Mons. Luis Durán en el IV Domingo de Cuaresma: «Dios no mira las apariencias, Dios mira el corazón»
Prensa CEB 15.03.2026. En un momento de encuentro espiritual desde la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles – San Francisco, el Obispo Auxiliar de La Paz, Mons. Luis Durán, celebró la Eucaristía del cuarto domingo de Cuaresma, conocido como el «Domingo de Laetare» o de la alegría.
Durante su homilía, el prelado extendió un saludo fraterno a toda la comunidad cristiana, haciendo especial énfasis en aquellos que atraviesan momentos de dificultad. «Queremos saludar a todas aquellas personas que están en los hospitales, en las cárceles y en sus hogares sufriendo alguna dolencia. Para ellos, nuestras bendiciones y ánimo», expresó Monseñor al iniciar su mensaje.
Un llamado a la alegría y la esperanza
Mons. Durán explicó que esta cuarta semana de Cuaresma es una invitación de la Iglesia a reflexionar sobre la alegría, pues la Iglesia se prepara para ingresar, en apenas dos semanas, a la Semana Santa. Sin embargo, advirtió que este tiempo no debe vivirse meramente por «costumbre o tradición», sino como una oportunidad real para profundizar en la fe y renovar el compromiso como «hijos e hijas de la luz».
Las apariencias frente a la mirada de Dios
Reflexionando sobre la primera lectura, que narra la unción de David por parte de Samuel, el Obispo destacó el valor de la obediencia y la humildad.
«Dios no se deja llevar por las apariencias. Él no ve si eres alto, bajo, blanco o moreno; Dios ve el corazón. Eligió al más pequeño, al que estaba pastoreando y al que no consideraban importante, para ser Rey», recordó Mons. Durán, instando a los fieles a dejar de lado la soberbia y el materialismo.
Sanar la «ceguera espiritual»
Al comentar el Evangelio del ciego de nacimiento, Monseñor hizo una analogía con la sociedad actual, señalando que muchas veces el ser humano vive «ciego del Espíritu Santo», enfocado únicamente en la acumulación de bienes económicos y problemas materiales que roban la paz.
«Jesús nos devuelve la vista a través de la fe. Al igual que el ciego obedeció y se lavó en la piscina de Siloé, nosotros estamos invitados a lavarnos y purificarnos en esta Semana Santa a través del Triduo Pascual», señaló.
Invitación a la renovación
Para finalizar, el Obispo Auxiliar de La Paz exhortó a la feligresía a utilizar este tiempo para fortalecer la oración, la limosna y la abstinencia, preparándose para vencer la muerte y la tristeza junto a Cristo resucitado. «Hermanos, la fe no solo nos da esperanza, nos da la vida eterna. Que esta Semana Santa sea para sanar nuestro ser y anunciar la verdad de Cristo en nuestras familias»,sostuvo el prelado. Al finalizar la Eucaristía los fieles rezaron por l paz en el mundo.








