, del Área de Evangelización, se refirió al papel del catequista como acompañante en el proceso de crecimiento espiritual de las personas.

Además, explicó que el catequista está llamado a guiar a los catecúmenos hacia una auténtica identificación con Jesucristo. Esto implica acompañarlos no solamente durante el tiempo de preparación sacramental, sino también en las distintas etapas de su vida de fe.

Los participantes compartieron experiencias sobre jóvenes y niños que, después de recibir los sacramentos, continúan participando en actividades pastorales, como este encuentro de formación. Estos testimonios fueron presentados como signos concretos de que la catequesis puede dar frutos duraderos cuando existe cercanía, acompañamiento y compromiso.

Una misión que continúa río arriba

La misión no termina en Puerto Rico. Al igual que los ríos amazónicos que continúan su curso atravesando selvas, comunidades y fronteras, el recorrido formativo seguirá avanzando por otras poblaciones del Vicariato Apostólico de Pando. El próximo destino será Sena, donde nuevos agentes pastorales, catequistas y fieles recibirán esta propuesta de formación.

Aquí, en la Amazonía boliviana, dos ríos enseñan una lección. Durante un tiempo avanzan separados, conservando sus colores y particularidades, pero finalmente se unen para formar una sola corriente.

Tal vez por eso Puerto Rico ofrece una de las metáforas más hermosas para la evangelización: personas distintas, comunidades diferentes y realidades diversas que, al encontrarse con la Palabra de Dios, descubren que están llamadas a caminar juntas hacia un mismo destino.

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